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Los pájaros y la “Caje B”

José Antonio Ruiz
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
viernes 18 de enero de 2013, 20:03h
Del cazo al pelotazo. Está la España del trinque, la mujer del César, tan emputecida y rota, que vamos a tener que contratar a las costureras de Hannibal Laguna para que nos zurzan un remiendo exprés que evite, in extremis, el deshilachamiento de la apestosa cuadra ibérica, territorio comanche.

Además de un resacón de mil pares, lo que queda de la juerga es un simulacro de país donde sobran políticos pasados de fecha como los yogures caducados que se zampa el ministro Cañete, con el inconveniente añadido de que muchos de ellos no han doblado el lomo en su vida porque recién destetados se apuntaron a las Nuevas Generaciones del PP, a las Juventudes Socialistas, a las JNC de CiU o a los escamots, los paramilitares de Macià, y desde entonces viven de la bicoca, encantados de conocerse. La política como modus vivendi.

Cuenta le traería a la ex primera dama, doña Ana Botella, la señora alcaldesa, medir sus palabras antes de irse de la lengua, teniendo en cuenta que su propio yerno, Alejandro Agag, antes de convertirse en un prospero hombre de negocios, fue miembro del Comité Ejecutivo Nacional de los benjamines peperos, al igual que tantos otros que han hecho un carrerón como Lucía Figar o Javier Fernández Lasquetty.

Por partida doble, a la entrada y a la salida, el día de la toma de posesión y el día en el que dejaran los ruedos como Morenito de Maracay, los “servidores públicos” tendrían que someterse a una sesión de posado in puris naturalibus, para mostrarnos la tripa, como Sakira y Piqué, Cindy Crawford, Demi Moore, Claudia Schiffer, Britney Spears, nuestra Paz Vega, o la escuálida Kate Moss, a fin de que pudiéramos comprobar si se marchan con lo puesto o se prejubilan barrigones, preñados de dinero negro.

No es de extrañar que el consumo de cemento haya encajado la mayor caída de su historia y estén desapareciendo hasta las bolsas de plástico caca-perros de las papeleras, con tanto caradura como anda suelto, llevándoselo crudo al extranjero, en fardos de billetes binladianos escondidos en la faltriquera, dentro de paquetes estratégicamente ocultos al lado opuesto al del que cada cual carga, principal preocupación del sastre del Caudillo cuando le cortaba un traje, o pegados con esparadrapo a la faja de alguna novia despechada.

Pocos, desde los tiempos de Lerroux, alcanzaban a imaginar que teníamos entre la clase política tantos mendas aficionados al esquí alpino, mayormente al eslalon gigante, a un tris de poder cruzarse con Federer subiendo o bajando del telesilla, y a un paso de conseguir la nacionalidad suiza, que por mucho que se diga tiene mucho más lustre y farde que la andorrana.

Lo que no está tan claro es si los presuntos atracadores son amantes furtivos de la nieve de las montañas donde vive Heidi, su abuelo y el Yeti, o de las montañas de dinero sucio espolvoreado en la mierda de las comisiones. Por si cuela, se me está ocurriendo que a muchos de estos barandas atiborrados de hamburguesas de caballo trotón les traería cuenta pedir trabajo como probador en la escudería Ferrari para poder aprovechar los viajes de pretemporada a la estación italiana de Madonna di Campiglio para hacer el porte, visto y comprobado que en Navacerrada, falta de glamur, no parece haber ningún banco de su agrado.

¡Menos mal que Hacienda somos todos! Los asalariados tenemos suerte de no estar desempleados, pero no por ello dejamos de ser unos “gilis” desplumados por Cristóbal, el Picador del Reino, que en cuestiones de amnistía fiscal sólo parece tener ojos para los ricos.
Claro que mejor ser un pringao que un sinvergüenza aprovechado; mejor pobres pero honrados, que evasores o testaferros. Al menos nos quedará el consuelo de llevar siempre los calzoncillos limpios, como decía mi abuela, y el descargo de poder mirar a Hernández Moltó a los ojos, que eso sí que no tiene precio.

No sé lo que provoca más náuseas, si ejercer el “noble” oficio de “egipcio” al servicio de los intereses del partido, o al servicio propio. La mayor desgracia no es que te desgobierne un político mediocre, ni corrupto, sino ambas cosas a la vez reunidas en un chantajista de partido reparte-sobres, o un patriota de hojalata que se escuda en la bandera.

Lo que este cronista tiene claro es que en harina de saqueadores y comisionistas, tan chori es el dante como el tomante, y que no hay nada más parecido a un estafador de derechas que un truhán de izquierdas.

De Chiclana de la Frontera tenía que ser Antonio Gutiérrez, el mismo que escribió el drama histórico El tesorero del rey en Sacti Petri, aunque bien pudiera haberlo escrito una tarde llorona y tiritona como la de hoy en Marbella, en Perpiñán o en la Moraleja.

Cuando La Cospedal, caiga quien caiga, se pone estupenda y habla de la necesidad de investigar hasta el fondo del bolsillo al señor Barcenas pero no al PP, y Alfredo insta a Mariano a hacer una declaración explícita conjunta en pro de la regeneración democrática, me entra una risa floja que me mareo.
¡Lecciones de integridad a mí! -le vino a decir a Suana Griso el patriarca don Jordi, cuando el muy mal hablado se arrancó con un ¡coño! para adjetivar a la UDEF de policía política al servicio del régimen.

Confieso no haberme recuperado del shock que me provocó la instantánea de los “jefes espirituales” de la manada convergente, el Rey Arturo y Oriolito, compartiendo confidencias en el cementerio de Montjuich. Para mí que es una metáfora chusquera del sepelio en el que vive el oasis catalán, donde hay más caimanes que en una sucursal con cajeros en bermudas de Islas Caimán.

La Catalonia soberana, dinastía hereditaria, tiene menos remedio que Expaña. Los hay que hicieron el agosto durante los 23 años de la feliz gobernación, durante los infaustos años del ensayo tripartitero; y yo no sé cómo se las arreglan, pero este es el día que siguen disfrutando de patente de corso y forrándose a pajera abierta.

La señora Aguirre, head-hunter de tronío, debe haber visto muchas películas de policías investigados por Asuntos Internos. ¡Qué tristeza que tengamos que ponerle un poli-niñera con la porra a los políticos que no son de fiar para evitar que caigan en la tentación de poner el cazo! La honradez, querida Esperanza, bien lo sabes, es una actitud personal intransferible.

Disculpa el atrevimiento, pero lo que tienes que hacer, por lo que más quieras, es poner la mano en el fuego por mí cuando te llegue mi currículo, y buscarme un puesto aunque sea de banderillero.

José Antonio Ruiz

Periodista

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