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Revista de prensa

Suárez

lunes 24 de marzo de 2014, 09:08h
Este lunes, el quiosco amanece con nombre propio. El homenaje a Adolfo Suárez en las portadas es unánime, contundente y emotivo. El Mundo dedica un “adiós al mito de la Transición”, a quien El País califica como “forjador de la democracia”. ABC destaca que “inventó otra España” mientras que La Razón titula: “Gracias, presidente”. Los pocos huecos que Suárez deja en las primeras los llena el varapalo de los socialistas en las municipales francesas, con una importante escalada de la ultraderecha, y un Madrid-Barça frenético (3-4) y determinante para la Liga.
El Mundo da el “Adiós al mito de la Transición” a toda página, con ilustración de un pensativo Adolfo Suárez y algunas de las primeras reacciones tras la muerte del ex presidente. El Rey, destaca, le recordó como “un hombre de Estado que puso por delante el interés del conjunto de la Nación española”. Del discurso de Rajoy, el diario recoge: “Superó divisiones y unió a los españoles en una gran causa común”. Además, siguen coleando en la portada de El Mundo los disturbios producidos en el centro de Madrid tras las marchas de la dignidad el pasado sábado. “Antidisturbios piden destituir a sus mandos por la chapuza frente a los indignados”, titula. En clave internacional, las municipales galas encuentran un hueco en portada: “Francia castiga a los socialistas y resultado histórico de la ultraderecha”. Por último, el clásico: “El Barça vuelve a lo grande a la Liga”, con foto de Messi y Cristiano.




Para El Mundo, “con Adolfo Suárez se va la manera más noble de hacer política”. Su editorial manifiesta: “Desaparece una figura clave de la Historia de España , uno de los grandes. (…) Hay otra forma de hacer política, eso es evidente y en España está demostrado. Y no hablamos de la repetición mimética de unas acciones que pertenecen a una época y unas circunstancias irrepetibles, sino de la recuperación de las actitudes y de los talentos básicos que encarnó Suárez y que compartieron los líderes de su tiempo. Con él se va la manera más noble de hacer política y servir a España”.

Casimiro García-Abadillo, director, aplaude al “hombre que podía prometer y supo cumplir” y Pedro J. Ramírez, exdirector, al “líder de una transferencia de poder sin precedentes desde el Estado a la sociedad”.


La Razón se envuelve con la bandera española para clamar “Gracias, presidente”. Nada más en su portada, en la que destaca, eso sí, su despliegue informativo en torno a la muerte de Suárez, que incluye las firmas de Rajoy, Aznar, Zapatero, Rubalcaba, Cospedal o Ruiz-Gallardón, entre muchos otros. El diario da continuidad a su primera y la lleva hasta la contraportada, donde, con la ya icónico imagen del Rey y Suárez de espaldas, titula: “La Transición, hombro con hombro”.


La Razón sostiene que “Adolfo Suárez fue, ante todo, un hombre de su tiempo”. El periódico expone: “Le tocó estar al frente del primer Gobierno de la democracia en un país que bullía, que recibió con esperanza el cambio de régimen, donde el futuro era una incógnita y había una única certeza: nadie quería volver al pasado, excepto aquellos que hicieron todo lo posible por detener nuestra marcha hacia una sociedad plenamente democrática. Fue un hombre de su tiempo porque, además de vivir en esa vorágine y él mismo ser arrastrado en muchos momentos por los acontecimientos, conocía bien cuál era el pulso de la calle y sus anhelos, y sabía, sobre todo, que la sociedad española estaba por delante de sus gobernantes –después de todo, sin ninguna experiencia democrática, ni derecha, ni izquierda–, y es que, pese a que veníamos de una dictadura, España era un país más desarrollado que lo que le correspondería por su pasado político y que ante todo quería vivir en libertad”.

En este diario hay este lunes distintas firmas destacadas. Una de ellas es la de Mariano Rajoy: “Son muy pocos los hombres llamados a marcar una época, y son menos aún los que han logrado dejar un legado tan vivo y una huella tan fecunda y feliz de su labor. Es el caso ejemplar de Adolfo Suárez, un hombre capaz de restaurar la grandeza a la política y de hacer realidad una idea de España basada en la concordia”.

Firman también los expresidentes José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero. El primero está “convencido de que Adolfo Suárez no podría desear mejor homenaje de todos nosotros, de todos los españoles, que el de vernos aprender a ser nuevamente una verdadera nación ocupada en protagonizar un hito histórico tan brillante como el que él y su generación hicieron posible para todos nosotros”. El segundo sostiene que “los grandes países saben honrar a sus grandes hombres” y que “ésa es ahora nuestra tarea, nuestro deber con el presidente Suárez, para que su recuerdo nos reconforte y estimule”.



Con foto de Suárez apoyado en su escaño en el Congreso en 1986, años después de haber dejado la presidencia del Gobierno, El País titula: “El forjador de la democracia” y destaca “el unánime reconocimiento de la sociedad española a su histórica aportación a laTransición”. También lleva su editorial a portada, donde le describe como “un político de consensos”. Dos apuntes internacionales que salen del tema del día Por un lado “Le Pen logra un gran avance en las elecciones locales de Francia”, con un “severo castigo a los socialista y victoria de los conservadores”. Por otro lado, “La OTAN alerta del masivo despliegue militar ruso en la frontera con Ucrania”.



El País pone énfasis en el Suárez del consenso, en el “mejor intérprete del valor del pacto para resolver una crisis de Estado”. Así dice su editorial de este lunes: “Fue la persona adecuada en el momento oportuno, el estadista al que las circunstancias colocaron en situación de moldear un acontecimiento tan extraordinario como fue la transformación de la dictadura a la democracia. Su muerte no solo supone emoción por el recuerdo del pasado; también, y sobre todo, la oportunidad colectiva de reflexionar sobre el valor del acuerdo y de la concordia en un país que, en pleno siglo XXI, los necesita tanto como entonces. Suárez fue quien más utilizó el diálogo y el consenso como método para resolver las crisis de Estado, y el mejor intérprete de un espíritu que antepone el interés general del país al de cada una de sus fracciones”.

Almudena Grandes se suma a la nómina de opinadores que dedica unas palabras al fallecido presidente: “Incapacitado por su imposibilidad para recordar, el único hombre que habría podido, y seguramente habría querido, contar toda la verdad, agonizó en las brumas de una larga desmemoria. La ausencia que, al margen de su voluntad, ha servido tanto para consolidar las presuntas virtudes de unos como para ocultar la probable responsabilidad de otros, es un eslabón más de la maldita cadena que nos asfixia. Seguimos sin saber lo que estaba pasando, pero lo que intuimos agiganta la figura de Adolfo Suárez, el padre de la democracia española, con todos sus defectos y la indiscutible virtud de haber cumplido ya los mismos años que duró la dictadura de Franco. La insoportable adolescente que era yo entonces, jamás lo habría sospechado”.


ABC ofrece su portada al completo a un primer plano del ex presidente en 1977. “El presidente que inventó otra España”, dice el diario, que destaca la reacción de Don Juan Carlos: “El Rey elogia la ‘generosidad’ de un ‘hombre de Estado’, que falleció ayer tras diez años de enfermedad”. En el editorial hablan del “legado histórico” de Suárez.


Amplio editorial sobre Adolfo Suárez en este medio: “Su legado significa mucho más que un repaso a los acontecimientos de la época. Debe ser un compromiso social y político para estar a la altura de quienes fueron capaces de situar España en el lugar que le corresponde en Europa y en el mundo. Supo conjugar la audacia con la prudencia en un contexto de máxima dificultad social, económica y política”.

Bieito Rubido, director de ABC, afirma que “era justo, tolerante, racional, valiente, determinado, posibilista”, que “creía en los demás como en sí mismo”. Desea el periodista que “la memoria que él perdió siga viva en sus sucesores en el dign, exigente y tan necesario oficio de político”.

Ignacio Camacho destaca que “nada le proyectará mejor sobre la Historia que ese instante de honor en el que encarnó la España que quería ser libre”. Para Camacho, “fue un dirigente heterodoxo, versátil, transversal y poliédrico, situado por las circunstancias en el eje de una excepcional encrucijada histórica”.
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