El empleo remonta en 2014 con la creación de 1.095 puestos de trabajo al día
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| El jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy (d), presidió hoy la firma entre el Gobierno y los interlocutores sociales del acuerdo para la activación del empleo que recoge una ayuda mensual de 426 euros, un acto al que asistieron de la ministra de Empleo, Fátima Báñez; los secretarios generales de UGT y CCOO, Cándido Méndez (i) e Ignacio Fernández Toxo (2i), y los presidentes de CEOE y Cepyme, Juan Rosell (3d) y Antonio Garamendi. EFE/Juan Carlos Hidalgo |
Efe
viernes 19 de diciembre de 2014, 21:44h
Actualizado el: 26 de diciembre de 2014, 10:11h
Pese a que hay 1,8 millones de hogares con todos sus miembros en paro.
El mercado laboral comenzó a remontar en 2014 con la creación de 1.095 empleos al día, un dato optimista que no ha impedido que el número de hogares con todos sus miembros en paro se sitúe en 1.789.400, según la encuesta de población activa (EPA) del tercer trimestre.
Y precisamente por la situación de ese colectivo, el Gobierno y los interlocutores sociales han impulsado una nueva ayuda para parados de larga duración, con cargas familiares y que han agotado todas las prestaciones, que deberá estar aprobada este mes con efectos del 1 de noviembre.
De esta forma, el año cerrará con una foto que plasmará el acuerdo alcanzado entre el Ejecutivo, los sindicatos y la patronal sobre políticas para la activación del empleo, un objetivo marcado en la reunión de Moncloa del 29 de julio para impulsar el diálogo social.
Este año, el Gobierno ha insistido en que la recuperación del empleo no era un fenómeno pasajero, sino que se reforzaba mes a mes en una tendencia sostenida y coherente.
De hecho, el paro registrado comenzó a bajar en febrero y lo hizo hasta el mes de julio. En agosto se rompió la racha durante un trimestre para volver a caer el mes pasado, con el mejor dato de un noviembre de los últimos 18 años.
Por contra, los sindicatos han mantenido que para que se consolide la recuperación son necesarios mejores empleos y salarios, y han acusado al Gobierno de fomentar la temporalidad lo que, a su juicio, ha provocado un aumento de la ocupación que no se compadece con la realidad.
En el tercer trimestre del año, la tasa de paro se colocó en el 23,67 %, lo que supone que, por primera vez desde 2011, ha bajado del 24 % y el número de desempleados se situó en 5.427.700 personas (cerca de novecientas mil parados más que los contabilizados por las oficinas de empleo).
Pese al descenso, los sindicatos han recordado que la Comisión Europea prevé que España tenga en 2016 la tasa de paro más alta de Europa.
Sobre la tasa de paro también se ha manifestado la OCDE quien ha valorado las políticas del Gobierno pero ha lamentado que su implantación en las autonomías sea lenta debido al "enfoque pasivo" de los servicios de empleo.
El descenso del paro ha ido en paralelo a un aumento de la afiliación que a mediados de año llegó a registrar el mejor dato en 14 años.
La ocupación ha subido fundamentalmente en los sectores industrial y de servicios, y la mayoría de esos nuevos empleos ha correspondido a hombres, un sexo que se ha visto favorecido por el auge del sector industrial donde la mayoría de trabajadores son varones.
Desde el Gobierno se han vinculado el descenso de desempleados y el aumento de la ocupación con medidas como la tarifa plana de 100 euros, que ha permitido 160.000 nuevas contrataciones.
Esta medida se ha sumado a la tarifa plana de 50 euros para nuevos autónomos que ha posibilitado un aumento de 65.829 trabajadores.
Otra iniciativa puntera ha sido el Plan de Garantía Juvenil, que prometía a los jóvenes trabajo, formación o prácticas en 4 meses.
Sin embargo, las críticas han llovido sobre este plan, dado que cinco meses después de su puesta en marcha, el número de inscritos no respondía a las expectativas, según denuncia la oposición.
Y en esta senda de recuperación, sindicatos y patronal siguen enzarzados en la negociación del Acuerdo para la Negociación Colectiva, que deberá suplir al actual, que finaliza el 31 de diciembre. Aquí, el tema salarial es el principal escollo.
Los sindicatos no quieren que el acuerdo recoja dígitos salariales mientras que la patronal aboga por un 0,6 % de subida, en línea con la moderación salarial.
Con esta negociación abierta, CEOE celebra elecciones el día 17 con dos candidatos: el actual presidente, Juan Rosell, y el aspirante y presidente de Cepyme, Antonio Garamendi, que se han decantado en sus programas por la transparencia y la ética, algo razonable tras las sombras que se han cernido sobre las organizaciones empresariales.
Así Jesús Terciado dimitió hace poco más de un mes al frente de Cepyme después de ser relacionado por un juez con presuntos cobros irregulares. Poco antes, Arturo Fernández anunció que dejaba CEIM a raíz de la polémica por el uso de una tarjeta opaca de Caja Madrid.
El uso de tarjetas opacas también afectó a los sindicatos y provocó las dimisiones del secretario general de UGT Madrid, José Ricardo Martínez, y del miembro de la Ejecutiva de CCOO Rodolfo Benito. Ambos sindicatos han abierto investigaciones internas.
En noviembre, el líder de UGT, Cándido Méndez, reiteró que no se presentará a la reelección y adelantó en un año, a 2016, el congreso confederal, pero dejó claro que la decisión no se debe a los escándalos, sino a la necesidad de emprender cambios internos.
La esperanza del Plan Juncker
La débil recuperación de la economía de la UE, en la que estaban puestas todas las esperanzas al inicio del año, ha dejado paso a la preocupación ante el estancamiento económico.
La atención se centra ahora en el plan europeo de inversión presentado por el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, de 315.000 millones de euros, y en si será suficiente para apuntalar el crecimiento y el empleo.
Tras salir el año pasado de la recesión más grave de su historia, la eurozona arrancó 2014 con incipientes signos de mejora económica, lo que confirmaba, en opinión de gobiernos e instituciones, que la economía de Europa comenzaba a repuntar.
El susto y el temor a una tercera recesión llegaron en el segundo trimestre, cuando la economía de la eurozona se estancó, lastrada por la mala evolución del PIB de Alemania, Francia e Italia, un dato que sin embargo tampoco pudo revertir el crecimiento de España.
Por suerte el PIB de la eurozona volvió a registrar un modesto crecimiento en el tercer trimestre y proporcionó un suspiro de alivio a los países.
Francia e Italia, este último país en recesión, elevaron sus voces para pedir más tiempo para cumplir los objetivos de déficit y más inversión, respectivamente, reactivando el debate dentro y fuera de Bruselas sobre la necesidad de un cambio de estrategia.
El presidente de la CE, Jean-Claude Juncker, entendió el mensaje y adelantó el anuncio de su gran proyecto: un plan de inversión publica y privada con el que quiere movilizar unos 315.000 millones de euros para financiar proyectos de infraestructuras de transporte, banda ancha y energía o de investigación, entre otros.
El político luxemburgués quiere que Europa "pase página" con este plan, al sumar la inversión a la estrategia centrada hasta ahora solamente en la consolidación fiscal y las reformas.
El "Plan Juncker" pretende impulsar el PIB de la Unión Europea (UE) en hasta 410.000 millones y crear hasta 1,3 millones de empleos en los próximos tres años.
También hace un guiño a los países y para no perjudicar la débil recuperación, las eventuales contribuciones de los Estados miembros al vehículo de inversión que se creará en el Banco Europeo de Inversiones (BEI) no contarán para el déficit.
La idea detrás del "Plan Juncker" es no generar más deuda y por ello recurre a la ingeniería financiera: Con solo 21.000 millones de euros de dinero público (que incluyen una garantía para cubrir eventuales pérdidas) esperan conseguir quince veces más a través de inversiones privadas.
La duda es si eso creíble y sobre todo suficiente para estimular la economía y la demanda.
"El plan puede funcionar, pero tiene que ser afinado", dijo a Efe Grégory Claeys, analista en el centro de estudios Bruegel, quien no obstante hubiera querido ver una iniciativa "más ambiciosa".
El propio Juncker ha advertido del peligro de "sobrestimar" el plan, pero también de "subestimarlo", y afirma que se necesitará seguir haciendo reformas para fomentar el clima de inversión y eliminar obstáculos.
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, tiene "gran confianza en el éxito del plan", siendo además ahora mismo "la única iniciativa que tenemos en cuanto a la política fiscal para (estimular) la demanda agregada", explicó recientemente.
No obstante para el analista Raoul Ruparel, del centro de estudios Open Europe, el plan "no tendrá un gran impacto en la demanda, porque solo representa un pequeño monto de la economíaconjunta y la mayoría del dinero ya está en el sistema".
Para Claeys, hubiera sido mejor un "verdadero plan paneuropeo de inversiones con dinero público" a nivel de los países aparejado con una aplicación flexible o un cambio de las reglas de consolidación fiscal, o que el BEI estuviera dispuesto a "hacer más", porque ha sido "muy conservador" por miedo de perder la codiciada "triple A".
En su opinión, el plan de Juncker solo atraerá la financiación privada adicional deseada con nuevos proyectos, especialmente aquellos con un perfil de riego y rentabilidad elevado.
Para Ruparel "hacen falta más reformas para mejorar el clima de negocios en muchos países y encontrar una estructura institucional más clara y firme en la eurozona para permitir que vuelva a fluir el capital privado entre los países".
Para saber si el plan funciona o no, habrá que esperar a que arranque, tal como se prevé, a mediados de 2015. EFE
El punto de partida de los estímulos monetarios
El Banco Central Europeo (BCE) ha reducido los tipos de interés para la zona del euro a prácticamente el 0 % y ha aplicado medidas de estímulo monetario en 2014, un año en el que ha asumido también funciones de supervisión.
El BCE ha acometido este año dos recortes del precio del dinero, el primero en junio y el segundo en septiembre, en 10 puntos básicos cada uno, hasta dejarlo en el mínimo histórico del 0,05 %.
Asimismo el BCE ha reducido el interés por el que remunera los depósitos de los bancos a un día hasta una tasa negativa, el -0,20 %, de modo que ha comenzado a cobrar por esos depósitos para incentivar la concesión de créditos y la inversión.
También ha aprobado conceder nuevos préstamos a los bancos a cuatro años y compras de deuda privada pero ha pospuesto hasta el primer trimestre de 2015 la controvertida expansión cuantitativa, es decir, compras de deuda soberana y privada en grandes cantidades.
Con todas estas medidas el BCE quiere evitar la deflación e impulsar la anémica actividad económica de la zona del euro.
A mediados de septiembre el BCE prestó a cuatro años 82.601 millones de euros a una tasa de interés fija del 0,15 % a los bancos, con la condición de que den créditos a las empresas y hogares y para evitar que usen el dinero barato para otras inversiones con mayores retornos.
El BCE conducirá el 11 de diciembre la segunda de estas operaciones de liquidez a cuatro años.
En total, los bancos podrán pedir un máximo de 400.000 millones de euros en las dos operaciones.
Los bancos comerciales deberán devolver la liquidez al BCE a finales de septiembre de 2018 pero si no cumplen la condición de prestar a las empresas y hogares, tendrán que devolverla en septiembre de 2016, aunque no recibirán ningún tipo de penalización.
En respuesta a la política monetaria del BCE, dos bancos alemanes, el Commerzbank y el Skatbank -un banco cooperativo-, comenzaron a cobrar por sus depósitos.
Commerzbank, el segundo banco de Alemania y parcialmente nacionalizado, cobra a las grandes empresas y gestores de activos por sus depósitos pero no a los clientes minoristas o pymes.
El Skatbank, una pequeña filial del banco cooperativo alemán VR-Bank Altenburger Land, aplica desde el 1 de noviembre tipos de interés negativos a sus depósitos a un día a clientes privados, pero sólo a los grandes patrimonios que superen los 500.000 euros.
La política monetaria de tipos de interés al 0 % "castiga" a los ahorradores, que apenas reciben rentabilidad en su cuenta o libreta de ahorro o con la deuda pública, pero favorece otras formas de inversión, las acciones y sus dividendos, al menos esta es la percepción en Alemania.
Asimismo, esta política monetaria ha contribuido a la depreciación del euro hasta los 1,23 dólares porque mientras el BCE prevé aumentar su balance en un billón de euros, la Reserva Federal (Fed) interrumpió sus estímulos monetarios y comenzará previsiblemente a subir los tipos de interés el próximo año.
El BCE inició en noviembre la supervisión directa de los 120 bancos más significativos de la zona del euro tras haber comprobado su capacidad de absorber pérdidas y haber evaluado la calidad de sus activos.
Detectó en la prueba de solvencia un déficit de capital de 25.000 millones de euros en veinticinco bancos de la zona del euro, si bien doce de ellos ya han adoptado este año medidas para cubrir estos déficits por 12.000 millones de euros.
En definitiva, trece bancos tienen un déficit de capital de casi 9.500 millones de euros, sobre todo, los italianos, que deberán cubrir mediante planes de capital que incluyen también una retención de beneficios, menores pagos de gratificaciones, nuevas emisiones de acciones ordinarias y ventas de activos seleccionadas a precio de mercado.
El objetivo de esta unión bancaria es que si se produce una nueva crisis financiera no sea el contribuyente quien tenga que pagarla, sino el propio sector.
Además, el BCE tendrá la capacidad de decidir la resolución de un banco insolvente.
El BCE supervisará directamente las entidades de crédito significativas y las autoridades nacionales, las menos significativas, en total unos 5.000 bancos.