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TRIBUNA

Casta: 84% más en aberración política

domingo 19 de octubre de 2014, 20:02h
Las redes sociales bullen de rabia ante la partida presupuestaria que los partidos políticos recibirán en el 2015, con un incremento del 84% de subvención pagada con el sudor, la sangre y las lágrimas de un ejército furibundo de contribuyentes. Los ciudadanos de a pie miran con recelo visceral a los causantes de sus tragedias personales. Internet es reflejo de una acumulación de rencores cuya radicalidad estriba en que están justificados. Hartos de apechugar con la mamandurria de una molicie radicícola que sigue esquilmando temerariamente y sin miedo a represalias, estridentes explotados piden el fin del despropósito de tanta mugre institucional. España es peligrosamente desoída y esta olla bajo imposible presión podría estallar en la cara de los indolentes que siguen agotando las paciencias, con una burla abusiva que podría ser detonante de una sed de violencia acumulada y dispuesta para reventar en el momento más inesperado.

Aún llamará a sorpresa la victoria moral de los desfavorecidos que ven en partidos extremistas la solución, no a sus problemas sino a la indefensión a la que ha sido abocada una influyente parte de la población que poco puede perder en una revolución social. España se juega reverdecer rencores decimonónicos por la catadura moral de los politicastros que hoy incrementan sus viáticos, dejando sin pan la boca del hambriento que clama en una sola voz venganza.

Las redes sociales vislumbran el grado de tensión que se advierte tras los comentarios multitudinarios contra los depredadores de diversas siglas políticas y sindicales. Hay ganas y no se ocultan.

Las circunstancias actuales exigen revertir el despropósito por el cual el país se convirtió en una oligocracia encubierta durante décadas, cuyas vergüenzas de corruptelas se están desenterrando después de haber estado escondidas, robando a espuertas unos pocos el futuro por el que trabajó durante decenios un pueblo engañado.

Algunos políticos han conseguido, mediante los exabruptos continuados de la corrupción, el descaro criminal de la hipocresía y el descarrío empobreciendo a un país antes equilibrado, que honrada, bienintencionada y buena gente alimente pretensiones de materializar un linchamiento público y desee usar sierras mecánicas para cercenar el podrido árbol democrático enraizado en un subsuelo inmundo de ponzoña histórica. Desde los albores de la democracia, los beneficiados del clan político han pergeñado todo tipo de artimañas que han terminado por desfondar la subsistencia vital de un país trabajador y capaz. No es extraño pues que se hayan radicalizado los ánimos bajo la ignorante caradura de esos que denominan casta y que se han convertido en los paniaguados que han jugado con la vida de todo el pueblo harto de pagar voraces impuestos, carecer de medios para la supervivencia e impelido a olvidar el futuro para encarar un presente desesperanzado y traumático.

No cabe duda de que la clase política ha destruido el orden económico y las miradas furibundas apuntan a los dispendios de los que se proveen los asistidos en tanto madres con hijos han de ejercer la prostitución para sobrevivir; cientos de miles de ciudadanos son acosados por entidades bancarias que, no contentas con embargar el piso de un cliente, desahucian a los avalistas pretendiendo seguir haciendo negocio alquilando viviendas para continuar desangrando a quienes ejecutan moral y pecuniariamente condenándolos al ostracismo de la miseria de por vida. Millones de familias agonizan con la asfixiante presión fiscal en tanto otras carecen de sustento básico para alimentarse rutinariamente convirtiéndose en una proeza llevarse alimento al cuerpo, si logran esquivar las multas por hurgar en las basuras. Un país así no puede estar en paz mucho tiempo desangrándolo con sanciones o gravámenes y asistiendo, con perplejo coraje, al enriquecimiento de las arcas de quienes han perpetrado el robo continuado sin disimulo y que con atroz chulería exigen austeridad ajena.

En tanto Alemania con 81.702.329 habitantes es regida por 150.000 políticos, España alimenta una lacra de 445.568 políticos para 47.190.493 sufridos pobladores. Alemania posee un político por cada 554 ciudadanos; en España hay uno por cada 106. Los recortes deberían efectuarse en esa masa informe de caraduras que entre partidos y sindicatos han colocado con renta vitalicia a familiares y amigachos. Si España hierve de rabia sólo ha de mirar en los edificios de la administración pública para localizar a los causantes de la desgracia colectiva que se padece y hay un 84% de razones añadidas para que un día la paciencia social grite basta y acuse ,inequívocamente, a los causantes del estropicio sin final.

De los Presupuestos Generales del Estado en el 2015 habrá una partida de 156.435.340€ para los partidos políticos. Que la deuda pública sea de más de un billón de euros- el 98,4% del PIB- es una razón alarmante para provocar las paciencias pacíficas de cientos de miles de internautas, sin distinción política, que ahora piden las guillotinas en la calle. No cuesta adivinar la identidad de los cuellos que quieren colocar bajo las cuchillas; se supone que figuradamente, creo… no estoy seguro.
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