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¿Los jóvenes italianos? ¡A Alemania!

Andrea Donofrio
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adonofriohotmailcom/9/9/17
domingo 07 de abril de 2013, 19:04h
La grave crisis económica que afecta Italia está provocando la reaparición de un fenómeno, nunca terminado pero sí bastante olvidado: la migración de jóvenes italianos hacia países de lengua alemana. Como en la década de los sesenta, los italianos buscan trabajo más allá de los Alpes en Suiza, Austria, Holanda y, sobre todo, Alemania. Ya no viajan con maletas de cartón ni soportan un viaje de 40 horas, sino más bien cogen vuelos low-cost en horarios siniestros con maletas que miden 55x40x20 cm. Como en la célebre película “Pane e cioccolata” de Nino Manfredi, los italianos desesperados migran hacia países donde el declive demográfico y la necesidad de mano de obra barata le requiere. Los europeos del mediterráneo, cuyas economías están en grave crisis, retoman los caminos de sus abuelos. Así, el flujo de italianos, españoles, griegos y portugueses hacia Alemania aumenta de manera constante. Los datos del Bundesagentur für Arbeit, la agencia alemana del trabajo, confirman esta tendencia: un aumento decidido de jóvenes provenientes del sur de Europa. Una tendencia tan marcada que algún economista habla de fenómeno estructural. Considerable resulta el aumento de estos últimos años –se calcula un 22% más respecto al 20110, unos 8000 nuevos italianos pagando la Seguridad Social y declarando en Alemania en 2011-, considerando la República federal como un país en grado de ofrecer trabajo y oportunidades laborales.

Es evidente que la crisis está empujando jóvenes italianos, españoles y portugueses a salir de su país y tomar una decisión pragmática y realista: si en mi tierra natal no hay trabajo, no me queda más remedio que irme. Por eso vemos que las Escuela de idiomas, el Goethe Institut llenan sus aulas y aumentan su oferta de cursos. Como justamente ha afirmado Klaus-Dieter Lehmann, Presidente del Goethe, no se trata de jóvenes que quieren “leer Schiller en su idioma original: quieren mejorar su posibilidad de encontrar trabajo”. Por eso, esos jóvenes acuden a cursos intensivos, quieren aprender lenguaje técnico (jurídico, mecánico, médico…) y prefieren aprender alemán al inglés.

Estamos ante una situación dramática: jóvenes que están perdiendo la esperanza en su futuro y por lo tanto deciden migrar en búsqueda de una oportunidad. Las estadísticas son demoledoras: según el Istat, Instituto italiano de estadísticas más de un tercio de los italianos de entre 15 y 24 años de edad están desempleados (35,3 por ciento). En Italia la llaman “generación 2.0” o, según alguno más propiamente, “generación 35%” (de desempleo). Mala tempora currunty, sobre la condición de los jóvenes se vislumbra un futuro negro. El crecimiento continúo de la desocupación, la precariedad de los trabajos temporales, los contratos-basuras obligan a estos jóvenes al éxodo fuera de Italia, “en busca de la felicidad”. Estos jóvenes se encuentran “al borde de la exclusión social” y, por lo tanto, emigrar no es una decisión, sino más bien una necesidad, una desesperada posibilidad. Se debe combatir esta situación, evitar que estos jóvenes terminen “huyendo” del país o trabajando por un salario indecente, en condiciones de semi-esclavitud. Las organizaciones criminales podrían aprovecharse de esa desesperación alistando estos jóvenes en sus filas, ofreciéndole hipócritamente un futuro mejor. El Gobierno debería preocuparse por crear empleo, establecer un criterio meritocratico en las oposiciones y entrevistas, apostar por la productividad. Asimismo, debería terminar con el sistema clientelar y nepotista historicamente vigente en Italia, donde una recomendación o ayudita resulta lo más importante. No obstante los jóvenes, agobiados por un presente espinoso y un futuro incierto chocan contra la gerontocracia al poder, que apuesta por el inmovilismo y el conservadurismo, en el que ya definimos una vez como un “país para viejos”. Por eso, se asiste a un alarmante incremento del desempleo juvenil, que, además de representar una mala noticia, preanuncia un otoño caliente.

Andrea Donofrio

Politólogo

Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset

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