Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea han decidido contribuir en la lucha contra los yihadistas del Estado Islámico(EI) y otros grupos terroristas de Irak y Siria al tiempo que han apoyado la decisión a título individual de países que han decidido enviar material militar a Irak. Creo que hay suficientes motivos para celebrar esta decisión de los Veintiocho, reflejada en el texto de conclusiones de la cumbre extraordinaria que se acaba de celebrar en Bruselas el 30 de agosto, y que es acorde con la resolución 2170 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Asimismo, los líderes europeos pidieron al Consejo que considere una manera eficaz de utilizar las medidas restrictivas, en particular, para impedir que EI pueda obtener beneficios ilícitos de la venta de petróleo o de otro tipo de recursos en los mercados internacionales.
La situación de inseguridad y la persistente violación de derechos humanos en Irak y Siria han encendido la llama del terror que aviva el Estado Islámico desde su mismo nacimiento, a raíz de la cruenta guerra del régimen de Bachar al Asad contra su propio pueblo en Siria.En casi tres años y medio, la violencia en Siria ha provocado 191.000 muertos, según la ONU, siendo además la principal responsable de que más de la mitad de los habitantes se hayan visto obligados a abandonar sus casas.
El EI defiende una versión del islam denunciada por la mayoría de las corrientes islamistas. Tanto en Siria como en Irak se multiplican las decapitaciones, las lapidaciones e incluso las crucifixiones contra los que consideran sus enemigos.Todos tenemos presente la decapitación del periodista estadounidense James Foley aunque, por desgracia, no ha sido ni mucho menos la única.
Los asesinatos se ceban a diario, con los más débiles, al resultar víctimas del terrorismo islamista, de un modo especial, las minorías étnicas y religiosas y los grupos más vulnerables como mujeres y niños. El pasado 12 de agosto, el relator especial de la ONU sobre la libertad de religión y de creencias, Heiner Beilefeldt, confirmó que se tenía noticia de ejecuciones y secuestros de cientos de mujeres y de niños por el EI, y de casos de mujeres vendidas a combatientes de este grupo ultrarradical.
Estremece conocer la noticia revelada recientemente por el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH) de que unas 300 mujeres yazidíes, entre las que se incluyen niñas, han sido capturadas en Irak por los yihadistas del EI, obligadas a convertirse al islam y las que no han sido “vendidas” por 1.000 dólares para ser casadas por la fuerza en Siria con combatientes de este grupo yihadista, permanecen secuestradas como prisioneras de guerra. Ni siquiera dignatarios árabes y kurdos de la provincia de Hasaka consiguieron liberar a estas mujeres ofreciendo dinero a los yihadistas con la excusa de que querían casarse con ellas.
Parece así, a todas luces, razonable que los líderes de la UE hayan destacado la importancia de una acción coordinada entre los países de la región para combatir esta amenaza global, instando a los líderes iraquíes a que formen urgentemente un Gobierno incluyente como principal respuesta política a la situación de grave crisis que actualmente se vive en la zona. Sin embargo, no creo que sea realista la aspiración de combatir el yihadismo con la mera unión del bloque europeo. Como ha señalado en un artículo publicado en el New York Times, el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, es imprescindible formar unacoalición mundial – o con el mayor número de naciones- para luchar contra el EI. Ojalá se materialice ese deseo de Kerry, junto con el del secretario de Defensa Chuck Hagel, de llegar a formar esta coalición coincidiendo con la cumbre de la OTAN programada para el 4 y 5 de septiembre. Creo que ello contrarrestaría la posición de Rusia y China de negarse desde hace tiempo a una postura común frente al conflicto sirio, lo que claramente ha puesto en cuestión el papel que puede jugar Naciones Unidas.
La paz no podemos hacerla depender única y exclusivamente de los designios de Estados Unidos, que como potencia ha decidido tomar una postura más cautelosa y moderada ante la proliferación de múltiples conflictos a nivel internacional, lo que, a mi modo de ver, parece haber bloqueado la capacidad de decisión de su presidente, a juzgar por sus últimas declaraciones.
Confío, en todo caso, en que se puede combatir la radicalización y el extremismo yihadista pero sólo si se coopera a nivel “global” de una forma mucho más efectiva entre países que tengan como meta última la conquista de un Estado de justicia universal que vele por el pacifismo y el respeto de los derechos humanos.