Repugnante acción yihadista
jueves 08 de mayo de 2014, 02:20h
Por si cupiera alguna duda de la repulsiva catadura del islamismo radical un hecho especialmente repugnante ha venido a confirmarla: la milicia Boko Haram ha reivindicado el secuestro de más de doscientas cincuenta niñas en un ataque a una escuela de Chibok, en el noreste de Nigeria, que realizó el mes pasado. En un vídeo difundido por este grupo terrorista, su siniestro líder, Aboubakar Shekau, ha afirmado: “Yo secuestré a vuestras niñas”. Y no solo ha proclamado con orgullo la autoría, sino que Boko Haram ha vuelto a actuar estos días, en esta ocasión en el pueblo de Warabe, secuestrando a ocho niñas de entre 12 y 15 años. El destino de todas ellas, también anunciado por Aboubakar Shekau, es ser vendidas en los mercados de países próximos, como Chad o Camerún, como esclavas o para casarlas a la fuerza, por un precio de unos doce dólares.
Boko Haram, que significa “la educación occidental es pecado”, por lo que insta a las niñas y jóvenes a que abandonen las escuelas, es uno de los grupos yihadistas más activos y sangrientos en Nigeria, donde lleva cometiendo sus crímenes desde que se creó en 2002. En solo lo que va de año ha causado más de mil quinientos muertos. Antes del masivo secuestro ahora reivindicado, perpetró en la capital nigeriana una matanza en una terminal de autobuses en hora punta.
El objetivo de Boko Haram, que pretende conseguir mediante el terror, es imponer a sangre y fuego en Nigeria, donde hay más de 200 grupos tribales, el islamismo y hacer que la única ley sea la sharia. Los habitantes del país africano acusan a su Gobierno de pasividad ante los terroristas, en medio de la conmoción que causan sus acciones, como el secuestro de colegialas. Boko Haram no es, desgraciadamente, el único grupo terrorista de corte islamista radical, sino que la yihad se nutre constantemente de nuevos soldados dispuestos a matar en su demencial guerra santa contra los infieles. La comunidad internacional no puede permanecer indiferente ante el avance yihadista en todo el mundo, y no vale solo condenar sus nauseabundas acciones. Ante el secuestro de las niñas, Naciones Unidas ha advertido a los terroristas que la esclavitud es un delito contra la Humanidad. Bien están las advertencias, pero por si solas son completamente ineficaces. Frente a un desafío de la envergadura del yihadismo es hora de tomar medidas más contundentes. Y, en este caso del secuestro, encontrar a las niñas y castigar con firmeza a los culpables.