www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Batalla por la dimisión de Rajoy antes de que se recupere la economía

José Antonio Sentís
x
directorgeneralelimparciales/15/15/27
miércoles 14 de agosto de 2013, 19:53h
Estamos en una carrera contra el tiempo. Los síntomas de recuperación económica, aunque no sirvan para echar las campanas al vuelo, son significativos. Rajoy podría alcanzar el final de la Legislatura con buenas noticias y eso, en política, significa posibilidades de reelección. Por ello, si se quiere conseguir la caída de Rajoy, la única vía posible es forzarle a dimitir ya.

No es un escenario imposible, porque el caso Bárcenas está dando mucho juego. Pero es a lo único que se puede agarrar la actual oposición política (que no tiene a un "arrepentido" en la cárcel, pero sí unos zapatos de hormigón en los pies) e incluso otros sectores mediáticos que se la tienen jurada a Rajoy por quién sabe qué cuitas subjetivas o decepciones objetivas. Hay gente pues, con prisa, con mucha prisa.

Esa gente apresurada tiene varios problemas. El primero es que una dimisión por razones de escándalo político no se justifica en España por noticias periodísticas, sino por decisiones judiciales. Y la Justicia en España no tiene nada de ansiedad. Más bien se lo toma con calma, lo que a veces es desesperante, pero otras es una garantía.

Pero además cuentan las razones personales. El carácter, por ejemplo. Y el de Rajoy no parece de tipo depresivo, de esos a quienes se le echan encima las dificultades como losas. De los que abandonan. Y aunque no soy de los que piensan que los problemas le resbalan (el mito de que se fuma un puro en el sillón), y que Rajoy sería infinitamente más feliz si no estuviera acosado por todos los frentes, también creo que maneja compartimentos estancos ante las dificultades. Por lo que una portada de periódico, para bien o para mal, le afecta lo justo.

Supongo que esto también lo saben quienes quieren que Rajoy resigne de sus funciones. Y me imagino que habrán calculado las posibilidades, tanto las del éxito en su persecución al presidente del Gobierno, como las del fracaso en su empeño. De lo que estoy seguro es que esa ofensiva no está pensada para jugarse en los más de dos años que quedan para las siguientes elecciones.

Tiene que ser a muerte súbita, ya mismo. Porque el año que viene, igual el escándalo va siéndolo menos, y no es fácil que Bárcenas encuentre muchos más papeles, entre otras cosas porque alguna vez, en vez de rebuscar en el archivo, también tendrá que dedicar unos minutos a su defensa, porque habrá que recordar que el que está en la cárcel es él, aunque parezca para algunos que está tonsurado y en el púlpito de Torquemada.

No estamos, sin embargo, en momento de "tie break". De hecho, después de las declaraciones de los ex secretarios generales del PP ante el juez Ruz, el asunto queda para septiembre. De las diligencias de agosto sólo queda para algunos el consuelo de la autoinculpación de otro ex gerente del PP, Cristóbal Páez, que dice que ha cobrado en negro de Bárcenas. Lo que no le deja muy bien a él, tampoco a Bárcenas, pero no añade una rozadura a la versión oficial, que no es otra que la del desconocimiento de los políticos sobre la actuación de los gerentes y tesoreros.

Hay que recordar que esto del desconocimiento de asuntos financieros es un clásico, y nada fácil de desmontar. Sin ir más lejos, los altos dirigentes del partido de Rubalcaba, González y Guerra, apelaron a lo mismo cuando tuvieron el asuntillo de Filesa. Y ahí están, tan oreados. Y aunque el actual líder del PSOE es una persona intachable, de la que hay que suponer que jamás ha tenido que mentir en el ejercicio de sus responsabilidades, crea que Rajoy debe irse por faltar a la verdad en el Parlamento, la realidad es que Nixon sólo hay uno, entre otras cosas porque sus mentiras fueron probadas por cintas, y no por el testimonio de su tesorero.

No es, por lo tanto, la dimisión un escenario imposible, pero sí improbable. Lo que no quita para que la información en España se vea obligada a permanecer en la obsesión por ese caso hasta el total agotamiento de los lectores (que ya parecen bastante agotados, por cierto). Lectores, por otro lado, que también muestran, como los políticos, signos de desconcierto. Por ejemplo del tipo de "yo voto al PP, y mi periódico quiere cargárselo todos los días. ¿Debo dejar de votar al PP o cambiar de periódico?". Y también, en sentido contrario: "Yo votaba a partidos y no leía el periódico. Es el momento de leer periódicos y no votar".

El tiempo dirá quién ha ganado la batalla. O dictará que no estábamos en la muerte súbita del tenis, sino en las tablas del ajedrez. Porque hablar durante dos años de la dimisión de Rajoy puede ser tan aburrido como hablar el mismo tiempo de la prima de riesgo, que es lo que hemos hecho todos los periodistas, y así nos ha ido.

José Antonio Sentís

Director general de EL IMPARCIAL.

JOSÉ A. SENTÍS es director Adjunto de EL IMPARCIAL

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios