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CRÍTICA

Juan Pablo Fusi: Historia mínima de España

domingo 14 de abril de 2013, 13:51h
Juan Pablo Fusi: Historia mínima de España. Turner/El Colegio de México. Madrid, 2012. 304 páginas. 14,90 €
Las historias de España conforman un género clásico de la historiografía. Se trata de una muy rica tradición, que abarca desde la obra del padre Juan de Mariana a fines del siglo XVI hasta las más recientes de Antonio Domínguez Ortiz, de Joseph Pérez o de José Enrique Ruiz-Domènec; desde los trabajos de Antonio Pirala y Modesto Lafuente en el siglo XIX hasta la monumental colección dirigida, en la segunda mitad de la centuria siguiente, por Ramón Menéndez Pidal y, más adelante, por José María Jover; o, asimismo, desde los libros de Jaume Vicens Vives a mediados del siglo XX hasta los de Fernando García de Cortázar al final del mismo e inicios del siguiente. Algunos otros nombres propios, como Manuel Tuñón de Lara, John Lynch, Stanley G. Payne o Ramón Villares por ejemplo, podrían añadirse a la lista anterior, en tanto que autores de síntesis o coordinadores de grandes proyectos. No puede faltar tampoco en esta nómina, evidentemente, el nombre de Juan Pablo Fusi, que acaba de publicar una Historia mínima de España.

De Juan Pablo Fusi, profesor en la Universidad Complutense de Madrid, habían ya visto la luz con anterioridad otros trabajos de síntesis histórica, como España. La evolución de la identidad nacional (2000) y, escrito con el británico Raymond Carr, España: de la Restauración a la democracia, 1875-1980, publicado en inglés en 1980 y, en español, en 1983. Al margen de estos títulos es autor, entre otros libros, de El problema vasco en la II República (1979), El País Vasco. Pluralismo y nacionalidad (1984), Franco. Autoritarismo y poder personal (1985), España. Autonomías (1989), Un siglo de España. La cultura (1999), La patria lejana. El nacionalismo en el siglo XX (2003) e Identidades proscritas.El no nacionalismo en las sociedades nacionalistas(2006). Los volúmenes publicados en colaboración con otros autores pueden completar esta sucinta bibliografía de Fusi; destacaré, a continuación, solamente tres: España: 1808-1996. El desafío de la modernidad(1997), con Jordi Palafox; España: sociedad, política y civilización (Siglos XIX y XX) (2001), con José María Jover y Guadalupe Gómez-Ferrer; y El espejo del tiempo. La historia y el arte en España(2009), con Francisco Calvo Serraller.

No resulta fácil sintetizar la historia de un país en menos de tres centenares de páginas. Fusi lo consigue de forma exitosa, ofreciéndonos un libro elegante y bien escrito, en el que predomina el argumento político, aunque sin nunca olvidar las cuestiones culturales, sociales y económicas. Se trata, sostiene, en clara alusión a una obra de Julián Marías, de “dar razón histórica de España”, fundamentándose en los trabajos producidos por la historiografía hispánica desde mediados del siglo XX, con sus maneras nuevas de interpretar, explicar y entender el pasado. La periodización de los seis capítulos que conforman el volumen, estrictamente cronológica, es, como reconoce el propio autor, bastante clásica. Clásica seguramente, pero muy útil e ilustrativa para comprender las evoluciones desde la prehistoria de la península Ibérica hasta la España refundada como nación de la democracia posfranquista. Una historia, a fin de cuentas, como sostiene el autor en las conclusiones, muy interesante, como la de cualquier otro país, pero ni única ni tampoco excepcional.

El primer capítulo está dedicado a la formación de Hispania, desde la prehistoria hasta la etapa visigótica, con especial atención a la romanización. El segundo, a la España medieval. Puede, en este caso, utilizarse ya plenamente el término España, no Iberia o Hispania, puesto que ésta se formó en la Edad Media. Surgió entre los siglos XI y XIII, cuando se impuso el avance de la Reconquista de los cristianos frente a al-Andalus. Era, por aquel entonces, una pluralidad de reinos. Del policentrismo se pasó, asegura Fusi, con la unión de Castilla y Aragón, a los inicios de la formación de España como nación. La época imperial, la de Carlos V y los Felipes, conforma el tercero de los apartados. La monarquía española ejerció en los siglos XVI y XVII la hegemonía militar y política en Europa y se erigió en el primer imperio universal de la historia. La conquista de las Américas resultó fundamental. En esta etapa, la religión católica se convirtió en la religión nacional española; en lo político y en lo cultural –Siglo de Oro-, España alcanzó su plenitud.

En el cuarto capítulo, el autor se ocupa del siglo XVIII. La suma de reformismo ilustrado y de monarquía centralizada y burocratizada, propia de la nueva dinastía de los Borbones, ayudó a articular definitivamente la nación española. El sentimiento nacional empieza a emerger. Aquel siglo fue de recuperación demográfica y económica y, asimismo, de presencia internacional de la monarquía. Supuso, sin embargo, la antesala del final del Antiguo Régimen y del orden colonial; en 1808 coincidieron tres grandes crisis: de gobierno, de Estado y de nación. La etapa 1808-1939 es analizada en el penúltimo capítulo. Tras la pérdida de los territorios americanos, España se transformó en un Estado nacional, relativamente débil y comparativamente algo atrasado. La Restauración puso fin a la dicotomía entre revolución y reacción y creó las bases para llevar a cabo un proceso de modernización. Las contradicciones entre las transformaciones de la sociedad y las limitaciones del régimen explican el final de este último, dando paso a la experiencia republicana y la Guerra Civil de 1936-1939. Concluye el volumen con un apartado dedicado al franquismo, la Transición y la España democrática. Destacan algunas ideas básicas: la dictadura franquista puede ser definida como un régimen autoritario, con tres etapas de signo distinto (filofascista, católico y anticomunista, tecnocrático y desarrollista); los cambios que se producen en la década de 1960 fueron de gran calado; la Transición no resultó ni sencilla ni lineal, y, asimismo, la época democrática constituyó una auténtica refundación de España y la creación de una nueva identidad.

La media docena de capítulos del libro están acompañados por una cronología –del 780.000 a. de C., con el Homo antecesor de Atapuerca, hasta diciembre de 2011, momento en el que Mariano Rajoy se convierte en nuevo presidente del Gobierno español-, una bibliografía seleccionada y un prólogo. Aunque breve, este último constituye toda una lección de historia. Tres insobornables convicciones se encuentran, según Fusi, tras su Historia mínima de España: en primer lugar, que la historia de España muestra la complejidad y diversidad de la experiencia histórica española; en segundo, que la historia de España es un proceso abierto, con evolución no lineal, continuidad y cambio en el tiempo; y, finalmente, que la historia de España no estuvo nunca predeterminada, esto es, nada de lo ocurrido resultaba ni necesario ni inevitable. Muchas historias de España, en consecuencia, eran posibles. La cuestión fundamental que el historiador debe exponer y explicar no es otra que por qué esta historia de España y no otra fue la que finalmente se desarrolló. Juan Pablo Fusi lo lleva a cabo, en esta obra, igualmente como en sus trabajos precedentes, con gran maestría.

Por Jordi Canal

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