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Crónica económica

Dos llamadas de atención del BdE al Gobierno

miércoles 23 de enero de 2013, 20:52h
El Boletín Económico del Banco de España observa algunas mejoras, que hemos ido recogiendo en estas crónicas económicas. Toma nota, por ejemplo, de que “en España, en el transcurso del último trimestre se siguió avanzando en el proceso de saneamiento, recapitalización y reestructuración del sistema financiero, de acuerdo con los parámetros y el exigente calendario fijados en el Memorando de Entendimiento sobre la condicionalidad de las políticas del sector financiero acordado con nuestros socios europeos”, lo que ha permitido que se pongan en marcha el préstamo europeo y la Sareb.

Ha mejorado la confianza en nuestro país y se ha producido una “relajación de las tensiones financieras en los últimos meses se ha traducido en una mejora de las condiciones de financiación” en los sectores mayoristas “y en un descenso de la dependencia de las instituciones monetarias y financieras de la financiación del Eurosistema”.

Por lo que hace referencia a la economía familiar, el consumo ha caído especialmente en los últimos tres meses “debido al impacto de las medidas de consolidación fiscal sobre la renta de las familias y la tasa de inflación. Para el conjunto de 2012, se estima que el consumo
se redujo en una tasa próxima al 2 por ciento”. La caída del consumo se ha suavizado por el descenso, a su vez del ahorro.

¿Dónde están, entonces, las fortalezas de la economía, y dónde hace el Banco de España su llamada de atención? En la economía exterior y en los cambios en la estructura económica doméstica que facilitan la mejora exterior. Una mejora detrás de la cual está “la propia debilidad cíclica, que reduce las importaciones”.

Pero hay otra parte, unas “ganancias de competitividad que se han ido generando en los tres últimos años, que están favoreciendo una penetración creciente de las exportaciones españolas en nuevos mercados, lo que constituye un requisito para seguir reduciendo su menor dependencia de la situación cíclica en Europa”. Es decir, una economía más volcada hacia el exterior, no absorbida por una burbuja interior, será menos dependiente y más estable.

Tanto la “debilidad cíclica” como las “ganancias de competitividad” se dan la mano con dos fenómenos: el desplome del empleo y la caída de los salarios. El Banco de España recoge que “tras el repunte de 2011, los costes laborales mostraron una acusada desaceleración en 2012, estimándose un descenso del 0,6 por ciento para la remuneración por asalariado, consecuencia de la reducción de los salarios públicos, y de un aumento muy moderado de los correspondientes a la economía de mercado (0,5 por ciento), donde se habría producido incluso un leve retroceso en el último trimestre del año”.

También se da un menor crecimiento en los convenios, del 1,3 por ciento frente al 2,5 por ciento de 2011.
¿Qué vemos y qué ve el Banco de España en esos datos? “En conjunto, esta moderación salarial estaría reflejando el efecto de las últimas reformas del mercado de trabajo, que, junto con los acuerdos salariales firmados por los agentes sociales, habrían modificado de manera significativa la dinámica de la negociación colectiva”.

Y añade: “La consolidación de esta trayectoria en los próximos trimestres es crucial para que los efectos de la reforma del mercado de trabajo empiecen a generar efectos expansivos sobre el empleo, objetivo último de aquella. En este sentido, resulta de vital importancia que el repunte de los últimos meses de la inflación, de naturaleza eminentemente temporal asociada a los aumentos impositivos, no se incorpore a la negociación colectiva”.

Primera llamada de atención: Que los salarios se desvinculen de la inflación. Es decir, que los salarios puedan seguir cayendo por debajo de los precios, en línea con la caída generalizada de la productividad, para que se produzcan dos cosas. Uno: que las empresas puedan producir con menores costes y, por tanto, de una manera más competitiva, y que encuentren, en consecuencia, un mercado más amplio. Y dos: que los trabajadores encuentren acomodo a su trabajo, que no era viable con los sueldos antiguos, pero que sí lo es en los nuevos, más bajos.

Y aquí llega la segunda llamada de atención: “Por otro lado, la devaluación competitiva que necesita la economía española en las presentes circunstancias requiere, asimismo, una contención de intensidad similar en los precios y márgenes para alcanzar los resultados deseados en materia de creación de empleo. Con este objetivo, profundizar en las reformas liberalizadoras de los mercados de productos y servicios resulta prioritario”. Es decir, que no sólo los trabajadores tienen que ajustarse. Para lograr que los empresarios sean más competitivos no basta con que bajen los salarios. También ellos tienen que esforzarse en producir con menores costes y mayor efectividad, y eso se logrará liberalizando el mercado en general, no sólo el de los factores de producción.
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