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ORIENT EXPRESS

El rostro de Francia

Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
sábado 20 de septiembre de 2014, 19:40h

Francia ha respondido a la petición de ayuda del gobierno iraquí en su lucha contra el Estado Islámico. Este viernes dos cazas Rafale partieron de una base en Abu Dhabi y destruyeron una instalación logística de los terroristas cerca de Mosul. El Primer Ministro, Manuel Valls, va a informar la semana que viene al Parlamento sobre la intervención francesa junto a las tropas del ejército iraquí y los peshmergas kurdos en los combates contra los hombres de Abu Bakr al Bagdadhi.

Con esta decisión, la República ha dado un ejemplo a Europa de lo que significa estar a la altura de la Historia.

La lucha contra el Estado Islámico es una necesidad no solo para la supervivencia de Irak como Estado, sino para evitar el genocidio de cristianos y yazidíes en los lugares que controla la organización terrorista. Irak lleva sufriendo las consecuencias de décadas de decisiones equivocadas, pero la inacción frente al Estado Islámico solo sumaría otro fracaso a la hora de afrontar los problemas de la región. La responsabilidad exige tomar decisiones y, frente a las atrocidades de los yihadistas, la vacilación puede ser peor que el error.

La respuesta de los terroristas llegará. Tal vez volvamos a ver horrorizados los vídeos de las decapitaciones de periodistas o las crucifixiones de cristianos. Quizás Occidente vuelva a sufrir el terrorismo que los iraquíes y los sirios llevan padeciendo años. Si eso sucede –Dios no lo permita- solo los terroristas serán los responsables de los crímenes. Intervenir frente al exterminio perpetrado por el Estado Islámico y en ayuda del gobierno iraquí es una obligación inexcusable. Al igual que sucede con el avance del yihadismo en el Azawad –contra el que también ha combatido Francia- o en Asia, la inacción deja de ser prudencia para convertirse en cobardía o irresponsabilidad.

Europa debería haber aprendido que las tiranías no pueden contenerse. No caben transacciones con quienes desean destruir esa promesa de libertad, razón y democracia que la tradición de Occidente –con sus muchas sombras y sus muchísimas luces- representa. Francia demuestra ahora ser fiel a su historia y brinda un ejemplo para sus vecinos. No, Francia no es perfecta, pero pocos países afrontan su pasado más oscuro –la Colaboración, Vichy, las torturas de Argelia…- con el valor de sus intelectuales y la libertad de sus periodistas. Hay cosas que no me gustan de Francia y de lo que allí sucede –ese ascenso inquietante de la extrema derecha, por ejemplo- pero, en días como hoy, recuerdo lo que este país ha significado para Europa. Ahí está Olympe de Gouges pidiendo derechos para las mujeres en la Francia revolucionaria. Lean el Código Civil y la Enciclopedia. Miren a Jean Moulin, presidente del Consejo Nacional de la Resistencia, cuyo nombre llevan hoy colegios e institutos, torturado y muerto a manos de los nazis sin haber hablado. Recuerden a las mujeres de Corrèze acompañando silenciosas a los difuntos en la noche. No olviden a aquellos españoles que a lo largo del tiempo encontraron en Francia el asilo y el hogar que nuestra tierra les negaba. Entre las tropas francesas de Leclerc que liberaron París, había españoles que llevaban luchando contra el fascismo desde el año 36. Francia no olvida su historia aunque algunos franceses lo hagan.

Por eso, esta intervención contra el Estado Islámico supone un primer paso contra el fanatismo y la tiranía al que deben seguir otros. Por supuesto, la solución para Irak no puede ser militar pero, desde luego, tampoco puede alcanzarse sin una intervención decidida contra los yihadistas.

Europa hoy afronta desafíos formidables en el propio continente y en las regiones que la circundan. Oriente Medio sufre el avance de una ideología que pretende imponer regímenes teocráticos salidos de las tinieblas de los tiempos. Nuestra civilización, fundada sobre la dignidad intrínseca de todo ser humano y que alumbró la Declaración Universal de Derechos del Hombre y el Ciudadano, no puede volver el rostro ante las atrocidades del Estado Islámico.

Malraux evocó a los soldados de Carnot del año II, a Víctor Hugo, a Jaurès y la cara y los labios destrozados de Jean Moulin para describir el verdadero rostro de Francia. En el futuro, en él se reflejarán los cristianos, los yazidíes y tantos otros que piden auxilio frente al exterminio y a cuya llamada acude hoy la República Francesa.

Y para muchos será un rostro inolvidable.

Viva Francia.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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