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¿Intervino Cándido Méndez en el fichaje de Neymar?

Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
domingo 26 de enero de 2014, 14:45h

En los últimos meses, sólo Cándido Méndez, el todavía líder de UGT, parece ser capaz de hacer desaparecer unas decenas de millones de euros de la noche a la mañana. Todo un mago. Por mucho que le duela, se ha convertido en el mejor empresario de España, el que multiplica el pan y los peces y los convierte en euros. O en el mejor trilero. De ahí, que muchos socios del Barcelona se pregunten si fue el sindicalista antipático y comilón, quien asesoró a Sandro Rosell en la contratación de Neymar.

Bromas aparte, parece increíble que en un traspaso, en una transacción comercial entre una Institución de la categoría del Barcelona, se esfumen alrededor de 80 millones de euros por el camino. Y que nadie sepa quién ha sido, ni dónde ha ido a parar ese dinero. Porque España, de momento, no es el Congo.

El Barcelona ha fichado, sin duda, a uno de los mejores futbolistas del mundo. Además de joven, simpático, de sonrisa amplia y permanente tiene una habilidad, un regate, una velocidad y una puntería difícil de igualar. Sólo debería cambiar de peluquero. Se trata, sin duda, de un acierto por parte del Barcelona el haber incorporado al brasileño a su equipo. Muy pronto puede convertirse en el mejor jugador del mundo. Es capaz de superar, incluso, a Messi y a Ronaldo.

Pero la polémica no es ésa. La cuestión, que parece a punto de probarse, consiste en que alguien (o Rosell, o la sociedad del padre de Neymar o quién sabe quién) se embolsaron esos millones, que han desaparecido en el camino entre Brasil y España. Porque del avión no se han caído. Y Cándido Méndez, que se sepa, no viajaba con ellos. Por cierto, el nuevo presidente del Barcelona, José María Bartomeu, también firmó el dichoso contrato. Ojo al parche.

Y en ello está el juez Ruz que ya no da para más, intentando rastrear los vericuetos por donde se han colado nada menos que 80 millones de euros del fichaje de Neymar y, al tiempo, rebuscando por los cajones y los ordenadores los papeles de Bárcenas y las supuestas cajas B del PP por todos los rincones de Génova.

Ya fue sospechoso que al Real Madrid le pidieran más de cien millones de euros por el traspaso del jugador y al Barcelona poco más de 50, aunque ahora reconocen, con el juez en la chepa, que fueron más de 130. Menuda diferencia. Había truco. Y en eso está el pobre juez Ruz, en busca del truco, del trilero. En busca de esos millones que nunca reconocieron, pero ahora parece ser que admiten. Más les vale. La trampa está clara. ¿Pero por dónde se esfumó esa porrada de millones?

Porque las explicaciones del nuevo presidente son para partirse de la risa. Ahora resulta que son más de 130 millones de euros lo que costó el polémico traspaso. ¿No eran 57? Que si comisiones, que si marketing, que si acuerdos de colaboración con el equipo brasileño, que si el intermediario (el llamado agente) y hasta hay un capítulo para “partidas conexas” nada menos que de de 30 millones, que ya se ocupará el juez Ruz de traducir ese peculiar término y en qué bolsillos han caído los fajos de billetes. Porque ahí puede estar el meollo. El joven y valiente juez, además, se supone, que se ocupará de que Hacienda cobre los impuestos correspondientes de todos los que se lo han llevado crudo; esto es, en negro como el carbón.

Cándido Méndez, por lo que se ha sabido, estudia detenidamente el caso. Parece ser que le ha gustado lo de “partidas conexas” y cualquier día lo aplica, porque hasta ahora todas sus facturas han resultado inconexas, al menos, de la ética. Y saca brillo a la lupa depredadora. Es probable que saque alguna conclusión de sus pesquisas y la próxima vez no se atiborre de marisco en público y elabore unas facturas menos chapuceras de las que ha hecho hasta ahora. Más conexas, vamos.

Tiene un gran futuro Méndez como representante de futbolistas. Ahí hay pasta de la buena. Puede ser su salida cuando en UGT lo echen a patadas o cuando algún juez le trinque con las manos en la masa y el buche atiborrado de percebes enredados en sus desbaratadas barbas, pagados, como suele, por las cuotas de los parados. Porque, tarde o temprano, una de las dos cosas ocurrirá. O las dos.

Joaquín Vila

Director de EL IMPARCIAL

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

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