Menester es recordar en la época de la Pascua Militar, uno de los discursos más sobresalientes del libro destacado por sí, El Quijote, estádedicado a las armas y las letras. Al loco más cuerdo del mundo se le antojóentretener a los huéspedes de la venta explicándoles por quélas letras no hacen ventaja a las armas; Cervantes, a contracorriente de la creencia enraizada en aquellos tiempos que ponderaba más la labor de los letrados que la de los soldados, quiso mediar y dejar las cosas en su sitio.
¿Quiénes eran aquellos soldados? Para recordar uno de los ejemplos más emblemáticos, la quintaesencia de la fauna soldadesca, nombramos a Alonso de Contreras, cuyas aventuras por insistencia de su amigo Lope de Vega quedaron escritas. Pues, elDiscurso de la vida del capitán Contreras da razón al ilustre Alonso Quijano que describe las labores y el modo de vida soldadesco: andar de una tierra a otra, jugársela en las batallas (Contreras añade que también que en las riñas de tabernas), dormir bajo el cielo y estar dispuesto a todas sus inclemencias. ¿Y la soldada? Tarde o nunca, asíque el mantenimiento del soldado dependía de él. Y aquíestála razón del descrédito de los soldados: la profesión tan dura y mal pagada hizo de los soldados pícaros.
Los tiempos han cambiado. Los militares de hoy no tienen nada que ver con sus antecesores, los aventureros de los tiempos pasados, todo lo contrario, durante siglos se han convertido en garantes de la soberanía e independencia del Estado, según el artículo 8 de la Constitución. No olvidemos que las armas, es decir, los militares, tienen por objeto y fin la paz "que es el mayor bien que los hombres pueden desear en esta vida", como dijo el Quijote. El fin es sumamente importante, no obstante, pocos son los discursos, si hay alguno excepto el de la Pascua Militar, donde destacan la labor de los militares.
Las circunstancias actuales del entorno internacional hacen recordar la importancia de las fuerzas militares y, si me permiten incluir también la policía, aunque no pertenezcan a las fuerzas militares, su labor es restaurar paz dentro de la sociedad. El suceso lamentable que acabócon la vida de un joven policía, nos demuestra que tanto la misión militar como la civil pueden ser mortales. Es menester, pues, relativizar el pueril pacifismo que vive la sociedad y acordarnos del valor y de sacrificio que hacen los que se dedican a guardar la paz dentro y fuera de España.