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¡Que te pego, leche…!

Santiago López Castillo
domingo 17 de noviembre de 2013, 18:43h
Estos cafres de independentistas -sálvese el que pueda-, llevados de la socorrida “ libertad de expresión”, están dispuestos a hostiar al enemigo y, si es preciso, como en los tiempos de Terra Lliure, meterle dos tiros como le sucedió al compañero Losantos cuando vivía en Barcelona, con el que, por cierto, nunca tuve el más mínimo contacto. Que en el siglo XXI un zarrapastroso en sandalias perfumado los pies en queso gruyere, es como para salir corriendo. El pájaro en cuestión, se llama, pásmense, los nacionalistas, David Fernández, para que deje de bañarse los pinreles en catalán.

El pájaro en cuestión, con zarcillo en la oreja, sandalias cutre de pescador, amenazó a Rodrigo Rato cuando el paria economista -no aprenden- acudió al Parlament (en español, Parlamento) para hablar de las “preferentes” pero nunca las referidas a las de Rodríguez Zapatero.

- ¿No tiene usted miedo…? –masculló el sujeto imperfecto mientras blandía la zapatiesta en la diestra para arrojársela al ex presidente del Fondo Monetario Internacional.
- ¿A quién? ¿A usted…? –respondió el ex vicepresidente del Gobierno con el PP. Lo que -curiosas perspectivas- la prensa catalana calificó de “provocación” al político pepero, incluida “La Vanguardia”, otrora española y de las JONS.

Estos matones independentistas, ante la silente postura de la Justicia, van apoderándose de los modos democráticos reculando el Estado de Derecho. Si matar sale tan barato (por la gatera de la justicia/injusticia se dan el piro los asesinos), ¡te pego leche!, a lo Ruiz-Mateos, sales por la puerta grande. No me imagino a Alicia Sánchez Camacho quitándose el zapato y amenazando al auditorio catalán con traducción simultánea. La linchan. Directamente, que dicen los cursis opinadores radiofónicos.

Tampoco me imagino que se quemaran en territorio patrio -español, para entendernos- las señeras, la efigie de Mas el menos, o la enseña del FC Barcelona, más que un club, of course. Se hubiera declarado la guerra entre “dos naciones”, que es lo que procuran los soberanistas siempre que vaya por delante la pasta gansa, nada de daños colaterales.

En suma, el independentismo se está apoderando de los espacios de libertad. O sea, la universidad, el parlamento -español o de aldea-, principalmente, santuarios que deberían ser sagrados pero tienen de agitadores, entre otros, al angelical rector de la Complutense de apellido Carrillo, por qué será, que basa su “objetividad” en ir a muerte contra la derecha. La libertad, en palabras de Carmen Martín Gaite, es para soñarla. ¿Y la justicia? Qué pena, muerta y sepultada. O como dijera Quevedo: donde hay poca justicia es grave tener razón.
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