RESEÑA
Cristina Jarque (ed.): Cuatro mujeres: cuatro pasiones
domingo 19 de mayo de 2013, 16:17h
Cristina Jarque (ed.): Cuatro mujeres: cuatro pasiones. Ledoria. Toledo, 2013. 312 páginas. 12 €
Recientemente, tuvimos ocasión de ver representada en nuestros escenarios la pieza La lengua en pedazos. En ella, su autor, Juan Mayorga –una de las voces más sólidas de la dramaturgia española de hoy-, nos sumergía en un intenso y tenso combate dialéctico entre Teresa de Jesús y un inquisidor, quien cuestionaba la ortodoxia de la santa abulense y sus razones para fundar una nueva orden, la de las Carmelitas Descalzas. La lengua en pedazos trajo a la actualidad, si es que alguna vez la perdió, un nombre que ejerce una enorme y merecida fascinación por diversos motivos. Esa fascinación es la que se aprecia en los trabajos que sobre Teresa de Ávila se reúnen, junto a otros en torno a Frida Kahlo, Camille Claudel y Juana la Loca –abordados con no menor atracción-, en la obra colectiva Cuatro mujeres:cuatro pasiones, coordinada por Cristina Jarque.
La propuesta precisamente se cierra con los textos de cinco autoras que tratan varios aspectos de la personalidad teresiana. Así, Cristina Jarque reflexiona sobre el goce místico; Lola Burgos nos sitúa en los principales momentos de su trayectoria; María Magdalena Ferrero Corral analiza el éxtasis y la transverberación partiendo de la célebre escultura de Gian Lorenzo Bernini El éxtasis de Santa Teresa; Elvira Velasco explora su camino a la santidad y Rosa Almoguera nos acerca a una figura que tiene hoy mucho que decir -especialmente a las mujeres, pero también a los hombres-, planteando su contribución al volumen con un sugerente artículo de tono personal titulado: “¿Y si pudiera hablar con ella”.
Como reza el título de la obra, en la vida de estas cuatro mujeres elegidas la pasión fue un componente esencial. Pasión por buscar su lugar en el mundo en un universo dominado por lo masculino, por desarrollar su personalidad y vocación, y pasión amorosa que les ocasionó un gran sufrimiento. Excepto en santa Teresa que, en esto, y en algunas cuestiones, se diferencia de las otras tres, muy interrelaciones sobre todo en lo que para ellas implicó su tortuosa relación con los hombres: así, la pintora mexicana Frida Kahlo con Diego Rivera, la escultora francesa Camille Claudel con Auguste Rodin y la reina Juana con Felipe el Hermoso.
Esas enrevesadas relaciones sentimentales, que bordean lo patológico o caen directamente en ello, son puestas de manifiesto en los ensayos sobre Frida Kahlo, a cargo de Cristina Jarque, Lola Burgos, Mónica Barrutira Ojeda, Fietta Jarque, Silvia Lippi, Teresa Mendoza, Verónica Noriega y Bárbara Rivera; sobre Camille Claudel, tratada por Cristina Jarque, Lola Burgos, Estrella Fernández Romeralo, Fiora Gandolfi, Belén Rico García y Lis Sissa Istrael; y en torno a Juana la Loca, de quien se ocupan Cristina Jarque, Lola Burgos, Hortensia Búa Martín, Ana Isabel Cobo Cuenca, Ana María García Silva y Ana Nodal de Arce, que cierra este apartado con un texto en el que, bajo el título de “Yo, la Reina”, da la palabra a la propia soberana, convirtiéndonos en privilegiados receptores de una angustiada confesión.
Junto a los trabajos de diecinueve autoras que nos hablan de cuatro mujeres de marcado temperamento y singular trayectoria, se incluyen en la obra, enriqueciéndola, los comentarios sobre el volumen de siete psicoanalistas: Néstor A. Braunstein, Francisco de la Peña, Eduardo Manuel Escorza, Alfonso Gómez Prieto, Jorge Gómez Alcalá, Juan Carlos Muñoz Bojalil, y José Eduardo Tappan Merino. Porque Cuatro mujeres:cuatro pasiones forma parte de una colección que impulsa Lapsus de Toledo, asociación cultural de psicoanálisis, fundada en la ciudad del Tajo por Cristina Jarque y Lola Burgos. No se piense, sin embargo, que Cuatro mujeres: cuatro pasiones es un libro dirigido a especialistas en esa materia. Sus autoras se inscriben profesionalmente no solo en el campo de la psicología, sino también en otros como la docencia o el periodismo, y el lenguaje y el estilo utilizados son absolutamente accesibles. De ahí que esta obra pueda interesar a un público amplio, y, por supuesto, tanto a mujeres como a hombres.
Por Carmen R. Santos