RESEÑA
José María Aznar: El compromiso del poder. Memorias II
domingo 22 de diciembre de 2013, 13:59h
José María Aznar: El compromiso del poder. Memorias II. Planeta. Barcelona, 2013. 348 páginas. 21, 38 €
José María Aznar nos presenta el segundo volumen de sus memorias. A lo largo de más de 300 páginas, reflexiona y analiza sus años al frente del Gobierno de España. Lenguaje claro y directo, ritmo dinámico y una estructura temática bien ordenada, hacen que el mensaje se asimile fácilmente.
Relaciones internacionales, política doméstica, economía, medio ambiente, cultura… son solo algunos de los ejes vertebradores a través de los cuales el expresidente divide su obra de gobierno. Al término de la misma (2004), España ocupaba un lugar de privilegio en el ranking de naciones, tanto en prosperidad como en influencia.
El libro contiene varios mensajes que Aznar nos quiere transmitir. El principal, la fidelidad a un ideario de centro-derecha que simbolizó el Partido Popular y al que se adhirieron votantes tradicionales del PSOE, como demostró su victoria por mayoría absoluta en las elecciones de 2000. Este último hecho, más allá de lo cuantificable e incluso histórico, tiene valor por otra razón: supuso un auténtico shock para la izquierda española que creía patrimonializar el poder.
A partir de ese instante, la izquierda mediática y política inició una campaña sectaria y muy poco democrática cuya finalidad fue estigmatizar al PP y más específicamente a su líder. “La impugnación de la Transición, la ruptura de los consensos constitucionales, la estrategia de demonización del Partido Popular, la apertura de las fosas reales y metafóricas de la Guerra Civil… Casi todo lo que vendría después tuvo su origen en la mala digestión por parte de un sector de la izquierda del resultado electoral del año 2000”, sentencia Aznar (pp. 27).
Asimismo, hubo otros escenarios que la izquierda empleó para descargar su arsenal de ira contra él (Irak, el Prestige). En todos ellos recurrió a la mentira como arma política, que hilvanó con algunos mantras que han tenido recorrido posterior (por ejemplo, identificar a Estados Unidos con imperialismo).
Sin embargo, este modus operandi de la izquierda no ocultó la división que existía en su seno, en lo relativo a personalidades (Almunia vs Borrell), proyectos (del derecho a decidir exigido por el PSC a la postura antagónica de apostar por el Estado de las Autonomías) y estrategias (la apuesta de Redondo Terreros de cara a las autonómicas vascas de 2001 fue boicoteada por el propio Felipe González).
Aznar no emplea el libro para vanagloriarse de sus años de gobierno (aunque estaría legitimado para hacerlo) sino para ilustrar cómo se comportaron algunos actores políticos: CIU (formación a la que, con mayoría absoluta, ofreció integrarse en el gobierno de la nación, algo que Pujol rechazó), el socialismo zapateril (caracterizado por la combinación de cortoplacismo y buenismo) o el “nacionalismo moderado” del PNV, más pendiente de perpetuarse en el poder que de derrotar a ETA.
Lugar destacado ocupa en la obra el combate librado por Aznar contra el terrorismo y la defensa de las víctimas. Estas últimas, hasta su llegada al gobierno, habían sido actores marginales; con él, recibieron el reconocimiento ético que merecían. A partir de 2004, por el contrario, expresiones que pervierten el lenguaje como “final dialogado” o “proceso de paz”, monopolizaron el argumentario político y quien osó rebatirlas (como hizo Aznar), recibió a cambio la descalificación.
En definitiva, un libro que nos acerca a un político y a una etapa de gobierno regida por principios, en la que el relativismo no tuvo cabida. Los hechos han mostrado que hubo una España mayúscula con Aznar y otra a partir de 2004 que exige lentes de alta graduación para visualizarla.
Por Alfredo Crespo Alcázar