www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

El papa de la misericordia

sábado 23 de marzo de 2013, 19:26h
La fuerza de Dios se manifiesta de muchas maneras pero para mí una de las más impresionantes es la de su misericordia, los seres humanos cometemos muchas faltas, muchos errores contra nuestros semejantes y contra él, pero cuanto más alejados estamos de él, cuanto menos lo merecemos, cuanto más nos olvidamos, él jamás nos olvida y si caemos en desgracia o en desesperación él puede redimirnos, puede perdonar los pecados y llegado un momento puede sanarnos pues ¿qué es más difícil perdonar los pecados o devolver la salud a un leproso, a un paralítico, a una hemorroisa, a un ciego o resucitar a un muerto?. Parece que en la época en la que Cristo habitaba humanamente en la tierra con frecuencia le ponían a prueba y siempre hacía la misma pregunta a los que presenciaban sus signos, sus curaciones, posiblemente le llegaría a producir desasosiego tener que hacer siempre la misma pregunta pero una y mil veces daba la misma respuesta y hacía el mismo llamado milagro.

Hoy en día Cristo vive entre nosotros y manifiesta con harta frecuencia su poder de perdonar los pecados y también la de curar enfermedades incurables a enfermos desahuciados en el momento precisamente en que ellos mismos menos lo esperan, porque la voluntad de Dios no se rige por leyes humanas sino que es manifestación de su misericordia y esa misericordia se proyecta en el momento más inesperado en el lugar, en la persona o en la circunstancia más insospechada, bien es verdad que si hay alguna o muchas personas preocupadas por ese hecho o por la gravedad de tal o cual situación encontramos más razonable la actuación de Dios. Pero insisto, la gracia de Dios, su voluntad, no depende de nosotros, depende exclusivamente de él, de su misericordia, siente compasión por nosotros – uno de los sentimientos más nobles que puede albergar también el corazón humano – no olvidemos que Dios también se hizo hombre y habitó entre nosotros. Él siempre siente mucho amor por cada uno de nosotros, por los seres humanos, pero aún más por los pequeños, por los que sufren, por los perseguidos, por los ancianos, por los enfermos y los hambrientos, por los excluidos y marginados, por los encarcelados, por los pobres.

Y esto es lo que ha venido a defender y a encarnar el papa Francisco, un regalo de Dios al mundo en este momento tan crucial, angustioso e injusto, quizá y precisamente por la diferencia abismal que separa a los países pobres de los ricos , los poderosos de los de los más débiles. Invita también a que custodiemos a Cristo en nuestra vida para custodiar así a los demás y a la Creación toda, como decía precisamente San Francisco, “la madre naturaleza”, “el hermano sol y la hermana luna”, etc.
Le gustaría al papa que la iglesia fuera pobre y sobre todo que fuera una iglesia para los pobres, invita a los Jefes de Estado del mundo entero a ponerse al servicio de los pobres, de los más pobres, y él está dando buen ejemplo con sus primeros gestos y con sus acciones nada más haber sido nombrado como hemos visto todos por televisión y por la prensa en esa sencillez franciscana que ha manifestado a lo largo de toda su vida religiosa.

El papa es jesuita y yo los conozco bien pues en buena parte me he formado con ellos, conozco sus capacidades y su tremenda preparación, por eso deseo que este nuevo papa, ”el papa de la misericordia”, conviva largos años entre nosotros durante nuestra vida en este mundo. Recemos por él.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios