www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

El médico a palos

jueves 13 de marzo de 2014, 20:23h
Los médicos suelen ser gente estupenda, sobre todo cuando no están en su gabinete clínico. En tertulia son imaginativos y dicharacheros, sonríen y hasta se sonrojan. Se toman sus cañas, su tapitas, su vinito, lo que se tercie para mojar y hasta se fuman su purito. Pero cuando se invisten de bata blanca se transfiguran.

Es un dicho popular que al médico no hay que ir ni aunque estés enfermo, pero es una boutade porque, aunque sea a rastras, de vez en cuando hay que visitarles por más que sean previsibles malas noticias, transmitidas con aparente desgana e indiferencia.

De entrada te quitan de fumar y del alcohol, sin preguntar siquiera si eres aficionado. Cuando entras en el tema del colesterol te sacan un papel que tiene dibujado un semáforo y en la que en el rojo aparecen todos los alimentos sabrosos, de los que evidentemente tienes que olvidarte pues son malísimos y polisaturados. Les obsesiona que adelgaces a base de verduritas y leche desnatada.

Inmediatamente te ponen a andar kilómetros y kilómetros al día y a hacer todo tipo de deportes saludables (nada de futbolín ni billar, ni siquiera mus, que son los realmente entretenidos, sin olvidar los partidos de la tele). Las calles están ocupadísimas de gente en zapatillas a paso ligero. Cualquier día les da algo.

Con lo ricos que están los medicamentos dispensados en las farmacias, se empeñan en curarte a base de hacerte la puñeta. Y eso sin contar con las pruebas diabólicas por las que tienes que pasar para diagnosticarte todos tus males. De todas ellas destacan como torturadoras el tacto rectal y la colonoscopia.

Cualquier día les denuncio por acoso y trato degradante.

Enrique Arnaldo

Catedrático y Abogado

ENRIQUE ARNALDO es Catedrático de Derecho Constitucional y Abogado. Ha sido Vocal del Consejo General del Poder Judicial

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios