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'Politerain', el arma con el que EEUU quiere ganar la III Guerra Mundial

Borja M. Herraiz
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borjamotaelimparciales/10/5/10/22
martes 20 de enero de 2015, 15:16h
Actualizado el: 21/01/2015 09:21h
Sede de la Agencia Nacional de Inteligencia (NSA) en Fort Meade, Maryland. Foto: Efe
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Sede de la Agencia Nacional de Inteligencia (NSA) en Fort Meade, Maryland. Foto: Efe
Depende de la NSA y utilizada por un selecto grupo de 'guerrilleros'. Por Borja M. Herraiz

Imagine que, en un momento dado, el suministro eléctrico de una ciudad queda interrumpido, al tiempo que todas las comunicaciones se cortan y el servicio de tráfico se colapsa hasta anular por completo los transportes. Esta situación, calificada por los expertos militares como la ‘triada perfecta’, es lo que lograría que una sociedad quedara anulada por un tiempo indefinido.

Este escenario, tan inimaginable en nuestra rutina diaria, es el que contemplan los estadistas militares para combatir al enemigo en una posible y probable guerra del futuro. Los conflictos del mañana no distinguirán entre tropas regulares y población civil, por lo que tan valioso será atacar una base aérea o un portaaviones como una ciudad.

Este lunes, el diario alemán Der Spiegel publicaba en una extensa información las últimas revelaciones del exespía Edward Snowden sobre el programa militar de Estados Unidos. Las filtraciones rallan la ciencia ficción, pero no por ello dejan de ser tan inquietantes como alarmantes de cara a una futura Tercera Guerra Mundial.

El XX fue el siglo del desarrollo de las armas químicas, nucleares y biológicas, mientras que el XXI es el de las informáticas. Con este mantra por bandera, Washington, según revela Snowden, puso en marcha hace ocho años el programa conocido como ‘Politerain’, un proyecto de reclutamiento de miles de ciberguerrilleros que llevan casi una década documentando y desarrollando toda clase de virus informáticos, programas espías, software encriptado y demás herramientas digitales con las que hacer frente a un conflicto venidero.

‘Politerain’, con un presupuesto que ronda los 40 millones de dólares anuales, está bajo la supervisión de la Agencia Nacional de Inteligencia (NSA) y más en concreto de una de sus operaciones más opacas, la Tailored Access Operations (TAO), un reducido pero selecto equipo de ‘hackers’ cuya misión es simple y directa: “romper cosas”, y cuanto más se rompan y más preciadas y delicadas sean para el enemigo, mejor. Depuradoras, hospitales, alumbrado urbano, telefonía, flujo de dinero... Lo que sea con tal de bloquear a la población.

Haciéndose valer de los más sofisticados programas y virus informáticos, estos guerrilleros de la red realizan desde la sede de la NSA en Fort Meade (Maryland) incursiones en toda clase de sistemas estratégicos, ya formen parte de un Gobierno o de una empresa privada, con el objetivo de identificar vulnerabilidades y atacarlas con el fin de inutilizar posibles amenazas presentes o futuras. Uno de sus ataques más sonados fue el que infectó la red nuclear iraní en 2010 gracias a los destrozos que causó el virus ‘Stuxnet’. Y es que no es casualidad que el máximo responsable de la NSA, el almirante Michael Rodgers, sea a su vez el jefe del CiberComando de Estados Unidos.

Pero el programa ‘Politerain’ no es de uso exclusivo de Estados Unidos, sino que atiende a los intereses de un grupo muy particular de países que compondrían la denominada ‘Alianza de los Cinco Ojos’. Este club lo formarían, además de EEUU, algunos de sus tradicionales amigos: Canadá, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda. La Unión Europea está fuera de esta alianza y de hecho ha sido víctima del programa en varias ocasiones, como cuando el virus ‘Regin’ se inflitró en la red de comunicaciones de la Cancillería alemana o se atacó a la compañía Belgicom en 2011.

Además, ‘Politerain’ TAO no sólo son consideradas armas ofensivas, sino también defensivas, pues son la primera línea de defensa cibernética frente a ataques provenientes, en su mayoría, de Rusia y China, aunque también desde Corea del Norte, Oriente Medio o el sudeste asiático.

Lo que se esconde detrás de ‘Politerain’ es que las guerras del futuro no se librarán sólo en los campos de batalla, sino también en las ciudades, en las urbanizaciones, en las casas de los ciudadanos. Aquel contendiente que no sólo lograra imponer su supremacía sobre el terreno, sino también en el ciberespacio tendría la contienda ganada, y por eso Estados Unidos lleva años desarrollando un arsenal digital que le permita afrontar desde una posición de dominio una hipotética Tercera Guerra Mundial.

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