finales muy apretados en ambos partidos
El Madrid llega a su tercera semifinal consecutiva y un cruel descuento deja sin ella al Málaga
martes 09 de abril de 2013, 23:08h
El Real Madrid ha conseguido el pase a semifinales de la Liga de Campeones por tercera temporada consecutiva, pese a caer ante el Galatasaray (3-2) en el partido de vuelta de los cuartos de final, haciendo valer el 3-0 que cosechó en el encuentro de ida, por lo que continúa en el buen camino para levantar su décimo título continental.
Las llamas del 'infierno' se apagaron al inicio, pero resurgieron de sus brasas tras el asedio al que sometió el Galatasaray al cuadro blanco. El conjunto estambulista había preparado a sus aficionados para que metieran presión a los blancos desde el pitido inicial, con vídeos en los que se cuestionaba que el Real Madrid fuese el 'Rey de Europa'. Los locales se lo tomaron a pecho y llenaron el Ali Sami Yen soñando con el 4-0.
La idea inicial se fue al traste con los primeros minutos de posesión de los de José Mourinho, que sabían que debía contener los arreones turcos para apagar poco a poco el sueño de la remontada. Las llamas del 'infierno' se convertían en brasas con el dominio visitante y se extinguían por completo cuando veían a Cristiano Ronaldo hacía el 0-1.
A los ocho minutos de partido, el portugués, que marcaba su décimo gol en la presente edición de la 'Champions', terminaba en gol una jugada que iniciaba Özil habilitando a Khedira por la parte derecha del área, para que le metiera un balón franco a Cristiano para hacer el 0-1. El silencio se apoderó del estadio, llevándose consigo no sólo los gritos locales sino cualquier atisbo de remontada.
Antes del gol, Di María ya había tenido la opción de adelantar a los blancos tras un contragolpe con 'marca de la casa' y con un fallo clamoroso de Muslera en la salida. El propio argentino tendría la opción de hacer el 0-2, pero, esta vez sí, Muslera se lució para evitar el tanto. El partido parecía completamente diferente a como se lo había planteado el técnico turco Fatih Terim, que veía cómo los suyos no conseguían inquietar a Diego López hasta los últimos minutos de la primera mitad.
Un disparo de Sneijder desde la frontal del área, que detenía el cancerbero gallego sin demasiados problemas, llevaba el 'uy' a una grada necesitada de un foco de esperanza. Y lo encontró con el disparo del holandés, unido a un lanzamiento de falta del capitán Inan, que se estrellaba en la barrera y terminaba en saque de equina. Lo justo para levantar al Ali Sami Yen, que volvía a presionar a los blancos.
El Real Madrid había controlado los primeros 45 minutos, pero la segunda mitad fue otra historia. Los blancos, mucho más confiados con un resultado que obligaba a los turcos a meter cinco goles para ganarse el pase a semifinales, se relajaron y permitieron a los turcos que llevaran el mando del partido.
Y del control llegó el gol del empate. O, más bien, golazo. Un pase atrás de Sneijder desde la banda izquierda encontraba la pierna derecha de Emmanuel Eboué, que ponía el 1-1 metiendo el balón en la escuadra de Diego López. 1-1 y el sueño regresaba de nuevo a las gradas, que volvían a meter presión sobre los jugadores blancos, que, esta vez sí, se mostraban muy nerviosos.
Un mal despeje de Coentrao propiciaba una oportunidad clarísima de Sneijder, quien fallaba, completamente solo, ante Diego López. El Galatasray creía en la remontada y continuaba poniendo en jaque al equipo blanco. Las llegadas a las inmediaciones de la portería 'merengue' eran constantes y Sneijder encontraba un hueco entre la zaga para hacer el 2-1 con un buen disparo.
Quedaban 20 minutos y el festival turco no se detenía porque Drogba hacía el tercero, de tacón, dos minutos después, aprovechando un gran pase de Amrabat y la pasividad de Varane. Faltaban dos goles y el Ali Sami Yen se volvía a convertir en el jugador número 12.
El 3-1 parecía que había hecho resucitar a los blancos, muertos durante los 25 primeros minutos de la segunda mitad, y volvieron a controlar el balón, incluso pudiendo hacer el 3-2 por medio de Cristiano Ronaldo, después de que los madrileños se hubieran quedado con diez futbolistas sobre el campo por la expulsión de Arbeloa. Así, los turcos se quedaban con la miel en los labios, viendo cómo los blancos se ganaban el pase a semifinales.
Un descuento que el Málaga no podrá olvidar
El Málaga estuvo muy cerca del sueño de meterse en semifinales de la Liga de Campeones pero éste se desbarató en el descuento cuando encajó dos goles, marcados por Marco Reus y Felipe Santana, que apearon al equipo de la competición tras una gran lucha.
El Málaga estuvo dos veces en ventaja y también los dos empates con goles le servían y sólo al final el equipo alemán le dio la vuelta a la eliminatoria, con un tercer gol en posible fuera de juego.
El Málaga tuvo un muy buen comienzo, planteando un partido con una gran disciplina táctica que le dificultaba la salida al Dortmund que pasaba muchos trabajos para salir de la propia mitad.
En lo ofensivo, no había muchos atrevimientos por parte del equipo de Manuel Pellegrini, consciente de que el gol que le hacía falta podía venir en una jugada fortuita o en alguna ocasión de contragolpe generada en una recuperación de pelota.
El Dortmund también necesitaba un gol, siempre y cuando lograra mantener su valla imbatida, lo que lo llevaba a ser también relativamente prudente.
Esa situación, llevó a un partido que al comienzo tuvo pocas llegadas. La primera ocasión la tuvo el Dortmund en el minuto 16 con un disparo que pasó ligeramente por encima de la portería.
A partir de ahí, hubo una fase en la que el Dortmund pareció liberarse un poco de la presión del Málaga cuyo orden empezó a desdibujarse un poco.
Curiosamente, justo en esa fase llegó el gol que necesitaba el Málaga y que obligaba al Dortmund a marcar por lo menos dos. El gol esperado llegó en el minuto 25, con un remate de zurda de Joaquín desde fuera del área tras recoger un rebote generado en un despeje a medias del brasileño Felipe Santana.
Tras el gol en contra, el Dortmund intensificó un poco los esfuerzos ofensivos y obligó al Málaga a retrasar un poco sus líneas y logró el empate, en el minuto 40, con un gran gol de Lewandowski.
La jugada se originó en una recuperación de pelota de Lucasz Piszcec que entregó el balón a Mario Götze que, desde la banda derecha, cruzó el balón hacia el centro para que Marco Reus, con un pase de tacón, dejara a Lewandowski sólo ante el meta Willy Caballero.
Tras el empate el partido se hizo más abierto y las ocasiones empezaron a ser más frecuentes. Poco antes del final de la primera parte, Joaquín pudo haber marcado de cabeza tras una falta lanzada por Duda.
La segunda parte empezó con una buena llegada de Lewandowski, en el 47, por parte del Dortmund, y, por parte del Málaga, una gran ocasión de cabeza de Joaquín en el 48 ante la que el meta Roman Weidenfeller reaccionó con una excelente parada.
En el 53, el Dortmund volvió a estar cerca, cuando Götze remató desviado desde buena posición y, sobre todo, en el 76 y en el 79 cuando Willy Caballero estuvo providencial ante remates de Reus y del propio Götze.
El segundo gol del Málaga llegó en el minuto 81, en un contragolpe bien aprovechado por el recién ingresado Eliseu.
A partir de ahí, el Dortmund reaccionó como un equipo alemán de los de siempre, de los que no dan nunca por perdido un partido y se dedicaron a tratar de llegar de la manera que fuera a la portería contraria.
Nada parecía indicar que fueran a lograrlo hasta el minuto 90, cuando Reus marcó el empate que hizo que el equipo volviera a soñar y luego, en el segundo minuto del descuento, Felipe Santana enterró a un Málaga que murió de pie y con todos los honores.