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de José-Vidal Pelaz López

La Fundación Transición Española presenta 'El traspaso de poderes de 1982'

martes 29 de octubre de 2013, 15:53h
La Fundación Transición Española ha presentado 'El traspaso de poderes de 1982' del profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Valladolid, José-Vidal Pelaz López, en un acto que contó con la presencia de dos expertos en transiciones: el ministro de Unión de Centro Democrático y luego miembro del PP, Rodolfo Martín Villa, y el jefe del gabinete de Presidencia del Gobierno con Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, José Enrique Serrano.
La Fundación Transición Española presentó este lunes el documento de Trabajo 'El traspaso de poderes de 1982' del profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Valladolid, José-Vidal Pelaz López. El acto de presentación se realizó en el marco del Aula de Liderazgo Público que desarrolla Mas Consulting en colaboración con la Universidad Pontificia de Comillas.

Acompañaron al autor dos protagonistas de traspasos de poderes que sumaban entre ellos, cinco experiencias de ese tipo: Rodolfo Martín Villa y el diputado José Enrique Serrano, el primero como ministro de Unión de Centro Democrático y luego miembro del PP, y el segundo como jefe del gabinete de Presidencia del Gobierno con Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero.

El trabajo de investigación presentado por el autor hace referencia al traspaso que supuso el fin de Unión de Centro Democrático y la llegada al poder del Partido Socialista Obrero Español en 1982, y por tanto el primero entre dos partidos distintos en nuestro régimen político.

Si bien el autor comparó nuestro sistema de traspaso con el spoiled system americano en que el traspaso dura casi tres meses o con el del reino Unido, en que se tarda menos de 24 horas, subrayó como elemento positivo de continuidad institucional a la Corona.

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De izquierda a derecha: Rodolfo Martín Villa, Alberto Priego (director del departamento de Relaciones Internacionales de la UPC, el autor del libro, José-Vidal Pelaz, José Enrique Serrano, Santos Ortega (Mas Consulting).

Después de relatar minuciosamente el proceso seguido por el presidente saliente Leopoldo Calvo-Sotelo, -que en sus memorias hablaba de la Rendición de Breda como símil de aquel traspaso- el profesor Pelaz López considera que a pesar de la desconfianza mostrada por los protagonistas, el traspaso fue un éxito “por el proyecto común que tenían él y Felipe González de consolidar la democracia” y que Calvo-Sotelo tuvo mucho interés en que fuera ejemplar no sólo por marcar la pauta en los sucesivos traspasos sino también por “desear a su sucesor mejor suerte que la que él había tenido” cuando recibió la presidencia de Adolfo Suárez.

Rodolfo Martín Villa relató su experiencia en el traspaso del último gobierno no democrático al primer democrático, al ser ministro en ambos. Remarcó la importancia que supuso las elecciones locales de 1979 como auténtico vuelvo de traspaso de poderes previo al de 1982.

Respecto a su experiencia en el traspaso de 1996, declaró que José María Aznar le pidió junto al también popular Manuel Núñez un informe sobre la estructura ministerial. Ante la imposibilidad administrativa que tienen los presidentes del gobierno de cambiar los nombres de los ministerios –es un acuerdo del Consejo de Ministros- Martín Villa recalcó la responsabilidad del Gobierno saliente al aprobar antes de su cese, los decretos que permitieron una nueva distribución ministerial a la llegada del nuevo Gobierno.

José Enrique Serrano describió su experiencia como jefe de gabinete al final del mandato de de Felipe González y durante todo el de José Luis Rodríguez Zapatero.

Coincidió con el autor del Documento de Trabajo en el recelo y la desconfianza general que se producen en estos casos, y manifestó que generalmente los traspasos están condicionados por el carácter de los presidentes, apuntando a varios problemas que siguen sin resolver: el papel de los gobiernos en funciones y la recogida de documentación del gobierno saliente. Sobre lo primero dijo que deberían ocuparse de asuntos de trámite, pero que no siempre es así, y respecto a lo segundo remarcó que si bien la documentación administrativa generada tiene que quedarse en Presidencia, las cartas personales y documentos políticos son propiedad del que los genera a excepción de aquella sobre la posición de España en organismos internacionales.

Declaró que si bien cuando volvió en 2004 a Presidencia se encontró una factura por el borrado de los discos duros de todos los ordenadores declaró que cuando llegó no hubo un traspaso como en otras ocasiones pues le dijeron “que te vamos a contar si tú ya te conoces esto perfectamente”. Explicó su salida en diciembre de 2011, cuando al ganar las elecciones el Partido Popular, los responsables de ese partido en el traspaso presentaron un cuestionario que fue contestado con toda minuciosidad y que sumó 16.003 folios.

Terminó declarando que no tenemos resuelto lo que hacemos con los archivos de los presidentes –en comparación con el modelo norteamericano que establece una biblioteca presidencial al fin de cada mandato- y se mostró partidario de impulsar una iniciativa en este sentido.
Todos los ponentes fueron partidarios de mantener el sistema actual de fidelidad institucional en los traspasos y no regularlos.
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