Datos recientes del Eurostat ponen de manifiesto el bajo nivel de los productos de tecnología punta (sectores aeroespacial, informático y farmacéutico, entre otros) exportados por España, un área que el país tiene que fortalecer si quiere salir de una forma sostenida y para siempre de tanta dependencia de los ladrillos.
Alemania encabeza la clasificación en 2007 con unas exportaciones de tecnología punta que suponen casi el 8 por ciento sobre el total mundial y casi el 15 por ciento de sus exportaciones totales (ver el cuadro). España está en el decimotercer lugar en términos de comercio mundial de los 25 países del UE, justamente detrás de Hungría y muy por detrás de la minúscula Irlanda, con un cuota mundial del 0,60 por ciento y cercana al 6 por ciento de sus exportaciones totales.

Con el sector de la construcción (18 por ciento del PIB en el pico del ciclo) en brusco declive, el Gobierno tiene que desarrollar una economía basada más en el conocimiento y menos en la construcción. Por esto ha creado un Nuevo Ministerio de Ciencia e Innovación, para rebatir la famosa frase de Miguel de Unamuno, ‘¡Qué inventen ellos!’.
Un factor clave en esta tarea es la calidad del sistema educativo. Según un interesante trabajo de Julio Carabaña, catedrático de Sociología de la Educación en la Universidad Complutense (publicado en
Cuadernos de Pedagogía), la educación en España no es un rotundo desastre como cuenta bastante gente (incluido este autor) basándose en lo que él llama una mala lectura de los informes PISA. La media de España (488) en la prueba de Ciencias de PISA 2006 no se diferencia estadísticamente mucho de las de Dinamarca, Francia, Croacia, Islandia y Letonia, es casi igual que Estados Unidos y un poco por arriba de Noruega y Luxemburgo, y la media en algunas comunidades, como Castilla y León y La Rioja (520), supera a Alemania y el Reino Unido (516 y 515, respectivamente) y la del País Vasco (495) es mejor que la de los Estados Unidos.
Algunos datos de sectores de alta tecnología son ya muy positivos, por ejemplo el sector de las tecnologías de la información y de la comunicación ha venido creciendo a tasas cercanas al 19 por ciento durante la legislatura pasada, y terminará representando el 8 por ciento del PIB dentro de cuatro años. Ánimo y más esfuerzos.