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Europa era el problema

miércoles 18 de septiembre de 2013, 13:31h
El esfuerzo continuado de los nacionalistas catalanes por romper los lazos sentimentales e institucionales con el resto de España les impidió detectar el verdadero problema al que se enfrentaban: Europa, o, para ser exactos, la Unión Europea.

A Mas y compañía les ha salido la jugada exactamente al revés. Ellos proponían Europa como solución a su “conflicto” con el conjunto de España, y es esa Europa la que les está dando más dolores de cabeza.

Por esa razón, Mas está intentando armarse argumentalmente a la desesperada para encubrir sus mentiras a los catalanes: que Cataluña como Estado independiente sería miembro de la Unión Europea. Para ello, ha encargado un informe con la mayor apariencia jurídica posible a su guardia pretoriana del sedicente Consejo de Transición Nacional (sic).

Deberán hacer verdadero encaje de bolillos, porque las normas de la UE son bastante claras, y así lo recuerdan todos y cada uno de los responsables de la Unión.

Sin la esperanza de Europa, y en conflicto con el resto de España, Cataluña queda en tierra de nadie. Pero Cataluña no es la cuestión, sino los catalanes. Ellos son quienes quedan al lado de ninguna parte. Ni sus empresarios, ni sus trabajadores. Nadie se libraría de esa apuesta por el aislamiento.

Si la sociedad catalana, extraordinariamente manipulada por el Gobierno catalán y sus medios subvencionados, se da cuenta de que le han mentido desde el poder nacionalista, éste tiene los días contados. Lo que seguramente no afectaría a Oriol Junqueras (porque su propia apuesta con ERC es aislacionista y tribal) pero sí a Mas y a Convergencia i Unio, que es una coalición del establihsment, y no podría ser respetada fuera de él.

Hasta ahora, el libro independentista se basa en transmitir la idea de que en Cataluña todo iría mejor fuera de España. Un argumento infantil (y por eso son los niños los que antes se lo creen). Pero eso es ambiguo. También tiene que prometer otro futuro: el papel de Cataluña en el mundo. Por eso se ha empeñado el nacionalismo en su “política exterior”. Y ahora, es el exterior el que le da la espalda.

Hay que esperar ansiosos el informe del Consejo de Transición (más sic) para ver cómo son capaces ellos solos, desde la Universidad de Girona, de demostrar a la UE que no sabe de lo que habla cuando habla de la UE.
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