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TRIBUNA

Regeneración política versus la condición humana

martes 14 de octubre de 2014, 20:45h
Actualizado el: 14 de octubre de 2014, 20:57h
Estamos contemplando con preocupación desde que se instaló la crisis, la frecuencia en las noticias de cada día, tanto en la radio como en la televisión, de la aparición del estigma de la corrupción generalizada, tanto en municipios diminutos como en ciudades y comunidades autónomas diseminadas por toda la geografía española.

Raro es el día, que no afloran nuevas imputaciones a personajes que han dirigido Cajas de Ahorros, o ediles y concejales que han despilfarrado fondos públicos en proyectos faraónicos y desmesurados con la proyección del pueblo.

Sería un pecado de lesa justicia, no ponderar la labor de investigación periodística llevada a cabo por algunos medios de prensa, desde que desapareció la censura impuesta durante la dictadura, poniendo en conocimiento del ciudadano de estas sistemáticas violaciones a la democracia. Quiero destacar el protagonismo personal y de su equipo de un valiente y audaz periodista: Pedro J. Ramírez y cuya sagacidad, en vez de ser premiada, se ha visto vituperada por poderes ominosos, arrojándolo al infierno del ostracismo.

Asistimos perplejos, a debates televisivos y audiencias radiofónicas, en las cuales el eje central del mismo es la exposición de un caso determinado de corrupción, los presuntos delincuentes implicados y las causas que lo propiciaron. Desde el primer momento que el contertulio de un partido determinado, esgrime su argumento con mejor o peor elocuencia y señala la responsabilidad de algún miembro del partido en liza; se entabla una guerra de acusaciones entre los tertulianos afectados, cargadas de acritud y en ocasiones con insultos personales que terminan con la coletilla: “ Y más tu partido, y vosotros más” . Un pugilato bochornoso que nos deja una sensación de amargura, de vitriolos sentimientos de desesperanza y melancolía, y en la que vislumbramos como la Regeneración de la Política que tanto prometen, se hunde en el lodazal del Dios Leteo (El Dios del Olvido).

Unos jóvenes universitarios han conseguido durante una labor de meses, alterar el curso de la Vida Política, consiguiendo en las urnas con legítimo derecho una revolución de votos que ha cogido de improvisto a los partidos tradicionales. Su proclama a la sociedad son claras y explicitas: “Iniciar una verdadera regeneración política, con el objetivo de acabar con la corrupción y segundo que paguen mayores impuestos (Aquellos que son necesarios para alcanzar una distribución equitativa de la riqueza) los ciudadanos que por su status social, bien adquirido por herencia o porque su talento le ha llevado al éxito empresarial y personal, gozan de un mayor bienestar.

Confieso mi postura agnóstica sobre cualquier ideología política (Voté por única y última vez en el comienzo de la democracia a Suárez)

Ante la amenaza latente, de que los boys de Podemos, lleguen a ser alternativa real de tomar las riendas del poder, se están disparando opiniones de intelectuales de talla, periodistas y como no de los Factótums de la política, lanzando a la sociedad las proféticas desgracias y los peores augurios, si llegaran a ejercitarse como dirigentes de la nación. Me ha sorprendido un articulo “El Casting” de un gran escritor y periodista como Manuel Vicent, en el que pone de manifiesto una definición de este bisoño grupo de universitarios y jóvenes cansados de escuchar promesas incumplidas: “Este movimiento espoleado por la cólera difusa de unos jóvenes, pretenden volar por las esferas siderales de Platón, con sueños de Igualdad, Justicia y Solidaridad. Cuando llegue el momento de descender del firmamento y encarnar las candidaturas de acciones democráticas, quedará al desnudo su verdadera catadura y el nivel moral de su linaje, de casta engendrada en la chusma.”

Parece preciso recordar, cosas tan obvias como éstas:

Los axiomas matemáticos, no son dogmas de validez general, con igual aplicación a la Ética y a la Moral. El primero es una ciencia exacta y lo segundo, que debería ser la NORMA que presida la actuación de los gobernantes en la Sociedad; no se da por cierto de que el TODO (La Justicia, la Honestidad, la Igualdad) sea igual a la SUMA de las partes.

Es decir, a la suma de los comportamientos éticos de todos los miembros de cada partido que constituye la democracia del País; puesto que nuestra condición humana está sujeta a heterogéneas decisiones de políticos que han sido tentados y sucumbidos a cohechos, malversaciones de fondos públicos, apropiaciones indebidas etc., llegando a una Cuenta de Resultados con un balance negativo en Activos humanos.

Finalmente conviene tener presente que el hombre desde los albores de la Historia, ha ido conquistando paso a paso, con sangre, sudor y lágrimas los derechos humanos. No perdamos la esperanza de que en ese trayecto todavía por recorrer del devenir, logremos avanzar en alcanzar la meta de una justicia universal; de ahí que soportemos con serenidad la fragilidad de la Condición Humana, que tan sabiamente PLATÓN nos legó hace más de 25 siglos en su libro la Republica, con el fragmento del Anillo de Giges (El Anillo de la invisibilidad):

“Quienes hacen honor a la Justicia y a la Honradez (O lo que es lo mismo, no meter la mano en las arcas públicas, ni mancharse con favores y honores) no la ejecutan por deseo propio, o AMOR a las mismas, sino porque temen las consecuencias que recaerían sobre ellos, al ser sorprendidos en su transgresión.”
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