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Los sindicatos no son “hermanitas de la caridad”. Son unos sinvergüenzas

Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
miércoles 26 de junio de 2013, 19:18h
Ahora resulta que los dos grandes sindicatos españoles, CCOO y UGT, cobran casi 8 millones de euros para llenar sus repletos bolsillos por no hacer nada; o, mejor, por destrozar la economía española, “por participar en los expedientes de empleo, pues son unos estudios que hay que realizar”. Y añaden con toda la desfachatez el mundo que "no son unas hermanitas de la caridad”.

No lo son, no. Son unos caraduras que echan a la gente a la calle con ERES irregulares, pero que luego se manifiestan cada vez que una empresa pretende hacer una regulación de empleo para sobrevivir. Son el mayor lastre de España, de su economía, de su honestidad. Toxo y Méndez son un par de memos con pinta de quinquis, sin bachillerato siquiera, con una cara que se la pisan, que se lo comen y se lo beben todo a costa del erario público. Pues luego resulta que, además de lo que trincan, el 90 por ciento de sus ingresos son subvenciones estatales.

Es verdad que hay que embridar a las Autonomías, que sangran el tesoro español sin contemplaciones, pero el caso de los sindicatos es aún más sangrante. Es para echarles a la calle a patadas. Ya se sabe que cobraron el dinero de los pensionistas para sus juergas y, en algún caso, para meterse tiritas de cocaína a mansalva.

Pero si Blesa ha tenido que pasar por la cárcel por sus irregulares comportamientos en Caja Madrid, muchos de los sindicalistas deberían pasarse media vida entre rejas. Y, seguramente, Méndez y Toxo, los primeros. Porque, además de analfabetos económicos, son unos sinvergüenzas que se llevan el dinero en sacas o en bolsas de basura y luego critican al capitalismo como a la bruja de los cuentos.

Ellos, más que brujos, son unos malabaristas del despilfarro y de la desfachatez. Pero nadie tiene los bemoles de meterles mano, de colocarse en su sitio, de imputarles por robar el dinero que no les corresponde. Ahí Rajoy y Rubalcaba les temen y no se atreven a plantarles cara. Y Artur Mas les regala diez milloncetes de euros para que no le alteren la “paz social”, que en Cataluña es como hablar de Mortadelo y Filemón. La mafia sindical se extiende por todos los rincones.

Eso sí, luego llenan las calles con batas blancas, camisetas verdes o amarillas para hacer creer a la opinión pública que defienden a los trabajadores. Cuando son los mayores responsables del desempleo, pues en lugar de asesorar a los trabajadores para que lleguen a acuerdos con las empresas, les encargan la guerra total. Y, al final, la empresa se cierra y todos se quedan en la calle. Inteligentes estos sindicatos. Mandan a la gente al paro a mansalva. Por su chulería, su ineptitud, su sinvergonzonería. Pero ellos, forrados. Así tienen esos tripones llenos de langosta.

Lo primero que hay que arreglar en España es el esperpento sindical. Y si tienen que ir a la cárcel, que hagan el macuto y les encierren. Pruebas ya hay de sobra. Y la juez Ayala no se parece en nada, pero en nada, a Rajoy y a Rubalcaba. Ella sí que tiene bemoles para llegar hasta el final. Y en ello está. Es posible que si la Justicia les pone en su sitio; es decir, entre rejas les den estopa por todos los lados. Con razón. Porque muchos de los delincuentes son consecuencia de haberse quedado en el paro por los robos y despropósitos de los sindicatos. Por robar.

Joaquín Vila

Director de EL IMPARCIAL

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

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