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Una extraña manera de legislar que se perpetúa: el extraño anteproyecto de servicios profesionales

José Eugenio Soriano García
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josesorianoelimparciales/11/11/23
miércoles 31 de julio de 2013, 20:34h
De nuevo en un importante tema, como es la ley de servicios profesionales, el Ministerio encargado de la cosa, que no se sabe bien quien es porque parece que todos los Ministerios tienen profesiones que se les van a adscribir, vuelve a las andadas y en vez de publicar en la red un texto y organizar un debate amplio, al modo de otros países, lo que hace es lanzar un globo sonda y luego, por sorpresa, en apenas unas horas aprobar el proyecto de ley a espaldas de todas las profesiones, de los consumidores, de los usuarios, de los órganos técnicos, en fin, de todo el mundo.

Uno de los temas que tiene entre ceja y ceja es acabar con los colegios profesionales, una forma de vertebrar la sociedad precisamente en una sociedad – Ortega dixit – absolutamente invertebrada. Pero de Ortega debe saber poco el redactor de la ley y probablemente ni le importa ni le va a importar.

Ciertamente con las Autonomías, hubo muchas asociaciones que se convirtieron en Colegios profesionales, organizando así una crisis por expansión del concepto. Y es hora de ordenarlos, desde luego. Pero hay que recordar que los Colegios, además de un reconocimiento constitucional específico, tienen también, detrás de ellos, el derecho fundamental de Asociación. Realmente, si unas personas nos unimos en una asociación, en una sociedad, en fin, en una agrupación cualquiera, las únicas personas que pueden destruir esa organización y extinguirla somos nosotros mismos. Podrá el Poder, desde luego, en la medida en que no considere que el mantenimiento de un Colegio impida que se desarrolle el interés general, indicar que no gozarán del privilegio de la colegiación obligatoria. Pero la idea de suprimir Colegios, alterando así las bases democráticas de las elecciones dentro de cada profesión, es un doble atentado a la Constitución, de un lado, contrario al derecho de asociación y de otro, contrario al principio democrático

Lo que hicieron en otros países fue crear Comisiones que duraron a veces hasta tres años, para escuchar, aprender y acabar siendo un Legislador inteligente e informado. Así en Gran Bretaña se crearon las Royal Commissions Benson, y después, Clementi. En Francia se creó la Comisión Darrois. Y todo el mundo pudo aportar, razonar, discutir y ser racional.
Aquí no. Aquí se lanzó un globo sonda en noviembre, publicando una anónima presentación donde se decía de todo pero no se decía por nadie, porque nadie aceptaba ser autor del desaguisado, que sin embargo tan bien cocido estaba que, sin que nadie lo sepa ni se haya publicado, va a este Consejo de Ministros.

Esta manera de legislar es odiosa por despreciativa con todos, con los profesionales, con los interesados. Es una pura decisión política no justificada y que nadie quiere justificar, pero ya encontrarán quien la defienda, que para eso – y no para servir con personalidad al ciudadano – están los Partidos Políticos.

Luego, cuando las profesiones españolas hayan perdido frente a sus competidores extranjeros dentro del mercado único, tendremos que desandar el camino andado, mal andado para ser preciso. Pero ya estaremos por obra de políticos oscuros que no se han atrevido al debate social, estaremos digo en el furgón de cola. Y esa es una mala posición para quienes deseen ser profesionales en nuestro país. Caveat Consules!

José Eugenio Soriano García

Catedrático de Derecho Administrativo

JOSÉ EUGENIO SORIANO GARCÍA. Catedrático de Derecho Administrativo. Ex Vocal del Tribunal de Defensa de la Competencia. Autor de libros jurídicos.

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