Vuelve la kale borroka
domingo 01 de diciembre de 2013, 17:19h
El último ataque con cócteles molotov contra una sede popular en Euskadi -esta vez, en Baracaldo- eleva a cinco el número de estos actos, y revela el peligroso rebrote de algo felizmente extinguido desde la época de Aznar: la kale borroka o violencia callejera. Por desgracia, la impunidad parece haberse adueñado nuevamente de los proetarras, cuyas tácticas de matonismo vuelven a estar en boga. Las peticiones al brazo político de ETA de que condene como es debido este tipo de actuaciones son tan estériles como carentes de resolución.
Por un lado, PSE y PNV, pese a condenar abiertamente estos ataques, suelen estar mucho más cerca de los postulados radicales que de los constitucionalistas; Jesús Eguiguren y Joseba Eguíbar son dos ejemplos paradigmáticos. Por otro, está la deplorable imagen que ofrece el PP vasco, desnortado y sin punch alguno. La mediocridad de sus actuales dirigentes ha hecho que gente de la talla de Jaime Mayor Oreja o Carlos Iturgáiz estén condenados al ostracismo.
Otros, como María San Gil o José Antonio Ortega Lara se fueron de una casa que ya no era la suya. En estas circunstancias, con el PP vasco auto neutralizado y con PNV y PSE más pendientes de congraciarse con la izquierda abertzale que de hacerle frente, lo raro es que no rebrotase la kale borroka. Y si los violentos vuelven a tomar otra vez las calles de Euskadi, ETA habrá ganado. En manos de la clase política vasca está revertir algo tan execrable.