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EL PRESIDENTE PONE CONTRA LAS CUERDAS A RUBALCABA: la economía mejora

Rajoy anuncia exenciones en el IRPF para 12 millones de españoles y tarifa plana fiscal para nuevos contratos

martes 25 de febrero de 2014, 18:43h
Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba han descrito dos países distintos en el debate sobre el estado de la nación, lo que ha hecho de los anuncios las únicas novedades reseñables: exenciones en el IRPF para 12 millones de españoles y una tarifa plana de cotización para las nuevas contrataciones. También destacable una coincidencia: ni una sola mención a ETA o el terrorismo.
En el orden del día figuraba que la primera intervención correspondía a Mariano Rajoy, al mediodía. Así fue. Sin embargo, Bruselas se adelantaba a esta con unas previsiones que afectaban al discurso económico que minutos más tarde había de ofrecer el presidente del Gobierno. Según la Comisión Europea, España incumplirá el objetivo de déficit en 2013 y 2014. Eso sí, crecerá un 1 por ciento este año, el doble de lo estimado con anterioridad. Con estos datos y el habitual revuelo de citas así arrancaba un debate sobre el estado de la nación que aspiraba a no asemejarse a una sesión de control al Gobierno en versión extendida, a una mera disputa dialéctica interesada desde la trinchera, en este caso bancada. El presidente se ha esforzado en establecer diferencias entre el ayer y el hoy y el líder de la oposición, en convencer de que el primero está imposibilitando un mañana.

Rajoy ha inaugurado la jornada con una ponencia de 90 minutos, tiempo muy superior a los 30 minutos de sus contrincantes. De hecho, media hora es el tiempo aproximado que ha dedicado a un preámbulo para repasar sus logros, tras el que ha asegurado no presumir ni pecar de “triunfalismo”, lo que ha provocado la mofa en el ala izquierda. Si en 2013 arrancó con una cifra, 5.965.400, número de parados en aquel momento, esta vez lo ha hecho con un nombre propio, el de Abel García Zambrano, militar fallecido en un accidente en Líbano. Pero el desempleo ha estado en el texto y con peso importante, en especial en el capítulo de anuncios: la contratación indefinida de nuevos trabajadores tendrá una tarifa plana de cotización a la Seguridad Social de 100 euros durante 24 meses. Además, aquellos que cobren menos de 12.000 euros no tendrán que abonar el IRPF y las empresas, sea cual sea su tamaño, podrán acceder de forma más cómoda a financiación.



Son concreciones en un turno de palabra más abonado de compromisos. El más destacado, una reforma fiscal “integral” de la que Rajoy sólo ha desvelado que habrá menores cargas para rentas bajas y medias y familias. Por lo demás, insistencia en que los fantasmas han pasado de largo, en que ya no hay sombra de sospecha sobre España, país “motor” en la Unión Europea al que ya no mueve la “esperanza”, sino la “ambición”. Para el presidente, los “sacrificios han encontrado justificación”. No es otra que los resultados obtenidos en apenas dos años de mandato. Eso sí, conste, sin “triunfalismos”.

La lectura de Alfredo Pérez Rubalcaba, cada uno en su papel, es opuesta. “Su intervención no ha sido la alegría de la huerta”, le ha reprochado Rajoy más tarde. Efectivamente, el análisis del socialista no ha aportado luz hasta casi el final. Antes de este, críticas severas sobre Sanidad, Educación y Justicia, que ya no son universales, ha opinado, o la reforma laboral. Dos términos han sonado por encima del resto: libertad e igualdad. “Van a por las libertades”, ha denunciado, aludiendo a los ‘populares’. “Contra eso –la libertad- han trabajado ustedes desde el principio de la democracia”, ha añadido. A su juicio, Rajoy ha hecho lo que “siempre quiso hacer la derecha pero nunca se atrevió a hacer, con la crisis como coartada”.



La buena noticia que tenía Pérez Rubalcaba para los españoles era que su partido les “devolverá” lo que Rajoy les ha “quitado”. Ha dicho que no es ninguna “profecía”, sino una enseñanza de la Historia reciente de este país por la que la derecha siempre “pierde”. Ocurrió, ha explicado, con el divorcio o el matrimonio homosexual. Ocurrirá, ha puesto como guinda, con el aborto. Metía Rubalcaba el dedo en la llaga. El presidente del Gobierno no había mentado el aborto en 90 minutos. “No nos haga luchar por una libertad que ya teníamos”, ha exigido. Tampoco había mentado Ceuta, ergo Rubalcaba también ha probado por ese flanco, afeando la “no defendible” tarea de “algunos” miembros de la Guardia Civil. Indignación en los escaños del PP cuando el líder de la oposición ha dicho tener una “altísima estima” por el Cuerpo y risas que casi acaban en aplauso cuando ha apuntillado un “y ellos por mí”.

Los grupos han estado con sus hombres fuertes, en ocasiones asemejando el debate con un patio de colegio, con interrupciones o abucheos al enemigo. Este martes no cabía un alfiler ni en los pasillos ni en el hemiciclo. La cosa ha cambiado cuando han terminado los dos grandes. Moderada estampida, que al fin y al cabo seguía Rajoy en la sala. Además de los habituales, en las tribunas se podía ver a María Dolores de Cospedal, Alicia Sánchez-Camacho o José Antonio Monago desde las autonomías y a Pío García-Escudero o Marcelino Iglesias, desde el Senado. Y asesores, muchos asesores, no era día para inexactitudes o fueras de juego.

Una de las sorpresas ha sido el escaso trato al soberanismo, al menos en el cara a cara Rajoy-Rubalcaba, pues después le esperaban al presidente unas horas de Parlamento con los nacionalistas. Otra más, aunque ya tendencia en los últimos años, es la ausencia de ETA. El terrorismo no ha surgido, restando aún más peso a la no entrega de armas del pasado viernes. Puede confirmarse probablemente como el único de los consensos evidentes en una jornada sin nuevas heridas ni demasiada historia.

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