DECLARACIONES EN LLAMADAS A MEDIOS LOCALES
Los Kouachi, a las órdenes de Al Qaeda; Coulibali, a las del Estado Islámico
EL IMPARCIAL/Efe
viernes 09 de enero de 2015, 15:53h
Actualizado el: 01/10/2015 13:41h
Los tres habían coordinado el ataque contra Charlie Hebdo y contra los policías.
El secuestrador del supermercado judío de París, Amedy Coulibali, aseguró en una llamada al canal de televisión BFMTV antes de morir abatido por la Policía que "obedecía al califa del Estado Islámico", Abu Bakr al Bagdadi, y que se coordinó con los hermanos Kouachi para cometer sus crímenes. "No estuvimos en contacto (una vez comenzaron sus crímenes). Solo nos coordinamos en el inicio, ellos con el 'Charlie Hebdo' y yo con los policías", explicó Coulibali en la llamada realizada al canal de televisión, que solo las difundió una vez los terroristas fueron abatidos.
El yihadista asesinó el jueves a una policía municipal en Montrouge, en el sur de París, y este viernes tomó durante unas dos horas a una veintena de rehenes en el supermercado Hyper Cacher, donde murieron cinco personas, entre ellas él mismo.
Mientras, Cherif Kouachi, el menor de los dos hermanos que atacaron el miércoles el semanario "Charlie Hebdo", habló también con la BFMTV desde la imprenta donde se había atrincherado con Said, su hermano mayor, mientras las fuerzas de seguridad los asediaban.
Kouachi aseguró haber recibido las órdenes y la financiación de Al Qaeda en el Yemen y explicó que fue adiestrado por el imán Anuar al Awlaki, estadounidense asesinado en septiembre de 2011 con un ataque aéreo de drones estadounidenses en Yemen.
Aún no está confirmada la pertenencia a uno u otro grupo terrorista pero la policía sí cree haber encontraro vínculos sólidos entre los hermanos y Coulibaly, como que al menos este último y uno de los Kouachi viajaron hasta Yemen e Iraq para ser entrenados en técnicas terroristas y de guerrilla.
Amedy Coulibaly
Conocido islamista radical francés de 32 años, es el autor de la toma de rehenes en un supermercado de París y del asesinato ayer de una policía municipal francesa. La policía francesa divulgó este viernes su foto y la de su compañera, Hayat Boumeddiene, de 26 años, por su relación con el asesinato ayer en plena calle en Montrouge, en el sur de París, de una agente municipal de 26 años. "Ya sabéis quien soy", dijo al entrar en la tienda, Hyper Cacher, que vende productos "kosher" que consume la comunidad judía.
Coulibaly fue condenado en diciembre de 2013 a cinco años de prisión por intentar ayudar a escapar al islamista Smaïn Aït-Belkacem, un antiguo miembro del Grupo Islámico Armado (GIA) argelino que cometió un atentado en la estación de tren del Museo de Orsay en París en 1995, con 30 heridos.
Ese caso podría unir los nombres de Coulibaly y de Chérif Kouachi, el menor de los dos hermanos, quien estuvo relacionado también con el intento de evasión de Smaïn Aït-Belkacem y fue detenido por él, aunque finalmente fue puesto en libertad sin cargos.
Según la emisora "France Info", vive en Fontenay-aux-Roses, no lejos de Montrouge, y "está o habría estado" en contacto con la banda yihadista de la llamada "red de Buttes Chaumont", en el distrito XIX de París, donde se radicalizó Chérif Kouachi. Boumeddiene, por su lado, es la pareja de Coulibaly desde 2010 y vivió en su casa mientras este cumplió su pena en prisión, según "Le Monde.
Hermanos Kouachi
Los principales sospechosos de la masacre en el semanario Charlie Hebdo, los hermanos Said y Chérif Kouachi, son dos viejos conocidos de la policía francesa, pero habían logrado no disparar la alarma sobre sus supuestas intenciones criminales.
Chérif Kouachi, de 32 años y hermano menor de Said, de 34 años, tiene el historial delictivo más nutrido y ya había pasado por prisión por sus vínculos con redes yihadistas en París de captación de combatientes para Irak.
Mientras que Said solo aparece en los documentos policiales de forma periférica, Chérif fue condenado en 2008 a tres años de cárcel -la mitad exentos de cumplimiento- por participar en la llamada "red de Buttes Chaumont", nombre de un parque en el noreste de París, que reclutaba a jóvenes marginales para la causa fundamentalista. En 2005, le llegó a él mismo el momento de viajar a Siria para entrar ilegalmente en Irak y unirse a la yihad.
Capturado justo antes de embarcar hacia Damasco, el pequeño de los Kouachi era entonces repartidor de pizzas. "Sus primeras palabras fueron de alivio por haber sido detenido, porque así ya no tendría que viajar a Siria", señaló hoy al canal BFMTV su entonces abogado, Vincent Olivier.
Nacidos en el distrito X de París, huérfanos desde su infancia y criados en un hospicio en Rennes, los hermanos presentaban un perfil de golfos de poca monta, jóvenes sin apenas oficio ni beneficio que un día se sintieron atraídos por el discurso radical. Un oscuro imán, Farid Benyettou, que predicaba en la mezquita Al Dawa del barrio de Stalingrad en ese mismo distrito, atrajo a Kouachi, como a muchos otros jóvenes, a su visión fundamentalista del islam.
Los chicos, recordaba el diario Le Monde en un artículo publicado en 2008, rápidamente dejaban de fumar, detenían sus trapicheos y acababan viajando, de forma escalonada, a Irak. Como explica su letrado, "la redes terroristas actúan como las sectas. Buscan gente de una psicología débil y desarraigados, y ese era el caso de Chérif entonces. Pero no noté una evolución hacia el fanatismo religioso durante su reclusión". Y sin embargo, fue descrito por sus cómplices como "violentamente antisemita", según el Ministerio del Interior.
En los últimos años, los Kouachi parecen volatilizarse para los servicios de la inteligencia francesa. Dejaron la capital para instalarse en provincias, en la tranquila región de Reims, al noreste de París, donde sus vecinos los recuerdan como tranquilos y educados. El ministro francés del Interior, Bernard Cazeneuve, reconoció este jueves que los hermanos habían sido objeto de vigilancia por los servicios secretos, pero "no había elementos que apuntaran a la inminencia de un atentado".
"Tomamos el 100 % de las precauciones, pero eso no significa riesgo cero", admitió Cazeneuve. Según la prefectura de París, los fugitivos son "peligrosos y susceptibles de ir armados".