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TRIBUNA

El Alcalde más votado

Javier Santiago Vélez
jueves 02 de octubre de 2014, 20:20h

Somos muchos los que siempre hemos defendido que gobierne la lista más votada, y por fin, se ha iniciado este debate tan necesario.

No se concibe como en algunos ayuntamientos la lista menos votada es la que gobierna, gracias a pactos o acuerdos post electorales.

Esos pactos son los que ponen al Alcalde directamente y no los propios ciudadanos, por ello, hay que plantearse lo justo y racional que puede ser tal hecho.

Muchos de esos pactos ya están cerrados previamente al día de las elecciones, en muchos casos, no son públicos, y por ello, esa opacidad de información relevante hace que se esté engañando a los ciudadanos, ya que su voto puede ir de forma indirecta a un partido al que no votó.

Deben ser los ciudadanos los que elijan al Alcalde el día de las elecciones, y no que se elija días posteriores en un despacho.

Entiendo que hay Ayuntamientos donde el voto está muy fragmentado, y puede darse la circunstancia que el partido más votado tenga un 22% (sólo) y el segundo que más votos un 21%, y por tanto fuera injusto que gobernara esa lista más votada, ya que sería muy poco representativa de la voluntad del electorado de ese municipio.

Por casos como el anterior, se hace necesario marcar unos límites en cuanto a qué se considera lista más votada para ser Alcalde. El debate actual plantea la cifra del 40% de los votos, como porcentaje mínimo con el que se puede considerar que la lista más votada puede gobernar.

No sólo eso, también se marca que la distancia con el segundo partido más votado debe ser al menos de un 5%, para que se pudiera gobernar. Por ejemplo, si un partido obtiene un 43%, y otro el 39%, no se podría aplicar esta norma, y no habría lista más votada para poner Alcalde.

En el caso de que el partido más votado no obtenga el 40% o que la distancia con el segundo más votado no supere al menos el 5%, volveríamos a los pactos o al planteamiento de la segunda vuelta.

Personalmente, los márgenes que he comentado anteriormente (del 40% y del 5% de diferencia con el segundo), me parecen cuanto menos lógicos y razonables. Ya que se evitarían injusticias extremas como las que actualmente existen a la hora de elegir Alcalde (que finalmente sea Alcalde el menos votado).

Yo soy defensor de acometer segundas vueltas, cuando no se cumplan los parámetros anteriores. A esta segunda vuelta llegarían las dos listas más votadas, y esa nueva votación no debería demorarse más de un mes. (para evitar que la labor municipal se estanque por la demora en el tiempo del proceso electoral).

Por lo tanto, que gobierne la lista más votada, y sino que haya segunda vuelta. Con esto se conseguiría hacer aún más democrático nuestro sistema electoral, dando más peso al voto del ciudadano. Este debate no debe de distraerse, por estar o no dentro del último año antes de elecciones, ya que el momento da igual, lo que importa es que esta reforma, que es necesaria, se lleve a cabo lo antes posible.

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