La religión islámica predica la paz, la concordia, el entendimiento entre los hombres de buena voluntad.
La religión islámica predica la paz, la concordia, el entendimiento entre los hombres de buena voluntad. El Corán es un libro de profunda espiritualidad. En él se desgrana la trascendencia de la vida y la significación profunda del amor.
En todas las grandes religiones monoteístas -el cristianismo, el judaísmo, el hinduismo, el islam-, se han producido históricamente brotes de violencia a cargo de fanáticos aislados que no empecen las virtudes generales de la paz y la concordia.
Los doce brutales asesinatos perpetrados en Francia, a cargo de un grupo de fanáticos islamistas, han sido especialmente abominables porque además de lo principal, es decir, de segar vidas inocentes, se ha atentado contra la libertad de expresión, que es el cimiento sobre el que se asienta la democracia pluralista plena. La sangre derramada por el fanatismo y la vesania de los asesinos ha dañado además otro de los derechos esenciales del hombre.
Lo que no se puede hacer, como se desprende de las declaraciones de la señora Le Pen, es generalizar y extender el crimen pavoroso a toda una religión admirable que significa lo contrario de lo que ha ocurrido en París y que ha empavorecido al mundo entero. Máximo respeto para el islam, máximo respeto para una religión que se sintetiza en el Corán y que nada tiene que ver con la locura criminal de algunos casos aislados.