Poco ha tardado Marruecos en responder a la decisión del Gobierno español de acoger en Granada la Asamblea Política del Partido Bereber, que días antes había ilegalizado el régimen marroquí. El Palacio Real ha comunicado a La Moncloa que Mohamed VI no tiene hueco en su agenda para recibir al presidente.
Rodríguez Zapatero había acordado con el Palacio Real viajar a Rabat después de su investidura, como muestra de normalidad de las relaciones bilaterales tras la crisis desatada por Marruecos en protesta por la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla.
Mohamed VI felicitó efusivamente a Zapatero por su nueva victoria electoral y por su investidura. ¿Qué ha pasado para que el monarca alauí se haya enfriado y postergue el encuentro?
Rodríguez Zapatero, a pesar de su fraternal admiración intelectual por Francia, comienza a cansarse de que España sea el acólito de la diplomacia y los negocios galos, y no obtengamos beneficio alguno. Se ve que Zapatero, en lo que a política exterior se refiere, está madurando.
Mohamed VI ha puesto en manos de Francia la modernización de las infraestructuras marroquíes. Un fabuloso negocio a 20 años vista para los empresarios franceses.
Con el apoyo a la Asamblea del Partido Bereber, el presidente del Gobierno ha querido mandar un mensaje a Mohamed VI y también a Francia. Jugamos todos o España se va a replantear muchas cosas. Lo que no sabemos es hasta dónde está dispuesto a llegar Zapatero, si va de farol o el eje franco-marroquí cuenta con desconocidos ases bajo la manga para ganar la partida.