La democracia, conquista cada día
sábado 26 de abril de 2014, 19:47h
Mi admirado y querido profesor Juan Velarde, Premio Príncipe de Asturias de Estructura Económica, ante las reacciones sociales que las medidas económicas aprobadas por el Gobierno provocan, nos recordaba las palabras que Aranguren, otro profesor insigne, nos indicaba, que la democracia más que una “posesión” es una “aspiración” y hay que entenderla como una conquista “ético-política de cada día” y esta solo puede ser mantenida a través de una autocrítica permanente.
Para Kant “ la democracia es – dentro de la moral general – una tarea infinita en la que si no se progresa, se retrocede, pues incluso lo ya ganado ha de reconquistarse nuevamente cada día”.
Y esto es lo que a fuerza de las medidas que, en medio de las innumerables protestas, se han puesto en marcha de un año para acá por parte del Gobierno.
Los economistas antes de la crisis 2007-2008 ya avisaban de que la pésima política económica que se desarrollaba conduciría forzosamente a una depresión. Ya en el 2011 se advertía que estas medidas tendrían que ser muy enérgicas para recuperar una marcha aceptable que permitiese mejorar la dura coyuntura. Automáticamente ante esas medidas surgieron una serie de obstáculos aplaudidos por partidos, sindicatos y organizaciones de “indignados” – para seguir el epíteto del recientemente fallecido Hessel -. Con rigidez del mercado laboral no había solución para el desempleo, pero el proteccionismo se derivaba ya desde Largo Caballero hasta Girón de Velasco. Comisiones Obreras, U.G.T. y el PSOE, provocaron manifestaciones sociales, huelgas y protestas casi continuas.
El segundo punto era conservar el Estado del bienestar y la Asistencia Sanitaria, y una presión sociopolítica tremenda había lanzado el control del sistema de la administración Central al de las diecisiete autonomías, pero el alto grado de monopolio del coste de los medicamentos solo se aliviaba con un único frente comprador, esto es, un Sistema Nacional de Salud unitario y que se había ido al garete; a eso había que sumar el envejecimiento de la población, la ruptura de la familia tradicional, más los cinco millones de emigrantes, más el gasto del “turismo sanitario”. Si se intentaba tocar algo de esto las protestas aumentaron.
Es preciso, continúa Velarde, realizar una reforma tributaria y por supuesto reducir el gasto público si se quiere dejar atrás la crisis, pero de pronto aparece otro problema el independentismo catalán, la secesión, lo que perturbaría aún más esa perturbación fiscal y la necesidad de la reforma…. Y como había que añadir a esto el agobio de la Hacienda estatal había que subir ciertos impuestos y con ello nutrir el terreno abonado para nuevas protestas y huelgas, pero también esta realidad, este factor era imprescindible no dejarlo de lado para esquivar la durísima crisis.
Para terminar, las políticas intervencionistas de las autonomías que han roto la unidad del mercado español, es preciso cortarlas de raíz pero sin titubeos.
¿Y por qué todo esto?, sencillamente porque como decía al principio “la democracia es una conquista ético-política de cada día”, “es una tarea infinita, en la que si no se progresa se retrocede, pues incluso lo ya ganado ha de reconquistarse nuevamente cada día “.