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LOS GOZOS Y LAS SOMBRAS

La España coprófaga

José Antonio Ruiz
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
viernes 10 de octubre de 2014, 20:09h

Llamar “país” a este inmundo corral de comedias ideologizado hasta las trancas que se retroalimenta de sus propias heces y se autolesiona a diario en una espiral suicida hacia la autodestrucción, comienza a ser un eufemismo o una broma de mal gusto. No está la hipocondriaca parroquia de humor negro para celebrar la Fiesta Nacional con inusitado ardor guerrero, por más que los Eurofighter, los F18 y los Superpuma sobrevuelen Torrejón de Ardoz para evitar que se descargue la batería del ‘TomTom’. No pongamos a enfriar las botellas todavía. Nadie prepara a la tropa para el armisticio con una arenga bélica, por más que el líder socialista haya vuelto a dar muestras de su bisoñez diciendo que «sobra» el Ministerio de Defensa, cuando lo mismo tenemos que acabar echando mano de La Brunete y de los carros de combate expuestos en el Museo de El Goloso, donde trabaja de centinela nuestro Míster Universo, que tiene que pasar el pobre más frío que un oso polar las noches de imaginaria y tiritona que le toca montar guardia en la garita de la Brigada Acorazada que hace pico esquina con la Sierra de Guadarrama, allí donde corre un relente que corta la respiración, congela el aliento, nubla los sentidos, seca las ideas y cercena los pensamientos.

Cuanto más conozco a muchos políticos, sindicalistas y ex consejeros de cajas de ahorros, más quiero a mi perro. A la vista está que sigue más vigente que nunca el legado de Diógenes de Sínope, el friki que vivía en una tinaja y deambulaba por las calles con una lámpara encendida buscando hombres honestos. Seguro que se pone a buscarlos en la sala del consejo de Caja Madrid, y le sale un sarpullido en la oreja, que rima con la tarjeta de tanto jeta que ha estado mamando de la teta.

José Huguet, ex consejero por ERC en tiempos del Tripartito, se retrata como lo que es en su cuenta de Twitter: «La casta manté en quarantena a CAT pel 9N. El món posa ES en quarantena x l’#Ebola. La pesta española múltiple amenaça l’estabilitat de la UE».

Otra que tal baila la sardana, Ada Colau, la misma que antes se auto-promocionó a cuenta de los desahucios para después postularse a la alcaldía de Barcelona, también se hace un selfie en Twitter: «Desmantela la sanidad pública, trae un virus mortal y no toma las medidas más básicas de prevención ¿Exterminio encubierto? #AnaMatoDimisión».

Está ‘elpais.cat’ en estado crítico, en coma inducido, al borde de la angina de pecho. Y el registrador metido a “médico” de guardia que pasa consulta en Moncloa, abonado al Arriolismo de los monos de nikko que tanto exaspera a mi admirado Anson y a un servidor, sólo acierta a encaramarse al tanque, como Boris Yeltsin que en paz descanse, y agarrar el megáfono para pedir a la población indefensa que no cunda el pánico, empeñado en recetarnos paracetamol. Tiene Mariano más olfato que un perro. Cada vez que huele el peligro, agarra un avión y se pira al extranjero.

#SalvemosaExcalibur, ‘trending topic’ de la pelota terráquea. Una sociedad que se moviliza antes por un perro que por un ser humano, es una sociedad de hijos de perra, o en el mejor de los casos de tarados mentales; sin duda los chuchos tienen el corazón mucho más noble que muchas personas. Si no estuviéramos hablando de un asunto tan grave, habría que sopesar la sugerencia guasona de Pérez Reverte, que descojonándose de la situación creada por la primera contagiada por ébola fuera de África –que maldita sea la gracia-, propone “sacrificar” a la ministra de Sanidad y dejar al perro (que en paz descanse y en paz nos deje) en observación. En este puto país nuestro, querido Arturo, muerto el perro prosigue la rabia.

No ahora, que a mi juicio no procede por ser el momento más inoportuno. Hace ya muchos ‘jaguares’ que Mariano debiera haber destituido de todos los cargos a Ana Mato y haberla inhabilitado de por vida para el desempeño de cualquier cargo público. Aunque lo mismo me he pasado tres pueblos.

Hay momentos en los que es mejor no preguntarse si hay vida después de la muerte tras contemplar a doña Ana con más cara de susto que la máscara de ‘Scary Movie’, enlutada como la Bernarda Alba lorquiana, pidiendo calma a la población, mientras ella se empeña en respirar bajo el agua.

Llegado el caso, más grave es, si cabe, el comportamiento del consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Francisco Javier Rodríguez, a quien Ignacio González hace tiempo que lo debería de haber, no ya destituido, sino desterrado a la Manchuria arrasada por los mongoles de Gengis Khan, donde los chinos de la coleta blanca, con la tranquilidad de saber que el muy ‘bocas’ tiene la vida resuelta.

«After Its First Ebola Case, Spain Seeks to Prevent Spread of Virus» (The New York Times). Estoy esperando a ver si el ministro de la Marca España, un tal García-Margallo, otro que se ha quitado de en medio, se atreve a darnos la brasa con uno de sus eslóganes propagandísticos. No tiene este cronista tan claro que España pertenezca al Primer Mundo, como la Argentina de Carlos Menem.

Esta nación de los despropósitos es, en sí misma, una sucesión de errores en cadena, donde resulta difícil encontrar lugareños que no se salten el protocolo de la razón y el sentido común, que ese sí que tiene más fugas que Chernóbil.

Aquí el único que verdaderamente ha estado “aislado” en el Madrid Florentino de Mourinho ha sido Iker Casillas, que no es precisamente Descartes, como demostrado quedó en la sesión de psicoanálisis que le hizo la otra noche Gabilondo; ni tampoco Ricardo Zamora, El Divino, pues dos días después, en Eslovaquia, tierra de polcas, volvió a “cantar”.

En la cuadra ibérica, condenada a vivir siempre bajo sospecha, hay días aciagos que parece como si anduviéramos todos mamados, celebrando nuestro particular ‘Oktoberfest’.

Acabo de releer el artículo 2 de la sobrevalorada Carta Magna (ese que dice que «la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles…»), y me ha entrado la risa floja que casi me rulo Castellana abajo hasta Cibeles.

Coincidiendo con el anuncio de la vuelta de los ‘Cazafantasmas’, José Antonio Sánchez vuelve a RTVE como comisario catódico. El problema de la tele pública no se arregla resintonizando la TDT, sino cerrándola. Ahora sólo falta que haga lo propio Alfredo Urdaci y en una de estas acaba pariendo la abuela, embarazada de un ‘Enano Boy’ en su fiesta de despedida de soltera.

¡Ay mísero de mí, ay, infelice! –se lamentaba el Segismundo calderoniano. Ojalá la vida fuera sueño. Nos han tenido engañados todo este tiempo. Debimos imaginarlo. Ahora resulta que «Disney nunca ha hecho películas para niños», según el productor de ‘Maléfica’, la peli en la que sale Angelina Jolie coronada por una cornamenta que ya hubieran querido para sí todos los cornudos de la literatura de Molière.

Siempre nos quedará la fiesta minera de Rodiezmo, el cortijo del mítico líder de Soma-UGT, el tal y tal Fernández Villa, otro listo que entre puño en alto y la, la, la a cuenta de La Internacional, se acogió a la amnistía fiscal tras ocultar 1,4 millones a Montoro. Menos mal que “Hacienda somos todos”…

Al paso que vamos, a más de uno España comenzará a parecernos indiferente.

Si no me doy al vodka para ahogar las penas, es porque estoy entrenando para correr la ‘Maratón de las aficiones’ entre el Bernabéu y el Calderón, y me suben las transaminasas.

José Antonio Ruiz

Periodista

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