Aquí dimite solo el Papa
José Eugenio Soriano García
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josesorianoelimparciales/11/11/23
miércoles 13 de febrero de 2013, 19:58h
Dando ejemplo. En eso concluye la dimisión de Su Santidad. Pero me parece que va a tener el monopolio de la moral y de la ética, esto es, de su propia consideración vinculada a un orden superior de criterios y, también, sujeta al general exigir de cumplir con el deber, con la virtud, en que la suma de carácter y buenas costumbres acaba felizmente por hacer bueno a quien la practica. Bondad ésta que lejos de toda actitud meramente ingenua, supone desde luego, una conducta que mejora continuamente, sustancialmente a todo lo que le rodea, de manera que una situación determinada era distinta e inferior en calidad a la que mejora la actuación del hombre bueno.
Nada que ver con lo que se practica por aquí. Este es el patio de Monipodio, en todas y cada una de sus versiones, a empezar por las autonómicas. Ninguna Autonomía se escapa de constituirse, también, en un foco de puro poder y donde el ciudadano cuenta solo para el momento electoral, otorgando lo que parece ser un poder irreversible que luego no tiene vuelta atrás.
Ni el Estado, ni las Comunidades Autónomas, ni las Entidades Locales tienen palabra. No se puede nunca nadie fiar de ellas. Nunca. Jamás. El ciudadano que crea que lo que dice el Estado (entendido como supraconcepto que abarca a las Autonomías y Municipios) se va a cumplir, es un ingenuo del que se burlarán luego los políticos y sus burócratas. No hay nada más que comprobar, por ejemplo reciente, lo que está ocurriendo con la denominada (mal) “amnistía fiscal” donde se prometió que habría una línea cerrada de comunicación y que quien trajera su dinero estaría a salvo. Pues bien, ya ha comenzado la burla y anda por ahí el Ministro prometiendo a los inspectores de Hacienda y a las Autonomías, que “determinados” supuestos sí van a poder ser revisados. ¿En qué quedamos? ¿No era confidencial y único el cauce para traer el dinero? Pues bien, una vez que ya lo han traído y los tienen aquí, ahora, ¡ a por ellos! Ciertamente quienes engañaron a Hacienda o sus abuelos que engañaron a Hacienda eran sujetos de reproche. No hay duda. Pero que ahora el Estado venga a su vez a engañar, lo único que demuestra es que golfos son todos y que quienes tenían su dinero fuera han sido unos ingenuos en traerlo. Ahora que lo han traído son presa del Estado, de las Comunidades Autónomas y de la Inspección. Es, pues otra manera de engañar. Todo el mundo engaña. Y por eso, quizás, la mejor recomendación a quienes tenían su dinero fuera habría sido la de esperar la prescripción y arriesgarse mientras tanto. Nunca, nunca, te puedes fiar del Estado y sus Autonomías. Éstos están ahí, para quedarse con todo. Ellos desde luego nunca serán responsables ni culpables. Ellos no dimiten.
No se puede pedir a los Políticos y Adláteres vividores de ellos que sean Santos, como el Papa. No. Pero de ahí a tener que soportar sus engaños y trampas hay un paso: el propio de quienes no fiándose nunca del Estado y sus Autonomías, saben bien que hay que jugársela, engañar y desde luego saber que de su palabra nunca puedes fiarte.
En fin, la dimisión del Papa servirá para que personas decentes sepan que las reglas cuentan, que hay que exigirse a sí mismo, que uno debe conocer sus límites, aceptarlos, no traspasarlos y que, inclusive sin ningún tipo de culpa, sino basándose en simple responsabilidad objetiva, uno debe saber decir basta. Exactamente lo que nuestros políticos ni saben hacer ni quieren hacer. Sirve pues la dimisión, también, para aumentar el desprecio que cada vez más siente la gente por la bien denominada casta política y sus círculos. No puede ser que esta gente no tenga palabra. Ese es el valor que el Papa, como ayer también los Poetas, supieron dar al compromiso moral. Habrá pues que confiar y fijarse exclusivamente en quienes no son políticos y que ofrecen en la sociedad y para la sociedad un ejemplo moral y ético. Mientras, desde luego, resignarse, ocultarse, escaquearse (palabra absolutamente intraducible al inglés o al francés) y engañar al máximo a quienes quieren burlarse de tu profesión y de tu haciena.
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Catedrático de Derecho Administrativo
JOSÉ EUGENIO SORIANO GARCÍA. Catedrático de Derecho Administrativo. Ex Vocal del Tribunal de Defensa de la Competencia. Autor de libros jurídicos.
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