Juan Maestre Muñoz
[i]¡Jamás te dejará está hinchada![/i]
lunes 30 de junio de 2014, 14:12h
Hoy no voy escribir de jugadores galácticos de fútbol, tácticas, títulos o entrenadores. Este artículo va dedicado a la mejor afición del mundo, la afición del Atlético de Madrid. Hace unos días, el Atleti perdió la final de la Champions League 2013/2014 en Lisboa.
Los rojiblancos perdieron su primer Champions League de una forma muy cruel. El Real Madrid empató la final en el minuto 93 del partido y forzó la prórroga. Lo que paso después es por todos conocido. Los merengues ganaron su décima Copa de Europa. Pero, hoy, no es el día para hablar de los méritos del Real Madrid, uno de los clubes más ricos del mundo, por no decir el más rico.
Tuve la suerte de poder asistir a la final de esta Champions League con los seguidores rojiblancos en el Estadio de la Luz de Lisboa. Lo que pude ver fue maravilloso. Todos sabemos que la afición del Atleti es una de las más entregadas y enfervorecidas del mundo con su equipo. ¡Mas, ay, lo de la afición rojiblanca supera toda clase de calificativos! Ninguna afición puede competir con ella.
Durante todo el partido, los hinchas colchoneros gritaron, chillaron, cantaron y no pararon de animar a su equipo, incluso cuando el partido se había convertido en misión imposible. El fondo rojiblanco retumbaba cantando “campeones, campeones” y aplaudiendo a su equipo que ya había perdido. Presencié como un equipo de la entidad del Real Madrid no tiene una verdadera afición. El único cántico merengue que se conseguía escuchar con una levedad dramática era un “sí se puede, sí se puede”. Curioso cántico de ánimo de los seguidores merengues. Sólo eran capaces de cantar un grito de guerra de aficiones de equipos modestos, que año tras año se juegan evitar el descenso.
La parroquia rojiblanca ha sido castigada muchas veces con descensos y finales para olvidar. Pero, a diferencia de otras hinchadas, siempre están con el equipo, tanto en las buenas como en las malas. Es impresionante como casi veinte mil hinchas rojiblancos, unos minutos después de haber perdido una final de Copa de Europa de la misma manera que hace cuarenta años, seguían aplaudiendo y animando a su equipo con rostros desencajados y llorosos. Viva la afición atlética, la mejor del mundo. ¡Orgulloso de ser Atlético!