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Irán: ¿a quién pertenece la victoria de Hassán Rouhani?

Ely Karmon
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ekarmonidcacil/7/7/11/14
martes 09 de julio de 2013, 18:49h
Muchos observadores consideran la victoria de HassánRouhani en las elecciones del 14 de junio una derrota del líder espiritual el ayatolá AlíJameini. Yo sostengo un enfoque diferente.

Al liderazgo conservador iraní le aterroriza el posible impacto sobre el pueblo de Irán del levantamiento árabe y especialmente el sirio. Lo más probable es que Jameini dispusiera de detalladas encuestas preelectorales que mostraran el verdadero estado de ánimo del electorado iraní.
Así, el funeral por el ayatolá disidente JalaluddinTaheri en Isfahán sólo diez días antes de las elecciones presidenciales, se convirtió en protestas antigubernamentales cuando decenas de miles de manifestantes tomaron las calles coreando “muerte al dictador”, en referencia a Jameini.
De ahí que parezca que el triunfo de Rouhani haya supuesto la mejor alternativa para el líder espiritual, proporcionando un mínimo de legitimidad al régimen teocrático y una válvula de escape a la cólera de la población.

De otro modo no se comprende que Jameini diera su visto bueno a la presentación de cinco candidatos conservadores, dividiendo así los votos del campo de sus propios simpatizantes, a la vez que dejaba solo a Rouhani en la carrera por el liderazgo “moderado”, después de que el ex presidente Rafsanjani, otro “moderado”, fuera rechazado por el Consejo de los Guardianes. Como es lógico, Rafsanjani pidió a sus seguidores que votaran por Rouhani.

En realidad, el verdadero triunfador fue el pueblo iraní, que deseaba fervientemente un cambio en la naturaleza del régimen, preferiblemente a través de un pacífico proceso electoral, teniendo en cuenta las limitaciones políticas existentes y laamenaza de represalias por parte de la Guardia Revolucionaria (IRCG) y la milicia Basij (la policía iraní detuvo a varias personas que reclamaban la liberación de Mir-HoseinMousavi después de que Rouhani pronunciara un discurso el 1 de junio justificando imponer “limitaciones ideológicas” en la carrera electoral).

Durante las manifestaciones de los partidarios de Rouhani la gente coreaba lemas alusivos a la difícil situación económica, pero además planteó varias relevantes demandas políticas: liberación de los líderes y activistas apresados durante la revuelta del Movimiento Verde de junio de 2009 y oposición a la intervención de Irán en Líbano y Gaza.

La historia de la presidencia deMohammadKatami desde su elección en mayo de 1997 merece un detenido estudio que puede arrojar alguna luz sobre las posibilidades de Rouhani de promover cambios significativos en la política interior iraní y en el área económica, suponiendo que esté verdaderamente interesado en hacerlo.

Katami, que entonces fue elegido con el apoyo de parte de los funcionarios de alto nivel del IRGC, intentó sacar adelante una política de reformas e hizo algunos relevos de personalidades, destituyendo al temido Ministro de Inteligencia y Seguridad (MOIS) AlíFallahian.

Pero Katami carecía de autoridad legal sobre instituciones clave del Estado: las fuerzas armadas, la policía, los guardianes de la revolución, la radio y televisión estatales, el ejército, las prisiones, etc. Así que la oposición conservadora siguió atacándole mediante el uso de los organismos que controlaba: el Majlis, los servicios de inteligencia y el poder judicial.

El alcalde de Teherán, Gholam-HoseinKarbaschi, fue detenido en abril de 1998 bajo la acusación claramente política de corrupción. Abdalá Nuri, un destacado moderado, un político y clérigo con una larga hoja de servicios prestados a la República Islámica, nombrado por Khatami ministro del interior, se convirtió en el político islámico más destacado desde la revolución iraní, condenado a cinco años de cárcel en 1999 por su disidencia política y religiosa.

A finales de los años noventa, el régimen perpetró una cadena de asesinatos de intelectuales iraníes. Las autoridades de la época culparon de tan horribles crímenes a “agentes sin escrúpulos” del MOIS. Los supuestos autores de los asesinatos fueron juzgados a puerta cerrada en lo que fue visto por muchos como una operación de blanqueo del régimen teocrático.

Khatami prometió poner fin a los actos terroristas contra los países árabes y acabar con el apoyo a las organizaciones terroristas islámicas. Además, dirigió un mensaje al presidente Clinton en el que se comprometía a que Iránno apoyaría en lo sucesivo a los grupos terroristas opuestos a la negociación árabe-israelí y respetaría toda decisión palestina relativa a un acuerdo de paz con Israel. Sin embargo, el flujo de armas a Hezbolá prosiguió a ritmo acelerado, al igual que la financiación y entrenamiento militar de grupos terroristas palestinos.(1)
Khatami perdió la mayoría de los enfrentamientos con la línea dura y conservadora de los islamistas del gobierno iraní y, hacia el final de su presidencia, muchos de sus seguidores se mostraban descontentos con él.

HojatoleslamRouhani, que durante tres décadas ha sido parte integrante del estamento político y de seguridad islámico iraní, tendrá que enfrentarse a tres fuerzas muy poderosas: el IRGC, que se ha convertido en la principal defensa del régimen y tiene intereses económicos muy importantes; un Majlis radicalizado elegido en marzo de 2012, y los partidarios del presidente Ahmadinejad que permanecen en la administración, quienes aún podrían luchar por su supervivencia.

El resultado de las elecciones del Majlis de marzo del 2012 fue el éxito de dos facciones radicales del Parlamento: la antigua generación de conservadores y la nueva generación de los partidarios de la línea dura dirigidos por el ayatolá MohammadTaqiMesbahYazdi, con fuertes vínculos con los servicios de inteligencias y con el IRGC.Yazdi, en otro tiempo considerado el mentor espiritual de Ahmadinejad, calificó a SaeedJalili como “el candidato que mejor representa los valores islámicos”. Al candidato HassánRouhani le llamó “un político ignorante” y criticó su intento de restablecer relaciones con los EE.UU. (2)

Thomas Erdbrink, uno de los pocos periodistas occidentales acreditados por los medios de comunicación estadounidenses en Irán, afirmó en The New York Times, como otros muchos analistas, que para el occidente “la elección de Rouhani supone una posible nueva oportunidad para las conversaciones sobre la energía nuclear, paralizadas desde hace mucho tiempo”, haciendo hincapié en el hecho de que Rouhani fue quien negoció sobre la energía nuclear en 2004, “cuando Irán aceptó suspender voluntariamente el enriquecimiento de uranio”, suspensión anulada durante la presidencia de Ahmadinejad y la sustitución de Rouhani por SaeedJalili. (3)

Varios días más tarde, SeyedHosseinMousavian, representante de Rouhani en las conversaciones sobre energía nuclear de 2003-2005, y Mohammad Ali Shabani, que dirigió unas investigaciones en el departamento de estudios de Rouhani, el Centro de Investigaciones Estratégicas, adujeron en The New York Times que “la victoria de Rouhani demuestra que ahora existen posibilidades reales de iniciar unas conversaciones directas entre Irán y los Estados Unidos” y que Rouhani “está ahora intentando resolver la cuestión de la energía nuclear de una vez por todas”. Asimismo afirman que en Teherán hay cierto optimismo sobre dicha cuestión “después de que el nuevo presidente haya adquirido un claro arraigo popular”, y que “hay una percepción cada vez mayor de que Irán ha acabado por imponerse”. Los antecedentes de Rouhani como el representante personal --durante un largo período de tiempo-- del máximo líder del Consejo Supremo para la Seguridad Nacional es la prueba de que se ha instaurado una nueva era de cohesión nacional y “esa percepción de fuerza puede espolear a Irán a acometer serias negociaciones en materia de energía nuclear” y puede provocar que los dirigentes iraníes hagan “las concesiones necesarias para salir del estancamiento”. (4)

Sin embargo, la suspensión del enriquecimiento de uranio y los aspectos militares del proyecto nuclear de 2003 fue más bien un movimiento táctico decidido por la máxima autoridad iraní, el Líder Supremo Jameini, sobre la base de la ocupación estadounidense de Irak en marzo de 2003 y del miedo a que Irán fuera el siguiente objetivo del presidente Bush en la batalla contra el “eje del mal”. La decisión de dicha suspensión estuvo también influida por las revelaciones internacionales acerca del programa de energía nuclear de Irán y por la adopción de una resolución categórica por parte de la Agencia de Energía Atómica (IAEA) y la amenaza de trasladar la cuestión al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

El papel iraní de Rouhani como negociador jefe de Teherán con los tres principales países de la Unión Europea (Gran Bretaña, Francia y Alemania), desde su nombramiento en octubre de 2003, era el de lograr objetivos nucleares definitivos para Irán. Más tarde se vanagloriaba al declarar: “Mientras hablábamos con los europeos en Teherán, estábamos instalando equipamiento en parte de las instalaciones [de conversión nuclear] de Isfahán. A base de crear un ambiente de calma, fuimos capaces de terminar allí nuestro trabajo.” (5)

Un nuevo estudio del Instituto Nacional de Defensa Israelí, realizado de manera privada por Yehuda Ya’akov, oficial del ministerio de Asuntos Exteriores Israelí especializado en asuntos político-militares, revela que Rouhani, además de admitir que explotó la diplomacia para imponer su programa nuclear del país, dejó claro durante un discurso dirigido al Parlamento iraní en 2004 que veía Pakistán como un modelo ejemplar para que su país lograra dominar el ciclo del combustible nuclear, pese a la oposición internacional. (6)

La prudente estrategia iraní ante la presión internacional terminó cuando quedó claro que los Estados Unidos y sus aliados estaban perdiendo aparentemente la guerra de Irak y estaban involucrados en una lucha encarnizada contra la creciente insurgencia islamista radical suní y chií.
En abril de 2004, en el primer “aniversario de la derrota del Partido de Ba’th en Irak y la, así llamada, victoria de los americanos”, el presidente del Consejo del Interés del Estado, el ayatolá AkbarHashemi-Rafsanjani, pronunció un largo discurso sobre el tema de “los logros de larevolución islámica” y “se centró en lo que habían hecho los americanos, lo que habían conseguido hasta entonces, lo que sucedería en el futuro, en cuáles son sus problemas y cuáles sus puntos fuertes”. (7)

Con arreglo análisis de entonces de Rafsanjani, la mayor prioridad americana de “rodear Irán y debilitar y destruir la revolución islámica iraní” quedó frustrada por nada menos que “37 problemas que tuvieron que afrontar los americanos” tras la ocupación de Irak.

El dilema de América estriba en tomar la espinosa decisión final: quedarse en Irak o marcharse de allí. Para Rafsanjani era obvio “que esta situación es una oportunidad al tiempo que una amenaza”. América se ha vuelto vulnerable, lo que significa que Irak se está volviendo más fuerte.

Esta evaluación hecha por el “pragmático” ex presidente de Irán sólo un año después de la ocupación de Irak explica la estrategia secuencial de Teherán en lo relativo a la cuestión de la energía nuclear y a los conflictos regionales, así como su actitud desafiante al enfrentarse con los Estados Unidos, Europa y las Naciones Unidas.

El presidenteRouhani afrontará enormes dificultades para hacer realidad sus promesas de “seguir la senda de la justicia y la moderación y no la del extremismo,” de mayores derechos y libertades y de mejoría de la abrumadora situación económica. Buena parte de la penuria económica proviene de las sanciones internacionales, relacionadas directamente con el resultado de las conversaciones sobre el programa nuclear.

Resta por ver si los líderes de Estados Unidos y Europa darán a Rouhani y Jameini el respiro y las concesiones necesarias para la consecución de su objetivo nuclear, lo que dada la experiencia histórica redundaría en una nueva victoria estratégica del régimen de Teherán.

La cuestión para los líderes de la República Islámica estriba en que las permanentes dificultades económicas, la ausencia de rápidas reformas en el campo de los derechos humanos y la creciente intervención militar en el atolladero sirio, podrían no ser compatibles con el calendario de las negociaciones nucleares. Los reveses militares en Siria, la potencial caída del régimen de Assad y el sentimiento de que la elección de Rouhani no ha traído los beneficios esperados podrían convencer al pueblo iraní de que ha llegado la hora de vencer el miedo a la represión y elegir la opción de un alzamiento popular como el de 2009, pero con una estrategia anti-régimen más definida.

1 http://www.meforum.org/427/counterterrorism-policyhttp://www.meforum.org/427/counterterrorism-
2 http://en.trend.az/regions/iran/2160827.html
3 http://www.nytimes.com/2013/06/16/world/middleeast/iran-election.html?pagewanted=all&_r=0&pagewanted=print
4 http://www.nytimes.com/2013/06/19/opinion/how-to-end-the-stalemate-with-iran.html?pagewanted=print#h[ItWAst]http://en.trend.az/regions/iran/2160827.html
5 http://www.haaretz.com/news/middle-east/rowhani-s-surprise-election-in-tehran-could-resuscitate-obama-s-speech-in-cairo-1.530198
6 http://www.docstoc.com/docs/document-preview.aspx?doc_id=158455598
7 “Rafsanjani Sees Iraq Situation as Opportunity to Teach America a Lesson. First Friday prayer sermon by Expediency Council Chairman Ayatollah Akbar Hashemi-Rafsanjani at Tehran University campus,” Tehran Voice of the Islamic Republic of Iran Radio, FBIS Document No. FBIS-NES-2004-0409, April 9, 2004.

Ely Karmon

Investigador del ICT Herzliya, Israel

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