Diálogo de sordos con las elecciones al fondo
Las claves de la reunión Zapatero-Ibarreche
martes 20 de mayo de 2008, 14:16h
El Imparcial. Madrid
Zapatero, por su parte, que ha coqueteado con un modelo de acuerdos muy cercanos a esas tesis ("el Gobierno aceptará lo que los ciudadanos vascos decidan libremente sobre su futuro… dentro de la Constitución", como dijo en el Congreso) cuando así le convino durante su iniciativa de "proceso de paz" con Eta, ahora rechaza de plano el "acuerdo bilateral", y más aún, la idea de que éste sea refrendado en una consulta popular.
Con estas perspectivas, las palabras sobre el "diálogo" carecieron de contenido real. Por el contrario, la sensación de "impasse" parece evidente. Y no puede ser ajeno a ello, en el fondo del asunto, la proximidad de las elecciones.
Ibarreche esgrimió ese argumento para atacar a Zapatero, al decir que el único proyecto socialista son las elecciones, no las soluciones. Pero, también Ibarreche estaba condicionado por el peligro cierto que siente ante una posible derrota electoral, a la que parecen apuntar los últimos resultados muy negativos para el PNV.
Con las elecciones al fondo, ambos dirigentes midieron sus fuerzas, más que para buscar acuerdos, para presentarse ante los suyos con capacidad de iniciativa.
Por eso, Zapatero fue muy poco condescendiente, e Ibarreche no perdió la posibilidad de hablar de sus reivindicaciones históricas y de su "tenacidad". Y, también por eso, a ninguno de los dos le molestó especialmente escenificar sus desencuentros, puesto que, con ellos, ambos se colocan como los adversarios fundamentales y desplazan del foco a los demás partidos.
A ambos conviene unas elecciones bipolarizadas. Zapatero ya tiene una buena experiencia con ello, al confrontarse con el PP y dejar sin papel a los demás partidos en las últimas elecciones generales. Ahora, con la misma táctica, puede dejar fuera del escenario a partidos vascos (como el PP o IU-EB) y agrupar el voto de su entorno no especialmente nacionalista para dejar en minoría al PNV. Y a éste le conviene también pescar en el caladero de votos de la llamada "izquierda abertzale", por si con ellos puede mantener su hegemonía.