Revista de prensa
"El periodismo vuelve a casa"
lunes 31 de marzo de 2014, 09:06h
La vuelta a casa de dos periodistas, Javier Espinosa y Ricardo García Vilanova, trae la alegría a las portadas de El País y El Mundo. Un asunto que se destaca en todas las principales primeras de la prensa es la victoria del Frente Nacional en Francia, así como la derrota de los socialistas.
El Mundo titula que “El periodismo vuelve a casa”: Javier Espinosa y Ricardo García Vilanova se reencuentran con sus familias 195 días después, la fotografía es para el hijo de Espinosa que corre a abrazarse con su padre en la Base Aérea de Torrejón de Ardoz. Otros titulares informan de que Bolinaga es “acusado ahora de acribillar a un guardia civil”, de que “El PS gana en París pero se desploma en Francia”, y, por último, de que “Bankia engañó incluso a sus empleados con las preferentes”.
Editorial de bienvenida a “Javier y Ricardo” que, además de darles las gracias, reflexiona sobre la necesidad del Periodismo en lugares de conflicto: “¿Merece la pena que se jueguen literalmente la vida por transmitir desde el terreno los dramáticos acontecimientos que viven las personas que soportan la guerra? Desde luego, Espinosa, García, Marginedas y otros tantos creen que sí, porque silenciar esos hechos es precisamente lo que quieren quienes atropellan los derechos humanos. El servicio inestimable que prestan a la sociedad y ésta debería devolvérselo con creces. Los reporteros de guerra tienen que estar totalmente respaldados por sus gobiernos y sus empresas y deben acudir a las zonas conflictivas con los medios más adecuados para garantizar su seguridad. Hoy podemos celebrar que el periodismo vuelve a casa, pero seguro que los ciudadanos que sufren las consecuencias de una guerra celebran también que entre ellos trabajen periodistas que cuenten a los ciudadanos del resto del mundo lo que ocurre en sus países. Retirar a la prensa libre de allí será claudicar ante los tiranos”.
La Razón dice que “La Fiscalía recaba datos para ilegalizar la Asamlea Nacional Catalana”. La foto para Sáenz de Santamaría con Sánchez-Camacho en un acto en Barcelona: “No queremos que ningún español sea extranjero en su propio país”, entrecomilla el diario. Cruzando la frontera dice que “Francia gira a la derecha ante la debacle de Hollande”. Y se mete en terrenos deportivos espinosos: “Polémica arbitral: el Barça siempre juega contra diez”.
El diario lleva a editoriales, sin sorpresas, el asunto principal de la primera plana, la Asamblea Nacional Catalana: “Hasta ahora, Artur Mas ha seguido al detalle la hoja de ruta planteada por la ANC para conseguir la secesión. De seguir esta supeditación, el próximo 9 de noviembre se celebraría un referéndum y el 23 de abril de 2015, día de Sant Jordi, se declararía la independencia de Cataluña. (…) Ayer, la vicepresidenta del Gobierno fue clara: el Gobierno velará ‘por el respeto a la Ley y a los tribunales, por la vigencia de la Constitución y la supremacía del Estado de Derecho, por los derechos de todos los españoles y de todos los catalanes’. Mas dice que busca el diálogo, pero lo cierto es que no ha mostrado ningún gesto convincente. Qué más da que el presidente de la Generalitat de Cataluña utilice a a la ANC o que ésta instrumentalice a Mas. Lo grave es que hablamos de una organización que bordea la ilegalidad”.
El País: “Los socialistas franceses sufren una derrota histórica en las municipales”, dice el titular de la principal información, que lleva dos sumarios: “Hidalgo del PS, se convierte en la primera alcaldesa de París”, y “La ultraderecha de Le Pen avanza y conquista 11 ciudades”. La foto es para “el abrazo de la libertad”, el que el hijo del periodista Javier Espinosa recibió de su hijo en Torrejón, cuando llegó junto a su compañero Ricardo García Vilanova, tras ser liberados de meses de cautiverio en Siria. Además, “España tildó de ‘catastrofistas’ en el FMI a los que en 2007 alertaron de la burbuja”.
Almudena Grandes, como más tarde leeremos en Esperanza Aguirre, aborda las manifestaciones de estos últimos días, más concretamente las posteriores palabras de Botella, favorable a limitarlas: “Soy madrileña. Tanto o más que los comerciantes de la Puerta del Sol, que la señora alcaldesa, que sus concejales. Por eso padezco una ciudad sucia, unos transportes públicos muy caros, impuestos abusivos, obras superfluas e inacabables, unos servicios públicos degradados, las consecuencias del faraónico endeudamiento del alcalde Gallardón y las derivadas de los estruendosos fracasos -Olimpiadas, Eurovegas, etcétera- en los que han naufragado de la mano el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid. Soy madrileña, pero invito a cualquier ciudadano español, dondequiera que haya nacido, a acompañarme en el sonrojo universal que inspira la última ocurrencia de Botella, que ha sido secundada por todo un ministro del Interior. (…) ¿Cuántos violentos destrozando escaparates, cuántos policías indefensos, cuántos operativos de seguridad defectuosos harán falta para destruir la unanimidad jurídica que contraría la voluntad del ministro? Yo que ustedes, empezaría a entrenarme para correr el maratón. Me temo que nos va a hacer falta”.
ABC afirma que “La Justicia investiga un macrofraude en ayudas al carbón”. Dice que un juez imputa a doce empresarios por ‘inflar’ las toneladas extraídas y que la cantidad malversada ronda los 600 millones de euros. También asegura que “los franceses consuman su voto de castigo contra Hollande”, y que “Empleo diseña un plan de colocación ‘a la carta’”.
Esperanza Aguirre escribe este lunes sobre uno de los temas más calientes, si no el más, de la pasada semana, que no es otro que las protestas callejeras, si bien la dirigente sólo se centra en los violentos: “Los policías del 22 de marzo se comportaron con una templanza y un sentido de la disciplina verdaderamente admirables. Pero los ciudadanos, y en especial los políticos, no estaremos a la altura de las circunstancias si, ante lo que hemos visto en televisión, no reaccionamos para dotar al Estado de Derecho de todas las herramientas legales, políticas y materiales que impidan agresiones como las del otro día. Si esos actos de terrorismo de baja intensidad se reproducen, sus protagonistas tienen que sentir sobre ellos todo el peso de la Ley, de una Ley que tiene que defendernos a todos de la voluntad liberticida y totalitaria de esos pocos”.