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TRIBUNA

A imagen de Dios

Natalia K. Denisova
martes 02 de diciembre de 2014, 20:04h
Actualizado el: 12/02/2014 20:20h
Si le gusta, amigo lector, contemplar la belleza, dirija sus pasos al Centro Cultural de la Villa de Madrid. La belleza del Absoluto, de la Divinidad, queda magistralmente reflejada en la exposición que acoge el Centro de la Villa. A su imagen. Arte, cultura y religión es el título de esta exposición auspiciada por la Conferencia Episcopal Española y otras organizaciones. Es una representación excepcional de arte religioso español. De Arte con mayúscula. Uno entra allíy, al instante, se siente transportado a otro lugar, a otro mundo mejor, porque es bello. Sobresale el arte de España, pero también encontramos cuadros de otras escuelas que sirven para demostrar que la pintura, escultura y orfebrería española no tiene nada que envidiar a otras europeas. O mejor dicho, el canon del arte de esta exposición es español. Por ejemplo, uno puede darse cuenta del cambio que produce el viaje a España en la obra de Rubens. El cuadro de Tintoretto (Judith y Holofernes) y el de cordobés Juan Antonio de Frías y Escalante (Laprudente Abigail), puestas al lado, son otras dos muestras de que el arte occidental es ininteligible sin la influencia de la escuela hispana.
Todo nos entra por los ojos en esta muestra, acaso, por eso, cuando las imágenes son tan elocuentes, las palabras sobran. Las guías auditivas y los comentarios escritos a las obras que se exponen son casi inservibles. Olvídese, amigo lector, de la lectura, concéntrese en la contemplación de las imágenes; tanto comentario, políticamente correcto, nos distrae de la contemplación limpia, en fin, para disfrutar de los movimientos de los personajes y los colores con los que pintan los artistas, solo hay que ver y no leer. La exposición hace justicia, quizásin quererlo, a la religión, al cristianismo, que acepta la mujer y reconoce su papel fundamental en la sociedad. Sobran los cuadros dedicados a las mujeres bíblicas, Rut, Ester, Judit, Susana... para ver que algunos tópicos sobre el cristianismo y su carácter misógino no son más que un mito, o una invención contemporánea para justificar los ataques a la Iglesia. La mujer es esencial en el cristianismo. Si lleva la vida contemplativa, como María, puede ser Santa Teresa de Jesús o Sor Juana Inés de la Cruz; si opta por la vida activa, como Marta, puede llegar a ser buena madre de familia, una vocación difícil y hoy día olvidada. "Dios se manifiesta a través de la aparente debilidad de una mujer" reza uno de los comentarios, pero para decirlo sobra clamar al feminismo, como lo han hecho los organizadores de la exposición.
Aparte de estos pagos a lo políticamente correcto, da lástima leer algunas explicaciones de ciertas obras que no necesitan explicación alguna. Son arte. Algunos comentarios que se han hecho a esta exposición son para olvidar; por ejemplo, alguien ha dicho:"A lo largo de los siglos la Iglesia católica siempre se ha servido del arte con mayúsculas como la mejor propaganda para transmitir su mensaje evangélico." ¿Propaganda? Sí, amigo lector, resulta que los cuadros y esculturas fueron una propaganda del cristianismo. Lamentable. El cristianismo aparecióhace poco más de dos mil años y la propaganda es un invento reciente de los que quisieron sustituirlo. Aparte de ser anacrónica esta "denominación", es inapropiada aplicada al cristianismo, sobre todo, de los siglos anteriores, cuando fue casi el único modo de convivencia pacífica entre los humanos sin miramientos a la procedencia ni otras cualidades físicas. Basta ser un hombre, es decir un ser consciente y responsable, para ser cristiano. Además, la autora, añade: "basta con recorrer catedrales, monasterios e iglesias cuyo patrimonio ha cuidado con mimopara darnos cuenta de ello. Papas, cardenales, obispos... se convirtieron en los grandes mecenas, rodeándose de los mejores artistas de su época." Tal fue el mimo del patrimonio eclesiástico durante siglos que de la plata de las Iglesias hacían alhajas, de las campanas - cañones, los libros se tiraban a la hoguera... Lo único que queda es reconocer la poca perspectiva histórica de la autora.

La fuerza del arte consiste, por el contrario, en transformarnos. Hacernos mejores seres humanos. Uno no puede salir de esta exposici
ón con el mismo espíritu que habíaentrado. Como la lectura de un buen libro cambia al lector, esta exposición cambia a quien la visita. Aunque uno puede decir que le sobra el tiempo para la visita, permaneceráabierta hasta el 12 de abril, es menester darse prisa porque una visita no es suficiente para abarcar el legado cultural donde la Historia Sagrada se hace imagen. Imagen bella. Entre las grandes obras que aquíse pueden contemplar, destaco: la Oración en el huerto, de Goya; La construcción de la Torre de Babel yCaballero cristiano en la encrucijada, ambos de escuela flamenca; los magníficos cuadros de Alonso Cano, Murillo, Zurbarán, Valdés Leal.
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