González Pons: el acoso como medida de protesta
viernes 22 de marzo de 2013, 22:16h
Este pasado miércoles, Esteban González Pons fue víctima de una lamentable intromisión en su esfera privada, cuando la Plataforma de Afectados por las Hipotecas -PAH- de Valencia se personó en su domicilio particular, montando una concentración frente al mismo y llegando incluso a llamar a la puerta de su casa. Se da la circunstancia de que dentro de la casa estaban los hijos de González Pons, menores de edad. Semejante espectáculo, absolutamente deplorable en todos sus términos, no es -ni será- la primera vez que se produce. Sin llegar a estos extremos, empleados de Iberia pretendieron llevar a cabo una marcha hacia la vivienda del presidente de la compañía, y más de algún alto cargo bancario ha visto en su portal concentraciones de afectados por las tristemente célebres “preferentes”.
En este caso concreto, la PAH ha puesto en marcha una campaña de “señalización pública” para “informar” a determinados diputados “personalmente”. Una dialéctica así dialéctica recuerda mucho a la de los denominados “piquetes informativos”, cuyas actuaciones cada vez que hay una huelga les retratan a la perfección. Con independencia de la mucha o poca razón que pueda asistirles, cualquier grupo de ciudadanos está en su derecho a protestar por lo que considere oportuno. Sin embargo, hay unos límites, que se rebasan cuando entran en juego la coacción y la intromisión en el ámbito privado de las personas. La irresponsabilidad de PSOE e IU a la hora de alentar barbaridades de este tipo tiene que dar paso a una condena sin paliativos de lo que le pasó a Esteban González Pons. El silencio o la tibieza les convertirían en cómplices, cuando no en cooperadores necesarios.