Rajoy y Sánchez hablan de corrupción o el ébola en una sesión sobre Europa. Por E.I.
Extraña sesión parlamentaria de miércoles. El hemiciclo hablando de corrupción y el orden del día dominado por una comparecencia del presidente del Gobierno en relación con las conclusiones del Consejo Europeo celebrado la semana pasada en Bruselas. Así que la oposición debía morderse la lengua y esperar a la posterior sesión de control -aunque alguno, como se verá más adelante, no ha podido o sabido hacerlo-. Y escuchar a Mariano Rajoy, que ha aprovechado para lanzar uno de sus habituales mensajes en abstracto dirigido a Cataluña: "Quiero una Europa sólida porque amo a España y quiero una España fuerte porque eso fortalece a Europa". Ha opinado, en línea con esto, que ninguna parte puede beneficiarse perjudicando al conjunto.
Rajoy ha reflexionado a raíz de una cita de uno de los padres del Tratado de Roma, Paul-Henri Spaak, para decir que "no hay estados grandes y pequeños; sólo hay estados pequeños, pero algunos no se han dado cuenta de ello", tras lo que ha añadido: "Somos pequeños y, además, dependemos los unos de los otros". Para el jefe del Ejecutivo, “nuestro bienestar es ya inseparable del bienestar del conjunto de la Unión".
También ha hablado del ébola, asunto que se salía del guión pero al que no se ha resistido. Ha expresado la “alegría de todos” por la recuperación de Teresa Romero y felicitado al personal que la ha tratado por "una vez más el compromiso, la profesionalidad y la dedicación”. Pedro Sánchez, que ha comparecido a continuación, en turno de réplica, le ha pedido que se haga “un favor” y “cese” a Ana Mato, ministra de Sanidad. De paso, Sánchez ha criticado la escasa ayuda aportada por España a los países de África afectados por el ébola, que ha cuantificado en medio millón de euros, cifra “ridícula” en comparación con los 260 millones de Reino Unido o los 100 de Alemania.
El secretario general del PSOE, adelantándose al curso de la jornada, ha abordado la corrupción ya en ese turno de palabra y ha acusado a Rajoy de estar “asediado” por esta. Le ha exigido que sea “contundente e implacable” porque “la corrupción es veneno para la democracia” y, por último, le ha invitado a dar más la cara.