www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

Ucrania y Rusia: Un pulso de poder

jueves 28 de agosto de 2014, 20:24h

La tensión entre Rusia y Ucrania ha ido en aumento desde la anexión de la península de Crimea a Moscú a mediados de marzo. Esta anexión constituye una violación de la integridad territorial de Ucrania y, como señaló Merkel, “si la reconocemos, ello afectará a toda Europa, alterará la coexistencia pacífica en Europa”. Por ello en esta contienda está resultando decisivo no perder Lugansk y Donetsk, las dos provincias ucranianas donde el ejército combate a los rebeldes prorrusos desde el mes de abril en una guerra civil que ya ha provocado, según la ONU, más de 2.100 muertos.

Puede ser que la propuesta de Merkel para la conquista de la paz de que se refuercen las fronteras sea razonable, sin embargo, el problema que no acierto a resolver es cómo conseguirlo, ya que Ucrania quiere controlar la frontera con las armas para arrebatar a los rebeldes los cien kilómetros que hasta el momento están siendo ocupados. Si el plan de paz no va a ver la luz a costa de la integridad territorial de Ucrania, sólo queda que los mercenarios salgan pacíficamente del territorio ucraniano pues de lo contrario no me parece viable que la paz pueda restaurarse.

Si recordamos, un pico en esta escalada de tensión lo constituyó el derribo del avión civil malasio en el espacio aéreo libre ucraniano a mediados de julio, perdiendo la vida las 295 personas que viajaban en él. Desde entonces Moscú sufre las sanciones impuestas por Estados Unidos y Europa que afectan fundamentalmente a los sectores financiero, energético y militar.

Decía el destacado filósofo moral y político inglés, Brian Barry, que el poder se ejerce a través de promesas de recompensa y amenazas de castigo siempre y cuando éstas sean realistas y creíbles. Pues bien, no hay duda de que nos encontramos ante una auténtica lucha de ejercicio de poder entre titanes.

Las amenazas del Kremlin se materializaron al prohibir gran parte de las importaciones de alimentos, aunque todavía podrían llegar más lejos, cerrando el espacio aéreo ruso e introduciendo medidas defensivas en la industria aeronáutica, de construcción de embarcaciones y automotriz.

España se encuentra entre los países europeos afectados por las medidas adoptadas por Rusia hasta el punto de que el 1,8 % del valor total de las exportaciones se ha visto drásticamente reducido. Asimismo Alemania está siendo seriamente perjudicada en el sector industrial lo que, como era de esperar, ha hecho crecer la inseguridad en los mercados. De hecho, el Dax ha sido uno de los índices que más ha acusado el conflicto geopolítico.

Los pronósticos apuntan que el conflicto puede acabar en una guerra comercial, lo que sería gravemente perjudicial para Europa y para Rusia. Tengamos en cuenta que uno de los puntos más delicados es el suministro del gas ya que la Unión Europea compra a Rusia el 39 % del gas que consume. Estonia, Finlandia y Lituania dependen casi al 100% de él mientras que Alemania, Francia e Italia también dependen energéticamente en gran medida de Rusia.

Es cierto que España se mantiene al margen de esta problemática ya que no consume gas ruso, sin embargo, no creo que por ello los pronósticos puedan ser más optimistas para nosotros. Pensemos que el conflicto entre Ucrania y Rusia puede llegar a afectar al sector turístico, lo que repercutiría muy negativamente sobre la economía española y ello a pesar de que mientras la recuperación de la zona euro se ralentiza, España sobresalga al registrar un crecimiento del 0,6 % en el segundo trimestre.

Ante las incertidumbres que genera el conflicto geopolítico, no me terminan de convencer las palabras del aliento del ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, al avanzar que el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) en España se acercará al 1,5 % este año y al 2 % al año que viene. Lo que temo es que la economía española se resienta considerablemente por la desaceleración de la zona euro, como deja patente la actual recesión en Italia, que está a la espera de poner en marcha las reformas del primer ministro italiano Matteo Renzi, la contracción de la economía alemana en un 0,2 % en el segundo semestre, y la fragilidad industrial de Francia.

En estos últimos días las reuniones que han tenido lugar entre los distintos Jefes de Estado han conseguido animar al mercado pero, desde luego, va a resultar decisivo que de los planes se pase a las acciones tras la reunión del 26 de agosto celebrada en Minsk entre el presidente ruso Vladimir Putin y su homólogo Piotr Poroshenko, con motivo de la cumbre entre la Unión Aduanera (Rusia, Bielurrusia, Kazajistán) y la Unión Europea.

Cristina Hermida

Catedrática de Filosofía del Derecho

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios