El partido empieza a flaquear allí donde se hizo fuerte. Por A.L.M.
Podemos tiene cinco asientos en el Parlamento Europeo y un colchón electoral que lo situará, salvo descalabro, al menos como tercera fuerza en las generales, para las que resta poco menos del tiempo que el partido tiene de vida. Su trampolín ha sido la televisión, pero no la razón del ascenso, insisten, por dos motivos: porque las formaciones tradicionales gozan de mayor espacio en estos canales y porque otros muchos han intentado ingresar en las instituciones por este camino, casos como los de Mario Conde o Elpidio José Silva, y apenas han tenido respaldo más tarde en las urnas.
Pablo Iglesias asegura audiencia al programa al que acude. El líder logra la atención del espectador, uno de los trofeos más preciados en política y que ya no aseguran Mariano Rajoy o Pedro Sánchez, a tenor de los datos de audiencia de sus últimas intervenciones. En una extensa entrevista en ctxt.es, Íñigo Errejón, secretario de Política de Podemos y parte fundamental de su tirón, reconoce que cualquiera de sus textos académicos o reflexiones por escrito apenas los lee un 0,1 por ciento de la gente que ve una intervención suya en televisión.
Pero de igual manera que conocen el impacto de ese medio, también el de las redes sociales, hay mensajes y actitudes que ponen en cuestión que estemos ante una nueva forma de hacer comunicación. Al menos en las últimas semanas. La ola ha pasado, el objetivo está cerca y la masiva petición de declaraciones, así como el aluvión de críticas, justas o no, constructivas o envenenadas, empiezan a tener como respuesta actitudes muy similares a las de los por ellos considerados 'casta'.
Conviene también puntualizar que el crecimiento en intención de voto no ha ido de la mano del desarrollo organizativo. Aún faltan medios y sigue apoyado en voluntarios. En otras palabras, el fenómeno ha tenido mayores proporciones de lo que puede asumir una estructura aún en andamios. Tampoco ayudan afiliados o colaboradores más 'pablistas' que Pablo, o más 'iglesistas' que Iglesias, que obligan cada vez más a menudo a la cúpula a concretar qué voces son las autorizadas y qué mensajes no han de achacarse en caso alguno al partido. O que insultan a quien ose a dudar del proyecto.
En un principio, en pleno auge, Iglesias criticaba desde las televisiones privadas el trasfondo político-empresarial de las propias televisiones privadas. Jordi Évole le preguntó en una ocasión que por qué lo hacía, con lo agradecido que debía estarles. El secretario general respondió, no sin razón, que acudía porque le llamaban y que le llamaban porque les reportaba un jugoso share. En RTVE, donde sólo ha sido invitado una vez, en el canal con menos audiencia, cerca de la medianoche y en un viernes de puente, todo sea dicho, cargó contra los responsables de la pública y hasta repasó el currículum judicial de uno de los tertulianos presentes.
En este momento quiere estar al margen, sabe que puede llegar a saturar, si no lo ha hecho ya, y prefiere que den la cara sus más próximos colaboradores, a los que conoce y en quienes confía. Quizá fruto de ello ha tenido desencuentros primero con Telecinco y más recientemente con Canal Sur, al que acusó en el mitin en Sevilla el pasado fin de semana de vetar una entrevista que estaba pactada. Canal Sur y Podemos han dado sus respectivas versiones. Que cada cual juzgue. Los principales profesionales de la pública andaluza han expresado su decepción y no comprenden por qué se ha servido de ellos para lanzar dardos contra Susana Díaz, supuesta responsable de la censura.
Iglesias tampoco despertó simpatías entre los periodistas en su puesta de largo en Cataluña. Ante los suyos, entre aplausos y piropos y antes de, supuestamente, entrar en asuntos más elevados y fuera del alcance o interés de los profesionales de los medios, afirmó: "Como hay muchos compañeros de la prensa que están trabajando y necesitan los titulares del viaje a Barcelona, vamos a empezar con los titulares y luego sigo contando". El político de camisa blanca y zapatillas Asics empieza a cometer errores allí donde se hizo grande y no está haciendo demasiados amigos en las redacciones. La gestión del ascenso resultó más fructífera que la del éxito.
En las últimas horas, Juan Carlos Monedero se ha visto obligado a dar explicaciones sobre el origen de 425.150 euros que cobró en 2013. Lo hizo de los gobiernos de Bolivia, Nicaragua, Venezuela y Ecuador por trabajos de asesoría para implantar una moneda común y unidad financiera en el ámbito de Latinoamérica. Lo hizo a través de una empresa, Caja de Resistencia, cuyo único empleado es él. Monedero se queja de informaciones como las que han destapado esta facturación. Sostiene que buscan atacar a su partido.
Al codearse con los grandes se han encontrado con los problemas de los grandes: todos te reclaman, todos te miran, muchos te aplauden, otros muchos te descalifican. Los sociólogos advierten de lo engañosos que pueden resultar los sondeos en estos meses, incluso Podemos lo admite, pero los mismos que hace unos meses reflejaron un despegue vertiginoso, ahora coinciden en un estancamiento o techo que ya sólo variará en función de los aciertos y las meteduras de pata. Es en este punto cuando se verá el material del que está hecho este partido que ya fuera de toda duda ha revolucionado la política en España.