El velo de la ignorancia
domingo 22 de diciembre de 2013, 19:04h
Fue el filósofo político estadounidense John Rawls el que desarrolló la teoría de “el velo de la ignorancia”. Esta consistía en colocarse en una suerte de estado de naturaleza, una situación imaginaria a partir de la cual habría de fundarse y organizarse la sociedad. Los seres humanos situados en ese estado previo desconocerían cuál sería su lugar en el futuro esquema social. Serían ignorantes acerca de si iban a ser mujeres u hombres, ricos o pobres, negros o blancos, sanos o enfermos, niños o ancianos, etc. De esta manera, se garantizaría que –dada esa falta de información– se establecieran unos principios de justicia válidos y suficientes para todos, de tal modo que, independientemente de la posición concreta de cada ciudadano en la sociedad, esta sería siempre una posición justa y aceptable.
He escuchado en alguna ocasión al filósofo Javier Gomá trasladar este esquema de “el velo de la ignorancia” a la historia y sus épocas. El experimento de Gomá consiste en preguntar –partiendo de los mismos supuestos teóricos– en qué momento de la historia nos gustaría vivir, suponiendo que desconocemos cuál sería nuestro lugar en esa sociedad. Indefectiblemente, sostiene este autor, todo el mundo preferiría vivir en las sociedades desarrolladas de la época presente, construidas, en líneas generales, con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial. Es el mejor momento ante la posibilidad de que se sea mujer o enfermo o pobre. O todo eso a la vez.
Esta constatación no frena, sin embargo, la inveterada tentación humana de tergiversar y mitificar el pasado histórico. Estos últimos días hemos tenido oportunidad de comprobarlo. Cuando escribo este artículo –20 de diciembre de 2013– se cumplen cuatrocientos veintidós años de la ejecución por orden de Felipe II de Juan V de Lanuza “el Mozo”, Justicia Mayor de Aragón; y se han vuelto a escuchar voces que hablan de esa fecha como de una fecha de luto para las libertades de aragoneses como yo. Aunque nuestros derechos se vieron cercenados en 1707 por culpa de otro Felipe, Felipe V. Pero esa pérdida la lloraremos, una vez más, el 29 de junio próximo. Los Decretos de Nueva Planta también pusieron fin a una era dorada de libertades en Cataluña: no han faltado tampoco recientes recuerdos. Tergiversaciones y mitificaciones cuando se habla también de una nación catalana que hunde sus raíces en lo más profundo de la historia. O cuando el Presidente Rajoy afirma que España es la más vieja nación de Europa, existente desde el tiempo de los Reyes Católicos; una afirmación que solo puede revelar dos cosas. O bien la confusión entre los conceptos de “nación” y de “Estado” (a ver si al final, señor Rajoy, resulta que son los partidos catalanes favorables a la consulta, y no usted, los que tienen claro qué es un Estado…). O bien un amplísimo concepto de nación –no vinculado obligatoriamente a la idea liberal de nación, recogida en nuestra Constitución– que, con igual legitimidad, podría ser utilizado por cualquier otro sujeto: por Cataluña, por ejemplo.
Repasando, en fin, todos estos ejemplos va a acabar resultando que “el velo de la ignorancia” era otra cosa...