www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

LOS GOZOS Y LAS SOMBRAS

Espanya? Vagi-se’n a la merda!

José Antonio Ruiz
x
jantonruytelefonicanet/9/9/20
viernes 05 de septiembre de 2014, 20:08h

¿Digui? ¿Es ahí España? No sé, no recuerdo, no me consta. Telefonista, haga usted el favor de pasarme con Mariano, que le tengo que decir cuatro cosas.

España desaforada, sin anestesia, treinta años en la clandestinidad, camino del equinoccio. ¡Qué fuerte! «Fer país». ¡Hay que joderse!

Durante un cuarto de siglo se han estado limpiando el culo con la senyera y restregándonos por toda la jeta la bandera enmierdada del patriotismo. Y la muchedumbre borrega se ha estado creyendo el camelo y les ha seguido renovando la coartada, en bandeja de urna, como si tal cosa. Si los catalanes estafados siguen votando a estos mendas, es que Catalunya, más allá de cualquier tremendismo, no merece la pena. Sobrado de razón anduvo Oscar Wilde cuando dejó escrito en De Profundis que «la corrupción suprema es la mediocridad».

Querido presidente, disculpe su Excelencia si soy tan mal hablado, pero a este cronista la barbacoa del ex Honorable le importa lo que viene siendo un huevo. Más que Mas y que el Ubú president (Boadella), más que Catalonia y Espanya, debiera preocuparnos la auto-inmolación de los españoles que se empeñan en ser rebaño por la vía de la renuncia expresa a la razón.

Power to the People? Al pueblo, en sentido agropecuario, como en tiempos de Babilonia y Troya, no hay que devolverle el poder ni al ton ni al son de la canción molona de John Lennon, porque ni sabría valorar el significado de la encomienda ni tampoco sabría lo que hacer con el cetro, y lo más probable es que termináramos todos como los dos villanos del Duelo a garrotazos de Goya que cuelga de una alcayata del Prado, y que este verano ha vuelto a acojonarme.

La España de las Pinturas negras, entiéndaseme, sigue plenamente vigente, aunque remasterizada para guardar cierta apariencia de civismo. En muchos aspectos de nuestra convivencia democrática (no sigas por ahí, Pepe, que me da la risa), seguimos donde Puerto Hurraco, aunque nos cueste reconocerlo, aceptarlo, interiorizarlo y dializarlo.

«Vox populi, vox Dei?» (¿La voz del pueblo es la voz de Dios?) No me toques las palmas, María Isabel, que me conozco y me sulfuro. Thomas Hobbes dejó escrito en su Leviathan, que «el pueblo sufre un estado de minoría de edad permanente». Y Carlos III, el de la etiqueta del brandy de Osborne, dejó dicho, cuando el motín de Esquilache, que «los pueblos son como los niños, que lloran cuando se les lava la cara».

«Tout pour le peuple, rien par le peuple?». Pues va a ser eso a estas alturas del melodrama: despotismo ilustrado en estado superlativo, lo digas en francés romance del Montparnasse de los Années Folles (los Años Locos), o en el italiano toscano de Dante, Petrarca y Boccaccio.

Con el pueblo lo que hay que hacer es devolverle todo lo que se le ha robado a golpe de pelotazos, a diestra y siniestra, en un latrocinio sin fin del que todos (algunos más que otros) hemos sido espectadores pasivos, mayormente los periodistas de partido y los medios del poder, o sea, la prensa adicta del régimen, con los mariachis de La Vanguardia de Godó al frente haciendo las veces de scanciarii, o sea, de copero del rey visigodo de turno.

Mientras, hordas de delincuentes de cuello blanco, sinvergüenzas de chaqué y palco, saqueadores de patrias fallidas, nos han estado atracando a mano armada y llevándoselo crudo mendrugo, como los carteristas de las Ramblas, a la vista del “segurata” que montaba guardia en la garita de Moncloa y se limitaba a levantar la barrera y girar la cabeza para el hipódromo de la Zarzuela silbando como un jilguero. Debimos tomar más en serio a Solchaga cuando contó su chiste de la España del pelotazo.

¡Ay Felipe! ¡Ay Josemari! ¡Ay Pepeluis! ¡Ay la omertà a cuenta de la asquerosa razón y el sentido de Estado! Banca Catalana, Eurobank, Alavedra, Palau, Prenafeta, Pretoria, Pallerols... Cosa Nostra. ¿Dónde estará el del piano? Curiosa manera de reinterpretar la partitura del código de honor siciliano.

En lugar de promover una pegada de carteles con el Wanted Pujol, dejaron crecer al monstruo a cambio de que no jodiera la gobernabilidad de esta España de los cinco reinos, como antaño. Y resulta que el monstruo, entre Diada y Diada, se alimentó de la impunidad y se convirtió en un gremlin al que los billetes le han acabado saliendo por las orejas peludas. En 34 años «no había encontrado el momento oportuno» para confesar su choriceo. Y todavía tiene la desfachatez de preguntarse «¿Qué coño es la UDEF?».

La España caciquil que fabuló Luis Romero es una broma al lado de lo que se ha venido cociendo en el caudillaje caribeño catalanoide. Por un momento me ha venido a la cabeza el recuerdo de la ‘Dictadura Conyugal’ de Ferdinand e Imelda Marcos, la Mariposa de Hierro de los mil zapatos, a cuenta de su People Power movement. ¡Pobres filipinos! Y pobres siervos de la gleba todos, en Manila y en la Barceloneta.

Me pregunto qué hubiera sido de España si hubiésemos tenido un fiscal con las criadillas de Antonio Di Pietro, dispuesto a levantar las alfombrillas de los coches oficiales y sentar en el salpicadero del banquillo a todos los que no tenían las manos limpias. A esta hora, el ex Honorable, defraudador confeso, en lugar de disfrutar del veraneo como lo ha hecho y de salir de la ratonera para hacer un posado, emulando a Anita Obregón, estaría expiando sus últimos días entre los mortales exiliado en Túnez, como Bettino Craxi, el fugitivo. Ahora sí, querido Luis María, es cuando tendrían que nombrarlo “español del año”, por su inestimable contribución a la unidad de España.

Así que Molt Honorable… Hay que echarle y tener la cara como el basalto de la cantera del hermoso pueblo gerundense de Castellfullit de la Roca para devolver la Medalla de Oro de Barcelona 92. Si le quedara un milígramo de vergüenza y tuviera más aprecio a la dignidad que a la vida, ya se habría hecho el haraquiri, como gran samurái del catalanismo, en la plaza de San Jaime (que antes fue de la Constitución), o mismamente en el Fossar de les Moreres, previa petición de disculpas a todos los cenutrios que hicieron posible un régimen de veintitrés años de impunidad, los unos votándole y los otros consintiéndole. Ni los unos y los otros tienen ahora ningún derecho a sentirse “defraudados”.

La cueva persa de Alí Babá se ha quedado pequeña para esconder el botín. Si tuviera lo que hay que tener, se hubiese empinado un trago de sake, hubiera entonado una rumba de Peret, hubiese recitado un verso de Espriú a doña Marta Ferrusola, cabeza de familia de la sociedad matriarcal que fabuló Estrabón para justificar la romanización, y una vez con el kimono desabrochado se hubiese abierto la barriga, en lugar de con una daga, con una navaja trapera del mismo Albacete, pero sin filo, no vaya a ser que se corte la criatura y no pueda seguir disfrutando de la generosa herencia de su señor padre, el tal Florencio, que ya podía haber sido igual de generoso el mío.

Mani pulite (Manos limpias). Tangentopoli a destiempo. Ya se lo barruntó William Shakespeare. Cuando el daño, hecho está. La España del trinque y de la Trinca. Se veía venir. Todo por la patria, a cuenta del contribuyente. ¡Viva el clientelismo! Hemos pasado del ¡España nos roba!, al saqueo de España a punta de pistola de agua. David O. Russell debiera plantearse rodar en Catalunya una secuela de La Gran Estafa Americana y Torrente la próxima película de la saga, con lo que recaude de Eurovegas. Este cronista pensaba que la Renaixença era otra cosa.

A un tris ha estado de consumarse la monarquía vitalicia, de no ser por el petardazo de la ex novia despechada de Jordi, contando lo del coche lleno de bolsas de basura atiborradas de billetes hasta la baca, camino de Andorra. Oriol Pujol Ferrusola iba a ser el heredero político del patriarca y Arturo un simple regente, con cuenta abierta en Liechtenstein también por obra y gracia de su señor padre.

Si hay justicia, cosa que está por demostrar, el Nen y alguno de sus hermanos lo mismo acaba en el talego, por mucho que su papá se quiera arrogar todas las culpas haciendo valer su carné del IMSERSO para no entrar en chirona y evitar que le pongan los grilletes a algún miembro de su estirpe o mismamente a su señora, a la que la declaración de la renta le ha vuelto salir a devolver.

Muchos critican a Maragall que acto seguido de traer a colación la mordida del tres por ciento a cuenta de la obra pública, no fuese directo con el cuento a un juzgado y levantase en peso a medio hemiciclo (empezando por la plana mayor de Convergencia) como si fuera un paso de Semana Santa. Pero demasiado valiente fue Pascual con el sólo hecho de sacar la conversación acerca de la mafia calabresa a la catalana, atiborrada de conseguidores, comisionistas y hombres de paja, chorizos todos por igual, ya sean “dantes” o “tomantes”, pues la mangancia no entiende de género ni hace distingos entre medradores, cómplices y encubridores.

Aunque lo del tres por ciento también está por ver, después de que el ex vicepresidente de la Generalitat y ex líder de ERC, el esquerr-ano José Luis Carod-Rovira, haya dicho que un dirigente de CiU le aseguró en cierta ocasión que la comisión no era del tres sino del cinco por ciento.

Al abajo firmante no le preocupan los caudillos, que siempre los ha habido más sanguinarios y sobre todo más inteligentes, sino los corderos que se limitan a seguir al cabrero como las ratas al flautista de Hamelín, que como es sabido no era flautista como Bartolo, sino cazador de ratas. A lo más que pueden aspirar algunos mediocres peligrosos es a ser bufones de corte. Por muchos huevos que sea capaz de poner una tortuga boba, siempre seguirá siendo boba. Consuela pensar que el selfie del mono no tiene derechos de autor.

Lo de menos no es que el abrevadero nacionata se haya huérfano por parte de padre biológico. Otro vendrá que reverdecerá la tontuna y miles de cenutrios que lo auparán al sillón curul de la Generalidad. Mucho más debiera preocuparnos que nos hayamos cargado El contrato social de Rousseau; lo suficiente para que ya nadie se fíe de nadie.

Comienzo a pensar que «España es un mundo por sí sola», como le dice a Carlos Deza uno de los personajes de Los Gozos y las Sombras torrentianas, allí donde da la vuelta el aire, en Pueblanueva del Conde.

La Sinistra nella storia spagnola. España: agítese antes de usarla. No sé cómo te sigo queriendo. Contenta me tienes.

José Antonio Ruiz

Periodista

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (5)    No(0)

+
0 comentarios