mundo árabe
Buteflika, criticado por defección del poder
miércoles 23 de enero de 2013, 16:50h
La opinión pública argelina ha reaccionado frente al trágico ataque terrorista contra la base gasífera de Ain Amenas en el sureste sahariano, con un arrebato de fervor nacionalista por la rápida y contundente intervención de las Fuerzas Especiales del Ejército, y una crítica acerba al presidente Abdelaziz Buteflika “ausente durante toda la crisis”.
Frente a las críticas formuladas por las cancillerías occidentales – del Reino Unido, de Estados Unidos, Noruega y Japón – por el precipitado asalto lanzado a las instalaciones por el Ejército argelino en el que han resultado muertos 40 rehenes y 30 terroristas abatidos, la opinión pública argelina ha reaccionado cerrando filas en “defensa de la soberanía del país”.
Sin embargo, en Argel comienzan a escucharse voces críticas contra la gestión del secuestro por parte de las Autoridades políticas, y en primer lugar contra la actitud observada por el Presidente Buteflika. El diario argelino El Watan, reputado por defender una línea informativa cercana a las posiciones del estamento militar, ha publicado un Editorial en el que condena sin paliativos la inacción del Presidente. Su “silencio” es inexplicable e inaceptable para la opinión pública.
El Watan va más lejos en su juicio sumarísimo, al intentar buscar las razones que han conducido a la situación actual. “Mientras que la cúpula militar y el Alto Consejo de Estado adoptaron la decisión hace veinte años de parar la llegada por las urnas a los integristas y combatirlos frontalmente – en alusión a la decisión de interrumpir por la fuerza el proceso electoral que daba a los islamistas del FIS como seguros ganadores de los comicios en 1991 -, el Presidente Buteflika desde su misma entronización en el Poder en 1999, se lanzó en una estrategia de compromiso, oscilando entre una cierta firmeza y las concesiones políticas”, sostiene el editorialista del periódico Ali Bahmane. El resultado, señala amargamente el diario, ha sido la total desmovilización de la sociedad.
Es más, el Editorial de El Watan desmonta en un par de pinceladas la mala política antiterrorista propugnada por el Jefe del Estado. “La Ley de reconciliación nacional de Buteflika se ha traducido en desconfianza hacia las primaveras árabes, y en ponerle la alfombra roja al Emir de Qatar conocido por sus vínculos con los yihadistas”. Hamad bin Jalifa al Thani estuvo en visita oficial en Argelia precisamente unos días antes del ataque terrorista en Ain Amenas.
Para el cotidiano argelino “la lucha antiterrorista se ha visto afectada, y no hay que excluir que la decisión militar de acabar con la toma de rehenes en Ain Amenas por las fuerzas especiales del Ejército, se halla tomado por encima del Presidente o que le haya cogido desprevenido”. Una crítica esta última que está en boca de todos en Argelia, y que suena como “el fin de la época Buteflika”. Porque en una situación dramática de extrema gravedad como la que ha vivido el país en estos días, la ausencia del Presidente es sinónimo de desafección del poder.
En efecto, mientras que los Jefes de Estado y de gobierno de los países concernidos por la toma de rehenes han salido a la palestra, “Buteflika ha permanecido callado”, recuerda El Watan. “Ni un solo comunicado de la Presidencia para tranquilizar a la población”. Algo insusual e inédito en la historia del país. La última intervención pública del Presidente remonta a la campaña electoral en mayo pasado.
“Argelia ha sufrido uno de los ataques más terroríficos de los últimos años, remacha el diario, y era deber del Jefe del Estado de informar y tranquilizar a los argelinos”. No lo ha hecho. Este silencio “ha sido desastroso”.
Es más « la responsabilidad de la fragilidad del sector energético, recae sobre la Presidencia de la república ». Porque para una gran parte de la opinión “los yihadistas han podido ganar terreno amparándose en otro fracaso de Buteflika: la falta de una economía productiva. Se han aprovecho del marasmo social para difundir su propaganda y reclutar a los desesperados”.
En las cancillerías occidentales se sigue con extrema preocupación el efecto boomerang del ataque terrorista a las instalaciones energéticas y la hecatombe de rehenes y asaltantes que se ha sucedido. El colofón del Editorial, que responde se dice directamente al pensamiento de un sector importante de la jerarquía militar, es que “al igual que en los años 90, la línea de demarcación será entre la resistencia anti-integrista y los partidarios y artífices de compartir el poder con ellos”. Una crítica velada a una responsabilidad que aún será necesario elucidar de la política seguida por Abdelaziz Buteflika desde hace 13 años. De cualquier manera, se estima en los medios diplomáticos acreditados en Argel, el fin de la era Buteflika parece haber sonado ya.