ORIENT EXPRESS
El avance del Estado Islámico y la destrucción de las minorías religiosas en Irak
domingo 10 de agosto de 2014, 17:24h
Durante siglos llamaron a los yazidíes los “adoradores del diablo” y su fe hunde sus raíces en el zoroastrismo y el Islam sufí. Perseguidos y olvidados por la comunidad internacional, sobre ellos y sobre los cristianos de Irak se cierne de nuevo la sombra del exterminio. El avance del Estado Islámico–conocido también como Estado Islámico de Irak y el Levante o Estado Islámico de Irak y Siria- sobre el Kurdistán iraquí amenaza a los cristianos y a los yazidíes. Ambas comunidades padecen ahora la política de destrucción de las minorías que practica el movimiento yihadista que ha ido extendiendo su actividad desde Siria a El Líbano e Irak a medida que iba recabando apoyos entre las distintas facciones armadas que combaten contra el régimen de El Asad y su aliado Hizbolá.
Los orígenes del yazidismo se remontan a los tiempos preislámicos y a la religión zoroástrica de Irán. Se ignoran muchas cosas sobre ellos y solo a mediados del siglo XIX comenzaron los estudios académicos a prestarles atención a estos kurdos que mantenían vivas tradiciones de más de mil quinientos años. Más próximos al espacio cultural persa que al árabe, los yazidíes se extienden hoy por Irán, Georgia, Rusia, Siria, Turquía y Armenia, donde combatieron en la guerra de Nagorno Karabaj contra Azerbaiyán.
El Irak posterior a la caída de Sadam Hussein prometía ser un proyecto político de integración de las distintas comunidades étnicas y religiosas que vivían en el país mesopotámico: chiíes –la mayoría- sunníes, católicos de rito caldeo, católicos de rito siriaco, ortodoxos de rito siriaco, cristianos asirios, apostólicos armenios, kurdos sunníes, yazidíes, mandeos, sabeos… En un modelo que lejanamente recordaba al libanés del pacto Nacional de 1943, el Irak post Saddam aspiraba a ser un Estado en el que el vínculo de ciudadanía común fuese más fuerte que las identidades religiosas. En teoría, las minorías iban a gozar de protección.
Por desgracia, ese proyecto ha resultado ser un fracaso hasta ahora. A medida que fueron pasando los años, la mayoría chií ha ido dominando cada vez mayores cuotas de poder y las minorías, especialmente la sunní, se han sentido cada vez más desplazadas. A medida que el Gobierno de Nuri al Maliki iba volviendo la mirada a Teherán, los sunníes se iban distanciando de un país que iba sintiendo la influencia iraní cada vez con mayor fuerza. El propio Al Maliki es chií –fue perseguido en tiempos del baaz- y miembro del partido Dawa, que agrupa, a su vez, a musulmanes chiíes. Hay que recordar que Al Maliki no fue tanto un primer ministro de consenso aceptado por chiíes, sunníes y kurdos, sino más bien la alternativa al también chií Abrahim Al Yaafari, que generaba rechazo incluso entre los propios chiíes.
Desde la retirada de las tropas estadounidenses –que se hizo de forma progresiva entre 2009 y 2011- el país ha ido cada vez peor y hoy ocupa el puesto nº 11 en el Índice de Estados Fallidos publicado por The Fund for Peace. En unos años, Iraq se ha convertido en una parte importante del escenario donde Arabia Saudí y sus aliados libran contra la República islámica de Irán y los suyos la guerra fría por convertirse en la potencia regional predominante y por el liderazgo del mundo islámico. La guerra de Siria –que ni El Asad ni los rebeldes terminan de ganar ni de perder- ha desestabilizado toda la región y desde El Líbano –con la participación de Hizbolá en los combates contra los rebeldes- hasta Jordania, donde fluyen los refugiados sirios, e Iraq con la invasión del Estado Islámico, es difícil predecir qué va a suceder. Por lo pronto, los Estados Unidos han decidido intervenir de nuevo en Irak apoyando con bombardeos los combates que el ejército iraquí y sus aliados –por ejemplo, los más de 2.000 soldados que Teherán ha enviado- libran contra los yihadistas de Abu Bakr al-Baghdadi.
Durante años, las milicias kurdas –los peshmergas- habían logrado mantener el control del Kurdistán iraquí, que desde 2005 es una región autónoma. La pujanza del Estado Islámico ha desafiado este control y los combatientes kurdos han tenido que retirarse en los últimos días. Desde esa retirada y la posterior caída de la ciudad de Qaraqosh, miles de cristianos y yazidíes han tenido que huir y buscar refugio en las montañas. Las decapitaciones, las crucifixiones, el terror, en suma, que el Estado Islámico utiliza para controlar a la población solo permiten presagiar el peor destino para estas comunidades si el Estado Islámico vence y consolida su dominio sobre parte de Irak.
Por suerte, la República Francesa y el Reino Unido han tenido la altura histórica de comprender lo que está en juego y han ofrecido su cooperación para auxiliar a los refugiados y derrotar al Estado Islámico. Irak, sin duda, debe reorientarse y los gobiernos sectarios solo cosecharán fracasos. Ni los kurdos ni los sunníes aceptarán pacíficamente imposiciones desde otros países, pero la amenaza del Estado Islámico ha soslayado por el momento esa cuestión. El riesgo de que lleguen a Bagdad y su irrupción en una región ya convulsa han propiciado incluso el apoyo de Rusia y China, que no han protestado por los bombardeos.
Ahora bien, una derrota del Estado Islámico podría, a su vez, provocar cambios en el conflicto sirio e incluso en el escenario libanés de forma que reforzase a Hizbolá con una victoria sobre los enemigos de El Asad. Teherán estrecharía aún más sus lazos con Irak después de haber contribuido a la victoria y la salvación del país del dominio de Abu Bakr al-Baghdadi. Las sospechas de que donaciones privadas provenientes de Arabia Saudí y Catar han financiado el ascenso del Estado Islámico permiten apreciar quién saldría perdiendo si finalmente el Estado Islámico fracasa.
La salvación de los cristianos y los yazidíes depende de que la lucha conjunta de iraquíes, iraníes y, ahora, estadounidenses y sus aliados derrote al Estado Islámico y deponga el reinado de terror que Abu Bakr al-Baghdadi está imponiendo en los territorios que controla. Lo que sucede en Irak, a su vez, podrá marcar el destino de toda la región.
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Analista político
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
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