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Zapatero y Rajoy, en una película de vaqueros

Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
domingo 11 de mayo de 2008, 21:11h
Ginés Jiménez no es un tipo salido de una película de vaqueros, de barba rala, gesto hosco, sombrero mugriento y botas con espuelas. Hasta ayer, vestía trajes bien ajustados y planchados, calzaba mocasines relucientes y se atusaba el pelo como un galán trasnochado. No llevaba un revólver de dos palmos pegado a la cadera. Ni falta que hacía. Todos le conocían como el sheriff de Coslada. Controlaba la ciudad de punta a punta, desde el fondo de las cloacas del terror. Y todos le temían.

Cada tarde, salía de su despacho en la Comisaría de la Policía Local, escoltado por un par de agentes que, cual hienas nerviosas, le reían las gracias, y se dirigía en algún coche oficial, a hacer su ronda diaria, a extorsionar al que se cruzara en su camino, a violar a la que más le apeteciera, a emborracharse por la cara, la cara más dura de la ciudad.

Entraba con el estruendo de un chulo en el bar de copas de turno y antes de llegar a la barra ya le habían servido sus buenas raciones de alcohol. Al camarero le temblaba el pulso, las chicas se escabullían y el dueño tenía que precipitarse sonriente y complaciente a saludar al poderoso comisario, a invitarle a copas y a sexo y, a menudo, a meterle un buen fajo de billetes en el bolsillo para evitar represalias.

Luego, cuatro copas y alguna violación después, el sheriff y su escolta se dirigían al local de enfrente a trasegar otras tantas copas y a perpetrar otras tantas violaciones. Cuando la borrachera le estallaba, salía a la calle a golpear al pobre despistado que se encontrara en su camino.

Y así, cada día y cada noche durante veinte años. Veinte años de extorsiones a empresarios, veinte años de palizas a ciudadanos indefensos, veinte años de violaciones a prostitutas desvalidas, veinte años de amenazas a los que se atrevieran a mirar a la cara a Ginés Jiménez, el policía más corrupto que se recuerda.

Y en estos largos veinte años, nadie había logrado desenmascarar al mafioso, violento y criminal tipejo. Ni los empresarios, ni las pobres prostitutas, ni los camareros, ni los responsables políticos. Los empresarios preferían pagar para mantener el negocio. Las prostitutas y los camareros se escondían. Y los políticos, primero los del PP y ahora los del PSOE, sin que a ninguno se le cayera la cara de vergüenza, creían gobernar una ciudad, a unos pasos de Madrid, en la que imperaba la ley de la jungla, en la que la mafia más cruel campaba a sus anchas, a navajazos, a exabruptos, a golpes de culata. Donde el Estado de Derecho era violado cada día y cada noche por un policía y su cuadrilla ante las narices de alcaldes, de concejales o de jueces que miraban para otro lado con tal de no tropezar con Ginés Jiménez, el terrible sheriff de Coslada.

El policía corrupto y su cuadrilla de pelotas mafiosos han sido al fin cazados y estarán unos años tras las rejas. Pero los políticos del PP y del PSOE, alcaldes, concejales y responsables municipales, que en estos veinte años han pasado de largo ante la clamorosa mafia, siguen en sus despachos enmoquetados, tan panchos y campantes como Ginés Jiménez cuando tenía bajo su bota a la ciudad entera sin que nadie le tosiera.

Los dos grandes partidos españoles, una semana después de que saltara el escándalo, ni han destituido, ni han pedido explicaciones todavía a los responsables políticos del caso. Según fuentes bien informadas, Zapatero y Rajoy creen que el sheriff de Coslada es el título de una película de vaqueros.

Joaquín Vila

Director de EL IMPARCIAL

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

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