La justicia francesa falla este miércoles sobre el futuro del ático en el que Picasso pintó el Guernica en 1937, objeto de disputa legal entre los dueños y la asociación cultural que lo ocupa.
El ático del
número 7 de la parisina calle Des Grands-Augustins aguarda a la decisión de la justicia francesa. Este miércoles, la buhardilla en la que
Picasso vivió entre 1936 y 1955 y que utilizó como taller creativo en el corazón de la capital francesa empezará el camino hacia un nuevo futuro: o arranca una nueva etapa de uso privado o es declarado Monumento Histórico.
La justicia francesa emitirá este miércoles su fallo sobre la demanda de expulsión presentada por los propietarios del ático de Des Grands-Augustins, en el barrio de Saint-Germain, la
Cámara de Ujieres de Justicia local (CHJP). En el año 2000, la CHJP firmó un convenio a través del cual se cedía de forma gratuita el uso de la icónica buhardilla al
Comité Nacional para la Educación Artística (CNEA), una asociación integrada por profesores, estudiantes, artistas y empresarios, entre otros, que pretende la defensa o promoción de la educación artística, desde el preescolar hasta la universidad.
El CNEA ha desarrollado desde 2002 cerca de 700 actos culturales y talleres pedagógicos de carácter gratuito en el ático de Des Grands-Augustins, los muros entre los que Picasso pintó el
Guernica en 1937.
A la finalización del convenio, en 2010, la Cámara de Ujieres quiso recuperar el uso del ático, del que es propietaria desde 1925. Al negarse CNEA a abandonarlo, la CHJP pidió su expulsión por vía judicial. El acuerdo entre ambos entes, que el propio CNEA calificaba hasta hace poco de “ejemplar”, se ha enturbiado hasta el punto de llegar a los tribunales, que decidirán en pocas horas si la asociación educativa debe hacer las maletas o si, por el contrario y tal como han pedido los inquilinos, el histórico ático es declarado Monumento Histórico.
Monumento HistóricoLa fachada del número 7 de Des Grands-Augustins fue declarada Monumento Histórico en 1926. Ahora, el CNEA espera que las autoridades francesas pongan en marcha un procedimiento de urgencia para declarar el ático como tal. Para ello, la asociación cuenta con el apoyo de un Comité encabezado por el presidente de la Academia de Bellas Artes,
Lucien Clergue, e integrado por otras personalidades del mundo de la cultura, como la actriz y realizadora
Charlotte Rampling o los ex ministros
Michel Rocard y Jacques Delors.
Este Comité ha enviado un escrito al presidente
Hollande para que se contemple la declaración de urgencia como Monumento Histórico, lo que implicaría que los actuales dueños, que mantendrían la propiedad, se comprometieran “a informar al Estado con 4 meses de antelación de cualquier intento de reforma, a no destruir ni trasladar el edificio o sus partes, a no vender, ceder, alquilar o regalar el bien sin autorización estatal y a no construir ni modificar construcción existente alguna en un perímetro de 500 metros en torno al mismo (campo de co-visibilidad)”, según la normativa vigente.
En contrapartida, los gastos del inmueble serían cofinanciados por el Estado hasta en un 40 por ciento y se permitiría la deducción del cien por cien de los gastos de cualquier reforma y de hasta el 50 por ciento en cualquier otro tipo de gasto (trabajos no subvencionados, gastos de gerencia o pago a guardianes, por ejemplo).

El responsable de CNEA,
Alain Casabona, que fue además amigo personal de Picasso en los últimos veinte años de vida del pintor malagueño, asegura que si la Justicia favorece a la Cámara de Ujieres y la asociación se ve obligada a dejar el ático, nada protegerá a este enclave histórico y artístico parisino que, según cuenta Casabona, se encontraba en muy mal estado cuando ellos entraron en el año 2000 y que reformaron sin dinero público, gracias al mecenazgo de 20 empresas.
No sólo PicassoEl CNEA defiende el valor histórico y artístico de la buhardilla de Des Grands-Augustins, no sólo por haber albergado el que es probablemente el cuadro más revelador de Pablo Picasso durante sus meses de gestación, sino porque por el número 7 de esta céntrica calle parisina pasó buena parte de la élite cultural e intelectual del siglo XX.
Fue en este pedacito de París donde vivió y fundó su primera compañía una de las figuras más sobresalientes del teatro francés:
Jean-Louis Barrault. Durante la estancia del dramaturgo, el arte y la cultura francesas subieron las escaleras que conducen hasta el ático de Des Grands-Augustins con las piernas de los poetas Louis Aragon o Antoine Marie Joseph Artaud, del antropólogo y pensador Georges Bataille, del guionista teatral y cinematográfico Jacques Prévert, del intelectual Jean Cocteau o del mismísimo Jean-Paul Sartre.
Mucho antes, el novelista
Honoré de Balzac utilizaba el 7 de Des Grands-Augustins para ubicar la escena de encuentro entre el joven Nicolas Poussin y los pintores Porbus y Frenhofer en
Le Chef-d'œuvre inconnu.
Aunque los actuales dueños del inmueble alegan que ya nada queda en el ático de Picasso ni ninguno de sus antecesores más que su paso por él, el CNEA quiere poner el acento sobre el cambio paulatino de Saint-Germain, un barrio que desde el siglo XVII ejerció una especie de atracción misteriosa entre los intelectuales, artistas y políticos y que la especulación inmobiliaria ha ido mutando en una de las zonas más pudientes de la capital.